Televicio
Webzine
   
Red Cinefania: Televicio | Ficcion | Terror Universal | Twilight Zite | Gladiadores | Peplum | Don Daredevil
| Home | Archivo | Cine & Series | Comics | Dadá | Especiales | Figuritas | Herodoto | Libros & Revistas |
 Oficios en el Film NoirAcerca de las Crónicas de Bustos DomecqQuispeHasta que el ráting nos separe
Búsqueda:
powered by FreeFind
Newsletter:
Ingresa tu email

Ingresa tu nombre


Sección: Cine y Series (Lecturas: 6375)
Fecha de publicación: Julio de 2013

Oficios en el Film Noir

Para dejar de lado ciertas ideas preconcebidas, como por ejemplo que el film noir es el cine de detectives privados, nada mejor que una pequeña aproximación a algunos títulos fundamentales según los oficios de sus protagonistas.
por Darío Lavia

Bookmark and Share

¿Qué es Film Noir? Gruesos volúmenes con tsunamis de tinta (o de bits) han sido vertidos para tratar de explicarlo y las plumas más elocuentes e ingeniosas han conseguido determinar, clasificar y desmenuzar la materia. Condiciones sine qua non deben ser el ámbito urbano - con preferencia de calles mojadas e iluminación de farol -, la narración en off - preferentemente con sarcasmo o cinismo -, la presencia de la mujer fatal y el infaltable detective que bien puede ser privado, como el eterno Bogart de THE BIG SLEEP (Al Borde del Abismo-1946) o de las fuerzas del orden, como Dana Andrews en LAURA (íd-1944). Por supuesto, el asesinato - o a veces un robo - es una fija y cualquier delito es síntoma de la intervención policial o detectivesca. Sin embargo algunos títulos fundamentales del noir son protagonizados por personas comunes con oficios u ocupaciones alejadas de la detección policial o privada.

Así que atención, Sam Spade, Jeff Markham, Philip Marlowe y demás compañeros de gremio. El trono del film noir está disputado por insignes trabajadores de oficios ajenos a la investigación privada o incluso, a verse embrollados con asesinatos, estafas, rubias (o morenas) fatales y, en fin, cualquier espiral trágico en que - como el más fatídico de los tangos - tenga como última instancia el dilema entre el ígneo estimulante de felicidad - que puede consistir en una abultada suma o la que le hace ebullir la sangre en sus arterias- o bien, perder la propia cabeza. Y como ningún oficio es patrimonio exclusivo del protagonista tipo del film noir, es decir perdedor, proclive a las seguidillas de malas rachas, familiarizado con la otra cara del sueño americano o que tenga que experimentar (como diría Roger Ebert) "el infierno abriéndose a sus pies", les ofrecemos a continuación seis ejemplos válidos que vienen al caso, para respaldar los otros oficios del film noir...

1. El BANCARIO

SCARLET STREET
Edward G Robinson, empleado bancario y pintor en sus ratos libres,
comparte un puro con Samuel S. Hinds y su jefe Russell Hicks, SCARLET STREET

SCARLET STREET (Mala Mujer-1945): Luego de una de sus obras maestras del período norteamericano, The Woman in the Window (La Mujer del Cuadro-1944), Fritz Lang se propuso tomar sus mismos elementos para realizar una adaptación de la novela "La Chienne" (1931) de Georges De La Fouchardiere (que había sido llevada a la pantalla por Jean Renoir en 1931). Para ello arranca la historia con el tímido empleado bancario Christopher Cross (Edward G. Robinson), que sale de una cena de compañeros de trabajo en la que el jefe le obsequia un reloj por 25 años de servicio y se topa con lo que parece ser una dama en apuros (Joan Bennett). Por supuesto, el hombre maduro queda fascinado como un adolescente de la simpatía de la joven, que en verdad es novia de un malviviente callejero (Dan Duryea) que la besa y abofetea por igual (es su cafiolo). La situación poco después se convierte en tema de tango: Ella se muestra como complaciente y comienza a pedirle dinero, un departamento para vivir, le sustrae sus cuadros (Cross es pintor dominguero) y los vende. Nuevamente tenemos a un Robinson cándido, manipulado (y hasta vejado) por las circunstancias del destino pero en gran medida por los caprichos de la bella Joan Bennett (que también se convierte en "mujer de cuadro"). De nuevo el villano es Dan Duryea y otra vez tiene moño y sombrero de paja. Sin embargo, aquí terminan las equivalencias entre ambos filmes de Lang. El tono de la película no es del todo serio (oportunamente un crimen termina con todo posible aire de comedia), y el rumbo de la historia es claramente trágico y realista (al contrario de La Mujer del Cuadro, que era alegre y onírico). Hay personajes secundarios memorables (el "marido finado del cuadro" parece preanunciar una situación común de la comedia italiana de los '50), diálogos puntiagudos y climas pesadillescos y tensos propios del más sórdido melodrama alemán. Y también un hito, que consiste en ser la primera película en la que un crimen queda impune (lo que en su momento, sumado al modus operandii del mencionado asesinato, le valió a Lang diversos problemas con la censura). ¿Estará el director confesándose de un añejo crimen pasional? Si ese es el caso, después del caudal de temas, emociones y situaciones de ambos filmes, creemos que podemos darle el perdón.

2. El Pianista

DETOUR
Matando el tiempo con la baraja entre Ann Savage y Tom Neal...
solo el tiempo, por ahora... DETOUR

DETOUR (1945): Un amargado viajero (Tom Neal) se pone iracundo con un camionero (Pat Gleason) en cierto bar de carretera, así que trata de recordar como fue que llegó a tocar fondo. El flashback que sigue comprende toda la película, y retrae la acción a New York, donde Neal se desempeña como pianista de jazz en un club de poca monta. Enamorado de la cantante (Claudia Drake), ella le informa que planea marchar a la Costa Oeste a probar suerte. Más tarde, Neal decide seguir a su chica, pero como no tiene dinero debe hacer dedo. Un día es levantado en la ruta por un hombre (Edmund MacDonald) que fallece durante la noche. Temiendo que lo consideren culpable, Neal oculta el cadáver y toma la identidad del difunto (además de sus patrimonios). Esta medida se torna problemática cuando se enreda con una de las más térribles mujeres fatales del cine (Ann Savage), que desde el primer momento intenta chantajearlo para conseguir sus propósitos. Usualmente considerada un ejemplo de economía de recursos, hay que admitir que el director Edgar Ulmer no prescindió de ninguno de los ingredientes comunes del Film Noir, comenzando con una cínica y climática narración en off, pasando por unos sugestivos y tensos diálogos hasta desembocar en un desenlace redondo y perfecto.

3. El Buscavidas

FALLEN ANGEL
Departir con Olin Howland y John Carradine no puede traer nada bueno
para Dana Andrews en FALLEN ANGEL

Fallen Angel (Ángel o Diablo-1945): Un buscavidas (Dana Andrews, en un personaje inusual para su registro) baja del autobús en un pueblito del medio oeste. Al entrar en un bar queda flechado automáticamente por la sensual mesera (Linda Darnell). Buscando algún motivo para quedarse unos días, colabora con la campaña publicitaria de un pseudo-espiritista (John Carradine), conociendo en el lapso a una madura soltera (Alice Faye, actriz usualmente relacionada con el género musical) que vive con su maternal hermana mayor (Ann Revere), ambas herederas de un importante buen pasar monetario. Llevado por la pasión, Andrews le promete el oro y el moro a la mesera, y para ello se casa con la Faye con el objeto de sustraerle su dinero y fugarse a posteriori. Semejante argumento, ofrecido por el director Otto Preminger durante los primeros 60 minutos de proyección, excede los márgenes de previsibilidad pero también dificulta la identificación del espectador y, por consiguiente, su interés en la suerte de los protagonistas. Sin embargo, el asesinato de la moza del bar y la aparición de un ex policía de New York (el siempre efectivo Charles Bickford) al que le es asignado el caso, ofrece un absorbente twist que genera un cambio radical en el curso de la historia, al tiempo que la sumerge definitivamente en territorio film-noir, facilitando la interpretación a Andrews y ofreciéndole a Faye varias escenas en las que demuestra dotes dramáticas. A pesar de las apariencias, la repetición del tándem Otto Preminger-Andrews-David Raksin en el tema musical, no implica repetición del esquema narrativo de la exitosa Laura (Laura-1944), sino que enfila en un terreno nuevo del que, creemos, Preminger sale satisfactoriamente librado, que es el estudio de caracteres y la radiografía sórdida del pueblo chico. La historia está tan bien resuelta que, incluso, permite profundizar en más de un personaje.

4. El Publicista

BIG CLOCK
Ray Milland y Maureen O'Sullivan a merced del psicótico Charles Laughton
justamente, bajo THE BIG CLOCK

The Big Clock (El Reloj Asesino-1948): Muchas veces se suele decir que una película está "adelantada a su época". Tal vez esta película merezca dicha frase, ya que dentro de los esquemas típicos del filme de intriga o misterio de los años '40, nos ofrece un dinamismo inusual y un desarrollo deductivo complejo y harto informativo que, sumado a un rico planteo visual que hace fuerte utilización de grúa, prefigurarían los thrillers tecnológicos de los años '80 y más allá también. La película se inicia con George Stroud (un Ray Milland al borde del soponcio), subiendo a una especie de sala de máquinas que resulta ser un mecanismo que mueve un gran reloj, y preguntándose como llegó ahí. El flashback consiguiente (que ocupará ¾ partes de película), nos muestra su exitosa ocupación como editor de una revista de casos policiales que no solo publica las alternativas de los casos del momento, sino que realiza sus propias investigaciones particulares (sin estorbar a la policía, claro) y, eventualmente, llega a ubicar a los criminales antes que las fuerzas del orden. Su revista es una de varias, dedicadas cada una a una rama distinta de los gustos populares. Todas están administradas por un gerente general (el siempre frío y calculador George Macready) y regidas con tiránica soberbia por el Sr. Janoth (un tour de force del rotundo Charles Laughton). El edificio de Janoth funciona con la precisión de un mecanismo de relojería, como el gran reloj que preside la fachada. Sus empleados trabajan así (y cuando no, Janoth los despide en el acto). Este tenso clima, en que se nos presentan los personajes, sirve como marco para el crimen: Una ex amante (Rita Johnson) provoca que Janoth se salga de sus casillas, con resultados trágicos, ya que asesina a la mujer con un reloj de sol como arma homicida. El gerente general "limpia" el lugar y trata de evitar que Janoth se vea perjudicado, para lo cual ordena a Stroud que investigue el caso desde su revista. El problema es que Stroud se paseó esa noche por varios bares con la mujer, y todas las pistas que sus hábiles reporteros van recolectando, sirven para apuntar la evidencia del asesinato a su persona. El director John Farrow, nos obsequia algunas perlitas, como el plano secuencia en que Milland entra al apartamento de la mujer asesinada, o los primeros planos del rostro de Laughton con tic nervioso. La búsqueda y deducción de pistas, algunas viñetas cómicas (especialmente las de Elsa Lanchester o de Henri Letondal), la amenaza de un torvo guardaespaldas (Henry Morgan) y el climax con la confrontación de sospechosos (y culpable), conducen a que el vivo interés despertado por las alternativas de la investigación devenga en un notable suspenso.

5. El Periodista

SCANDAL SHEET
John Derek y Broderick Crawford analizan la fotografía que permita dilucidar
el responsable de un asesinato para obtener la mejor primicia en THE SCANDAL SHEET

Scandal Sheet (Página Negra-1952): El editor de un periódico (Broderick Crawford) orienta su tono editorial hacia el rubro tabloide, irritando a los conservadores inversores pero llenándoles los bolsillos a través de ventas cada vez mayores. Su secreto es, por supuesto, el sensacionalismo y la ausencia de límites, preceptos compartidos con su reportero estrella (John Derek) pero no con la novia de este, columnista del diario (Donna Reed). El conflicto de la película se produce durante un "baile de Corazones Solitarios", evento convocado por el periódico no solo para unir parejas sino para aumentar las ventas, el anunciador presenta y agradece al editor y una de las mujeres presentes (Rosemary De Camp) cree reconocer ese rostro. Lentamente cruza toda la pista de baile y encara a quien fuera su ex marido, que veinte años después tiene un nuevo nombre. Semejante casualidad, que propicia la tragedia, es también la primera de una serie que va tejeindo la acción. Por supuesto Broderick tiene un pasado para ocultar y durante una discusión con su obsesiva ex mujer se pone un poco violento, provocándole la muerte. El asesinato, pasa desapercibido para todos menos para un viejo borrachín quien fuera ex compañero de Broderick en sus días mozos (Henry O'Neill) y que, de casualidad, toma posesión de una valija de pertenencias de la difunta con una vieja fotografía del editor y su por entonces esposa. La película tiene todos los elementos del thriller de deducción detectivesca sin abandonar el marco periodístico, y ofreciendo el original recurso de un asesino que da pistas al investigador del caso (en este caso, Derek) para aumentar día a día la tirada.

6. El Científico

THE THIEF
¿Qué puede estar leyendo John McKutcheon que le interese tanto a Ray Milland
como para convertirse enTHE THIEF?

The Thief (El Ladrón-1952): Un científico (Ray Milland), llevado por motivos oscuros, sustrae cierta información del laboratorio en el que trabaja y se la pasa, a través de innumerables códigos y contraseñas, a un espía del bloque soviético. Estamos en 1952 y la Guerra de Corea es la faz caliente de una guerra no declarada entre Estados Unidos y la Unión Soviética denominada "Guerra Fría". Tomando recaudo de esa paranoia masiva que puebla cada esquina con un comunista, los auténticos espías operan con precauciones de todo tipo, como por ejemplo, la del silencio absoluto. Tal vez para respaldar dicha tendencia, la película misma carece de diálogos y posee muy pocas secuencias acompañadas de música. A medida que avanza la trama, también progresa la alienación del protagonista, para quien un peatón que toma su mismo camino tal vez sea un agente del FBI que lo sigue o es capaz de atemorizarse ante el simple tañido de la campana del teléfono. El doble discurso (muy velado) de la película sobre la paranoia está ahí, latente. Solo que en la época del filme habrá sido difícil percibirlo como una autocrítica. Quedan algunos momentos de leve tensión (especialmente una persecución entre Harry Bronson y Milland), y la correcta sensación de claustrofobia sugerida por la interpretación de Milland.

 



| Arriba | Atrás | Comentarios | Recomendar |


| Home | Archivo | Cine & Series | Comics | Dadá | Especiales | Figuritas | Herodoto | Libros & Revistas |

© 2017 Televicio Webzine
Sitio hosteado por Quinta Dimension