|
||||||||||||||||
![]() | ![]() | ![]() | ![]() |
|
|
Fecha de publicación: Julio de 2001 |
La Atlántida, hoy |
| | Página 1 | Página 2 | |
Homenaje erúdito al único continente ficticio (eso está por verse) y sumergido, con un cuento fantástico de Alejandro Mariatti y la descripción esbozada por Platón en su Critias. por Darío Lavia |
A principios del siglo XX fue Pierre Benoit, escritor francés, que publicó L'Atlantide (La Atlántida-1920), una obra de ficción varias vecesa adaptada al cine, en la cuál dos militares de la legión extranjera se extravían en el desierto argelí y caen en el reino de Antinea, la Reina de la mítica nación Atlántida, perdida en el Sahara. La arqueología también trató de hallar los vestigios del continente, y muchos han querido verlos en la isla de Santorín (Galanoupoulos, Marinatos y el oceanógrafo Jacques Cousteau han apoyado la teoría), una pequeña masa terrestre a 110 kilómetros al norte de Creta. Se sabe que Creta dio albergue a una civilización floresciente, comerciante, con gran nivel cultural, que rendían culto al toro (igual que los atlantes). En el 1470 A.C. el volcán de Santorín hizo violenta erupción, provocando terremotos y olas formidables. El desastre fue tal que la civilización cretense fue arrasada para siempre. Este desastre, recopilado después por los sacerdotes egipcios, transladado por Solón en el 590 A.C. quien se la contó a Drópides, bisabuelo de Critias quien a su vez se la narró a Platón más de mil años después del cataclismo cretense, habría sido el que dio origen a la Atlántida. La hipótesis es muy interesante, pero no por ello válida. Quedan sin explicar la confusión de fechas (Platón fija una fecha histórica precisa), y la categórica ubicación geográfica de más allá de las Columnas de Hércules (Gibraltar). «Hace nueve mil años hubo una guerra entre los que habitaban más allá de las columnas de Heracles y los que vivían a este lado de ellas. A los que vivían a este lado los dirigía la ciudad que ahora es Atenas y a los del otro bando los reyes de Atlantis, que existió en tiempos y era mayor que Libia y Asia juntas, y que cuando después fue hundida por un terremoto se convirtió en una infranqueable barrera para los viajeros de aquí que intentaron cruzar el océano que está más allá.» Este pequeño fragmento de Critias es bastante elocuente y no deja lugar a dudas.
Tenemos otros hechos que nos sugieren enigmáticos lazos entre África del Norte y América: las pirámides, a ambos lados del Atlántico, en México y en Egipto... pero también similaridades fonéticas y linguísticas; ¿serán las islas Madeira, Cabo Verde, Azores y Canarias las cumbres de las altas montañas de la Atlántida. No nos iremos más por las ramas y presentamos ahora un fragmento citado de Platón en que nos comunica su descripción del continente perdido. Se trata del Critias, uno de sus famosos diálogos, en donde este mismo personaje da jugosos datos sobre la vida y costumbres de los atlantes y su organización. Sí, antes de la narración todavía es necesario llamar la tención sobre un detalle, para que no os maravilléis si escuchais nombres griegos de hombres bárbaros. Conoceréis la razón de dichos nombres. Puesto que Solón quería utilizar el relato para su poesía, investigó el significado de los nombres y descubrió que aquellos primeros egipcios lo tradujeron a su propia lengua al escribirlos, y él, a su vez, tras captar el sentido de cada uno, los vertió a la nuestra cuando los escribió. Esos documentos se encontraban en casa de mi abuelo Drópides, y actualmente, están todavía en mi poder y me ocupé diligentemente de ellos cuando era niño. Por tanto, no os admire si escucháis nombres como los de aquí, pues ya conocéis la razón. El siguiente era entonces el comienzo de un largo relato. Tal como dije antes acerca del Sorteo de los dioses (1) -que se distribuyeron toda la tierra, aquí en parcelas mayores, allí en menores e instauraron templos y sacrificios para sí-, cuando a Poseidón le tocó en suerte la isla de Atlántida la pobló con sus descendientes, nacidos de una mujer mortal en un lugar de las siguientes características. El centro de la isla estaba ocupado por una llanura en dirección al mar, de la que se dice que era la más bella de todas, y de buena calidad, y en cuyo centro, a su vez, había una montaña baja por todas partes, que distaba a unos 50 estadios del mar. (2) En dicha montaña habitaba uno de los hombres que en esa región habían nacido de la tierra, Evenor de nombre, que convivía con su mujer Leucipe. Tuvieron una única hija, Clito. Cuando la muchacha alcanza la edad de tener un marido, mueren su madre y su padre. Poseidón la desea y se une a ella, y, para defender bien la colina en la que habitaba, la aísla por medio de anillos alternos de tierra y de mar de mayor y menor dimensión: dos de tierra y tres de mar en total, cavados a partir del centro de la isla, todos a la misma distancia por todas partes, de modo que la colina fuera inaccesible a los hombres. Entonces todavía no había barcos ni navegación. Él mismo, puesto que era un dios, ordenó fácilmente la isla que se encontraba en el centro: hizo subir dos fuentes de aguas subterráneas a la superficie -una fluía caliente del manantial y la otra fría- e hizo surgir de la tierra alimentación variada y suficiente. Engendró y crió cinco generaciones de gemelos varones, y dividió toda la isla de Atlántida en diez partes, y entregó la casa materna y la parte que estaba alrededor, la mayor y la mejor, al primogénito de los mayores y lo nombró rey de los otros. A los otros los hizo gobernantes y encargó a cada uno el gobierno de muchos hombres y una región de grandes dimensiones. A todos les dio nombre: al mayor y rey, aquel del cual la isla y todo el océano llamado Atlántico tienen un nombre derivado; porque el primero que reinaba entonces llevaba el nombre de Atlante. (3) Al gemelo que nació después de él, al que tocó en suerte la parte extrema de la isla, desde las columas de Heracles (4) hasta la zona denominada ahora en aquel lugar Gadirica, le dio en griego el nombre de Eumelo, pero en la lengua de la región, Gadiro. Su nombre fue probablemente el origen del de esa región. A uno de los que nacieron en segundo lugar lo llamó Anferes, al otro, Evemo. Al que nació primero de los terceros le puso el nombre de Mneseo y al segundo, Autóctono. Al primero del cuarto par le dio el nombre de Elasipo, y el de Méstor, al posterior. Al mayor del quinto par de gemelos le puso el nombre de Azaes y al segundo, el de Diáprepes. Todos éstos y sus descendientes vivieron allí durante muchas generaciones y gobernaron muchas otras islas en el océano y también dominaron las regiones interiores hacia aquí, como ya se dijo antes, hasta Egipto y Etruria.
En primer lugar, levantaron puentes en los anillos de mar que rodeaban la antigua metrópoli para abrir una vía hacie el exterior y hacia el palacio real. Instalaron directamente desde el principio el palacio real en el edificio del dios y de sus progenitores y, como cada uno, al recibirlo del otro, mejoraba lo que ya estaba bien, superaba en lo posible al anterior, hasta que lo hicieron asombroso por la grandeza y la belleza de las obras. A partir del mar, cavaron un canal de 300 pies de ancho, 100 de profundidad y una extensión de 50 estadios hasta el anillo exterior y allí hicieron el acceso del mar al canal como a un puerto, abriendo una desembocadura como para que pudieran entrar las naves más grandes. También abrieron, siguiendo la dirección de los puentes, los círculos de tierra que separaba los de mar lo necesario para que los atravesara un trirreme, y cubrieron la parte superior de modo que el pasaje estuviera debajo, pues los bordes de los anillos de tierra tenían una altura que superaba suficientemente al mar. El anillo mayor, en el que habían vertido el mar por medio de un canal, tenía 3 estadios de ancho. El siguiente de tierra era igual a aquél. De los segundos, el líquido tenía un ancho de 2 estadios y el seco era, otra vez, igual al líquido anterior. De 1 estadio era el que corría alrededor de la isla, en la que estaba el palacio real, tenía un diámetro de 5 estadios. Rodearon ésta, las zonas circulares y el puente, que tenía una anchura de 100 pies, con una muralla de piedras y colocaron sobre los puentes, en los pasajes del mar torres y puertas a cada lado. Extrajeron la piedra de debajo de cada una de las zonas circulares exteriores; las piedras eran de color blanco, negro y rojo. Cuando las extrajeron, construyeron dársenas huecas dobles en el interior, techadas con la misma piedra. Unas casas eran simples, otras mezclaban las piedras y las combinaban de manera variada para su solaz, haciéndolas naturalmente placenteras. recubrieron de hierro, al que usaban como si fuera pintura, todo el recorrido de la mullara que circundaba el anillo exterior fundieron casiterita sobre la muralla de la zona interior, y oricalco, que poseía unos resplandores de fuego, sobre la que se encontraba alrededor de la acrópolis. El palacio dentro de la acrópolis estaba dispuesto de la siguiente manera. En el centro, habían consagrado un templo inaccesible a Clito y Poseidón, rodeado de una valla de oro: ese era el lugar en el que al principio concibieron y engendraron la estirpe de las diez familias reales. De las diez regiones enviaban cada año hacia llí frutos de la estación como ofrendas para cada uno de ellos. Había un templo de Poseidón de 1 estadio de longitud y 300 pies de ancho. Su altura parecía proporcional a estas medidas, puesto que tenía una forma algo bárbara. Recubrieron todo el exterior del templo de plata, excepto las cúpulas, que revistieron de oro. En el interior, el techo de marfil, entremezclado con oro, plata y oricalco, tenía una apariencia multicolor. Revistieron las paredes, columnas y pavimento de oricalco. Dentro del templo colocaron imágenes de oro: el dios de pie sobre un carro llevaba las riendas de seis caballos alados y tocaba, a causa de su altura, el techo con la cabeza; lo rodeaban 100 nereidas (5) sobre delfines -pues los de aquel entonces creían que eran tantas-. En el interior había muchas otras estatuas que eran exvotos de particulares. Afuera, alrededor del templo, había estatuas de oro de todos, de las mujeres y de los hombres que habían pertenecido a la familia de los diez reyes, así como muchos otros exvotos grandes de los reyes y de particulares de la ciudad y de todas las regiones exteriores que dominaban. Había un altar que concordaba en su grandeza y su manufactura con esta construcción. El palacio, igualmente, se adecuaba a la grandeza del imperio, así como al orden alrededor del templo. Para utilizar las fuentes de agua fría y caliente que por naturaleza tenían una abundante cantidad de agua en sabor y calidad excelente para el uso, construyeron alrededor edificios, hicieron plantaciones de árboles adecuados a las aguas, levantaron cisternas al aire libre e invernales cubiertas para los baños calientes -aparte las reales, la públicas y las privadas, además de otras para las mujeres y otras para caballos y el resto de animales de tiro- y ordenaron convenientemente cada una de ellas. Dirigieron la corriente de agua hacia el bosque sagrado de Poseidón -múltiples y variados árboles de belleza y altura sobrenatural por la calidad de la tierra- y hacia los círculos exteriores por medio de canales que seguían la dirección de los puentes. Habían construido en aquel lugar muchos templos para muchos dioses, muchos jardines y muchos gimnasios, unos de hombres, otros, separados, de caballos, en las dos islas de los anillos. Además, en el centro de la isla mayor había un hipódromo de 1 estadio de ancho colocado aparte, cuya extensión permitía que los caballos compitiesen libremente todo el perímetro. Alrededor de éste había, aquí y allá, casas de guardia para la mayoría de guardianes. La guardia de los más fieles estaba dispuesta en el anillo más pequeño y más cercano a la acrópolis y a los que más se distinguían en su fidelidad les había dado casas dentro de la acrópolis en torno a los reyes. Los astilleros estaban llenos de trirremes y de todos los artefactos correspondientes, todo adecuadamente preparado. Los alrededores de la casa de los reyes estaban arreglados de la siguiente manera: cuando se atravesaban los puertos desde afuera -que eran tres- una muralla se extendía en círculo, a partir del mar -a 50 estadios por todas partes del anillo mayor y de su puerto- y se cerraba en la desembocadura del canal en el mar. Muchas casas poblaban densamente toda esta zona; la entrada del mar y el puerto mayor estaban llenos de barcos y comerciantes llegados de todas partes que, por su multitud, ocasionaban vocerío, ruído y bullicio variado de día y de noche. Ahora ya tenemos casi recordados la ciudad y los alrededores de la antigua edicicación, tal y como se describieron entonces. Debemos intentar recordar el resto de la región, cómo era su naturaleza y la forma en que estaba ordenado. En primer lugar, se decía que todo el lugar era muy alto y escarpado desde el mar, pero que los alrededores de la ciudad eran llanos, suaves y planos, circundados a su vez de montañas que llegaban hasta el mar. Esta llanura era de forma oblonga y tenía por un lado 3.000 estadios y 2.000 en el centro desde el mar hacia arriba. Esta zona de la isla estaba de cara al viento sur, de espaldas a la constelación de la Osa y protegida del viento del norte. Entonces se loaba que las montañas que la rodeaban superaban por su número, grandeza y belleza a todas las que hay ahora y que tenían en ellas muchas ricas aldeas de vecinos, ríos, lagos y prados que daban alimento suficiente a todos los animales, domésticos y salvajes que proveían abundantemente para todas y cada una de las obras. La naturaleza y muchos reyes, con su largo esfuerzo, habían conformado la llanura de la siguiente manera. En su mayor parte era un cuadrilátero rectangular, y lo que faltaba para formarlo lo había corregido por medio de una fosa cavada a su alrededor. Aunque la profundidad, ancho y longitud que les atribuyeron eran tan grandes, sin contar con las otras obras, que resulta increíble para algo hecho por las manos del hombre, debemos decir que lo escuchamos. Habían cavado una profundidad de 100 pies; el ancho era en todos lados de 1 estadio y, como había sido cavada alrededor de toda la llanura, su longitud era de 10.000 estadios. Tras recibir las corrientes que bajaban de las montañas y rodear la llanura, llegaba a la ciudad por ambos lados y allí dejaba fluir el agua al mar. Desde su parte superior habían abierto canales rectos de 100 pies de ancho que corrían a lo largo de la llanura hasta desembocar nuevamente en la fosa que daba al mar y distaban entre sí 100 estadios de distancia uno de otro. Así bajaban a la ciudad la madera de las montañas y proveían con barcos el resto de los productos estacionales, ya que habían abierto comunicaciones transversales de unos canales a otros y hacia la ciudad. Cosechaban la tierra dos veces por año, en invierno con las aguas provenientes de Zeus, y en verano conducían desde los canales las corrientes que produce la tierra. En cuanto al número, estaba dispuesto que cada distrito de la llanura con hombres útiles para la guerra proveyera un jefe. La extensión del distrito era de 10 veces 10 estadios y los distritos eran 60.000. (6) Se decía que la cantidad de hombres de la montaña y del resto de la región era innumerable; todos estaban distribuidos en estos distritos y asignados a jefes según las zonas y las aldeas. Estaba reglamentado que cada jefe proveyera en caso de guerra la sexta parte de un carro de guerra hasta 10.000 carros, dos caballos y jinetes, además de un par de caballos sin carro, un infante con escudo pequeño y el guerrero que lucha sobre el carro y conduce los dos caballos, dos hoplitas, arqueros y honderos, también dos cada uno, y cuatro lanceros con armamento ligero, tres cada uno, y cuatro marineros para cubrir la tripulación de 1.200 naves. Así estaba dispuesto lo concerniente a la guerra en la ciudad real, lo de las nueve restantes lo estaba de otra manera que llevaría mucho tiempo relatar.
Según el relato, tan gran potencia y de tales características existente entonces en aquellas zonas ordenó y envió el dios contra nuestras tierras por la suficiente razón. Durante muchas generaciones, mientras la naturaleza del dios era suficientemente fuerte, obedecían las leyes y estaban bien dispuestas hacia lo divino emparentado con ellos. Poseían pensamientos verdaderos y grandes en todo sentido, ya que aplicaban la suavidad junto con la prudencia a los avatares que siempre ocurren y unos a otros, por lo que, excepto la virtud, despreciaban todo lo demás, tenían en poco las circunstancias presentes y soportaban con facilidad, como una molestia, el peso del oro y de las otras posiciones. No se equivocaban, embriagados por la vida licenciosa, ni perdían el dominio de sí a causa de la riqueza, sino que, sobrios, reconocían con claridad que todas estas cosas crecen de la amistad unida a la virtud común, pero que con la persecución y la honra de los bienes exteriores, éstos decaen y se destruye la virtud con ellos. Sobre la base de tal razonamiento y mientras permanecía la naturaleza divina, prosperaban todos sus bienes, que describimos antes. Mas cuando se agotó en ellos la parte divina porque se había mezclado muchas veces con muchos mortales y predominó el carácter humano, ya no pudieron soportar las circunstancias que los rodeaban y se pervirtieron; y al que los podía observar les parecían desvergonzados, ya que habían destruido lo más bello de entre lo más valioso, y los que no pudieron observar la vida verdadera respecto de la felicidad, creían entonces que eran los más perfectos y felices, porque estaban llenos de injusticia soberbia y de poder. El dios de dioses, Zeus, que reina por medio de leyes, puesto que puede ver tales cosas, se dio cuenta de que una estirpe buena estaba dispuesta de manera indigna y decidió aplicarles un castigo para que se hicieran más ordenados y alcanzaran la prudencia. Reunió a todos los dioses en su mansión más importante, la que, instalada en el centro del universo, tiene vista a todo que participa de la generación y, tras reunirlos, dijo... (1) En una ocasión, los dioses distribuyeron entre sí las regiones de toda la tierra por medio de la suerte, sin disputa; pues no sería correcto afirmar que ignoraban lo que convenía a cada uno, ni tampoco que, a pesar de saberlo, intentaban apropiarse unos y otros de lo más conveniente a los restantes por medio de rencillas. Una vez que cada uno obtuvo lo que le agradaba a través de las suertes de la justicia, poblaron las regiones y, después de poblarlas, nos criaban como sus rebaños y animales [...] (2) Debe estar referido al medio de la llanura (Katá Méson). sta interpretación se ve confirmada por la longitud del canal que une la isla central con el mar. Por otro lado, en lo referente a las medidas, 1 estadio = 600 pies. / 1 pie = 28 cm. Pero estas son las medidas actuales. Recordemos que Carlomagmo cambió esta medida según lo que medía su pie. Por tanto, no sabemos con certeza cuanto valía antes de aquello 1 pie. Pero aún así, 1 estadio serían unos 168 m. 50 estadios serían 8.400 m. (3) Hijo del titán Jápeto. Hermano de Prometeo. Primogénito de Poseidón. Rey más importante de Atlántida. (4) Las columnas de Heracles o Columnas de Hércules. Así era denominado el estrecho de Gibraltar. Se creía que una vez pasadas estas hacia el oeste no había nada, que se acababa el mundo. (5) Ninfas marinas asociadas generalmente al culto de Poseidón. Hijas de Nereo, dios del mar padre de Tetis. Son 50 y Critias menciona expresamente la divergencia de la tradición. (6) La llanura tenía una extensión de 6.000.000 estadios cuadrados y un sistema de canales la dividía en 600 cuadrados de 10.000 estadios cada uno, cada uno con 100 distritos de 100 estadios, lo que da 60.000 distritos. |
| | Página 1 | Página 2 | |
| Arriba | Atrás | Comentarios | Recomendar |
| Home
| Archivo
| Cine & Series
| Comics
| Dadá
| Especiales
| Figuritas
| Herodoto
| Libros & Revistas
|
© 2010 Televicio Webzine
Sitio hosteado por Quinta Dimension