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Sección: Cine y Series (Lecturas: 2169)
Fecha de publicación: Mayo de 2012

Noirs psicoanalíticos

Póngase comodo en el diván del cine de los años '40, que el galeno de turno será capaz de indagar en los rincones más oscuros de su mente en busca de misterios y recetas de salud.
por Darío Lavia

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SPELLBOUND

Siendo Sigmund Freud un aficionado al cine, es de notar que muchos conceptos de sus teorías tienen relación conceptual con el lenguaje audiovisual de la pantalla. Su preferencia por el personaje de Sherlock Holmes también convirtió el desarrollo de sus casos en una especie de detección de causas a partir de la observación de las consecuencias (que Conan Doyle explica en uno de sus cuentos como "ciencia de la deducción"). De esta manera, Psicoanálisis y Cinematografía, además de nacer, crecer y madurar a la par, desarrollan un parentesco cercano que se manifiesta, durante la citada década de oro del cine, en estos... 

Noir Psicoanaliticos 
GEHEIMNISSE EINER SEELE

La cleptomanía y posterior ataque histérico de la mujer moderna en Haxan (La Brujería a Través de los Siglos-1921) o las imágenes perturbadoras de Geheimnisse einer Seele (Secretos de un Alma-1926) son dos botones de muestra de la influencia del psicoanálisis en el cine mudo. Incluso los surrealistas tomaron el concepto del subconciente y la teoría freudiana de los sueños en la confección de films que parecían ser ensoñaciones disparatadas o incluso pesadillas, como Un Chien Andalou (Un Perro Andaluz-1928). La Gran Depresión y el posterior encorsetamiento del Código Hays prepararon un interesante contrapunto de aspiraciones postergadas y represiones latentes, tanto en los realizadores como en los espectadores, que sirvió como notable precedente de algunas fuerzas intangibles pero perceptibles que operaron en las motivaciones de personajes y tendencias narrativas en el cine de la década del '40. A continuación, sin la aspiración del completismo (rasgo de trastorno obsesivo-compulsivo), ofrecemos algunos notorios casos para que investigadores o terapeutas puedan tomar nota y elaborar sus propias conclusiones.

Caso #1: Paciente reprimida; atiende: Dr. Judd
Jane Randolph en CAT PEOPLE

Los dominios de la mente son antros oscuros, tal como lo revela la introito de Cat People (La Mujer Pantera-1942), film producido por Val Lewton para RKO Radio Pictures que marcó un hito en la historia del cine de terror: "Así como la niebla anega los valles, el antiguo pecado inunda las hondonadas, las depresiones del consciente del mundo". La cita proviene de "Anatomía del Atavismo", volumen ficticio de un también ficticio psiquiatra, el Dr. Louis Judd, que compone Tom Conway.

CAT PEOPLEEl joven Oliver Reed (Kent Smith) se enamora de la tímida y extraña Irena Dubrovna (Simone Simon). Tras un corto romance se casan, pero ya en la noche de bodas se plantea el conflicto en la pareja. Ella le ruega no consumar el matrimonio debido a temores aberrantes. Tras varias semanas, Irena acepta la sugerencia de su esposo de sacar un turno con el citado Dr. Judd. La aprensiva Irena está convencida de padecer una especie de atavismo que la transforma en pantera. Siendo un profesional lúcido, Judd utiliza la hipnosis sobre Irena y afloran recuerdos de su aldea natal en Serbia cuyas mujeres, al terciar sus emociones o pasiones, se convertían en grandes felinos. Surgen los celos de Irena por la amistad de Oliver con una compañera de trabajo, Alice (Jane Randolph), sus visitas al zoológico y su firme obsesión frente a la jaula de la pantera.

A diferencia de las demás películas de otros estudios en las que los elementos terroríficos eran gorilas, momias, hombres invisibles, vampiros y monstruos varios, Val Lewton quiso que los ingredientes estén constituídos por sugestiones. Para ello tuvo el acierto de encargar la faena a un realizador idóneo como Jacques Tourneur, que dio en la tecla con una atmósfera amenazante, efectos sonoros apropiados y una fotografía lúgubre, claves para que el terror no sea explícito en la pantalla sino en la mente del espectador. 

Diagnóstico: Irena sufre un cuadro complejo. Al sino familiar (la metamorfosis en pantera) se suman unos celos destructivos y el deseo de liquidar a Alice. Probablemente el miedo a despertar su "animal interior" sea producto de esa aprensión al sexo que, a fuerza de constante represión, se ha tornado monstruosa.

Receta: Esto podrá sanarla o matarla, pero la solución (literal y metafóricamente) es abrir la jaula de su pantera y ver que pasa. Si se saca de encima el animal interior, ya nunca se transmutará en bestia... y si sobrevive a su paso salvaje y letal, el trauma cortará por lo sano con la tendencia a repetir la tradición familiar.

Caso #2: Paciente DEPRIMIDA; atiende: Dr. Judd
THE SEVENTH VICTIM

Los poco ortodoxos métodos del Dr. Judd (hipnosis, besos en la boca de sus pacientes cuando tienen forma humana y bastonazos cuando se tornan en gran felino) parece que agradaron al público. Como todo lo que conduce a aumentar las recaudaciones termina agradando a los directivos de la empresa, Judd tuvo un nuevo caso en The Seventh Victim (La Séptima Víctima-1943), dirigida con acierto por Mark Robson. Una joven huérfana, Mary (Kim Hunter), marcha a New York en búsqueda de su hermana desaparecida, Jacqueline (Jean Brooks). Su pesquisa le permite averiguar que ella se había casado en secreto con un abogado, Gregory Ward (Hugh Beaumont), y que una secta de cultores del mal, los paladistas, la está persiguiendo con fines mortales. El Dr. Judd, que supuestamente está atendiendo a la hermana ausente, aparece de forma misteriosa y se niega a dar el paradero de su paciente. Para colmo, la protagonista va descubriendo detalles hasta ahora ocultos de la vida de su hermana. Y ni hablar de la siniestra e inmóvil amenaza de los acólitos, que sentados entre las sombras parecen tener un completo control de la situación. 

Lewton repite el esquema, que fuerza una situación sobrenatural en un entorno tan común como la gran ciudad. En este caso, a pesar de no haber elementos sobrenaturales, la amenaza de la secta se transcribe en un detective apuñalado (Lou Lubin) o en la presión psicológica efectuada por los paladistas para que Jacqueline ponga fin a sus días o en la aparición en una esquina de un desconocido que blande un puñal. Hay momentos lúgubres muy bien logrados, a costa de iluminación y sombras, todo tendiendo a explorar la faz oscura de la mente de todo espectador en busca del nivel básico de todo temor: la oscuridad. A nivel argumental, ciertos esquemas de la película están calcados de I Walked With a Zombie (Yo Dormí con un Fantasma), que RKO había estrenado a principios de 1943: dos mujeres; dos varones enamorados de una de ellas; y el final trágico de una de las mujeres. Este formulismo, sin embargo, está bien disimulado con generosos diálogos, situaciones interesantes y mucho barroquismo.

Diagnóstico: ¿Qué hay en la oscuridad de la mente? Al estar oscuro, es imposible percibir con la vista pero la imaginación juega su rol enfermizo, mortal. La secuencia del detective ingresando al cuarto oscuro en la tienda de cosméticos La Sagasse y saliendo con unas tijeras enterradas en el pulmón es literal y metafóricamente clara. Ingresar en la Oscuridad nos depara opresión, locura, suicidio: tres estaciones de un tren que no tiene propósito de detenerse hasta llegar a su terminal: la Muerte.

Receta: Lo opuesto de la oscuridad es la luz. El amor trae luz y aleja la depresión. Siguiendo esa simple premisa, Judd se dedica a reunir a Jacqueline con su esposo y sugiere que la lleve consigo a un lugar donde pueda descansar. Echando mano a la religión, Judd revierte el irritante pragmatismo del líder de los paladistas, el Sr. Brun (Ben Bard), asestándole, aunque ud. no lo crea, una frase del padrenuestro que le habrá provocado blenorragia a él y a todos sus acólitos: "No nos dejes caer en la tentación y líbranos del mal."

Caso #3: Paciente CULPOGENO; atiende: DrA. Peterson
CAT PEOPLE (La Mujer Pantera-1942)

Hitchcock, que ya había expuesto un caso en que terciaba la paranoia con Suspicion (La Sospecha-1941), redobló la apuesta con el psicoanálisis y metió a la coctelera culpas y amnesia encargándole a la doctora Constance Peterson (Ingrid Bergman) el caso de Spellbound (Cuéntame tu Vida / Recuerda-1945). Nuestra especialista de turno bucea en el pasado mental de un supuesto doctor "J.B." (Gregory Peck), para salvarlo de una acusación de homicidio que se produce en el entorno de un sanatorio psiquiátrico luego que la policía encuentra el cadáver del médico que el protagonista intentaba suplantar. Si ella tiene razón, es un caso de amnesia y el muchacho es inocente, hecho que respaldaría el naciente amor que siente por él. Pero entonces, ¿quién sería el verdadero asesino?

El relato policíaco del fugitivo-paciente y la psiquiatra que lo ama se combina con una memorable secuencia onírica diseñada por Salvador Dalí y con el clásico gusto de Hitchcock por el granguiñol del asesinato. A todo esto, el compositor Miklos Rozsa escribió un partitura que realmente sugirió tensión psicológica gracias a la utilización de un instrumento electrónico llamado theremin. Como colofón se recuerda el cuadro final con un suicidio a cámara, es decir, un arma de fuego apuntada a la subjetiva que representa el punto de vista del asesino y haciendo fuego con cuadros en color rojo pintados a mano. Aún así ha sembrado opiniones contrarias entre los críticos: hay quienes la alaban y quienes la defenestran sin más por su visión pueril del psicoanálisis. En un texto a modo de prólogo, se explica el método del profesional: "... el analista trata de inducir al paciente a que hable acerca de sus problemas ocultos, para abrir las puertas cerradas de su mente. Una vez que se descubren e interpretan los complejos que perturbaban al paciente, la enfermedad y la confusión desaparecen... y los demonios de la sinrazón se marchan del alma humana". Simple en los papeles, pero no tan simple en la práctica, diría la Dra. Peterson.

Diagnóstico: Las culpas, ese mecanismo insuflado por las autoridades religiosas de todo el mundo como antídoto contra tanta barbarie medieval, terminó siendo tan agobiante que el mundo se inundó de generaciones susceptibles que devinieron en culpógenos crónicos. A pesar de no recordar si es responsable de un asesinato, cada vez que "J.B" se somete a ciertos estímulos visuales, sufre mareos o desmayos. La mente, como mecanismo de defensa ante las culpas, amura aquellos recuerdos aberrantes con los que no puede lidiar o simplemente aquellas cosas que le disgustan. El vacío de memoria resultante, amnesia, no es suficientemente sólido y eventualmente señales de alerta que pueden desmoronar la pared de olvido provocan descompensaciones fisiológicas en el organismo.

Receta: En pos de revertir la amnesia, Constance se lleva a JB a un centro invernal donde supuestamente estuvo con el occiso... y con el asesino. Un estímulo provoca un haz de memoria, un recuerdo trae a otro y JB logra acordarse de su nombre, "James Ballantine", afrontando finalmente el trauma infantil de haber sido responsable de la muerte accidental de su hermano. Como esto no prueba su inocencia es arrestado por el crimen hasta que Constante se percata de un pequeño descuido en un comentario de su jefe, el Dr. Murchison y... bueno, luego del inolvidable suicidio a cámara, Constance tiene la esperada prueba de la inocencia de su amado.

Nota al pie para futuros casos: Antes de abandonar a Hitchcock, tengamos en cuenta que el Maestro del Suspenso seguiría abrevando de cuestiones psicoanalíticas, notablemente en los casos de Psycho (Psicosis-1960) y Marnie (Marnie, la Ladrona-1964), con un muchacho y una chica que sufren las consecuencias de la no resolución de sus respectivos Edipos.... pero eso lo dejamos a otros galenos.

Caso #4: Paciente Mitomano; atiende: DrA. Ritter
James Burke y Tyrone Power en NIGHTMARE ALLEY

En pleno apogeo del film-noir en los gustos masivos del público de cine, Hollywood no podía dejar de lado el poderoso atractivo del marco circense y, yendo un paso más allá, intentar combinar tendencias tan difundidas como el psicoanálisis con la siempre vigente taumaturgia. Nigthmare Alley (El Callejón de las Almas Perdidas-1947), nuestro siguiente caso, se inicia con una feria en la que un joven anunciador llamado Stanton Carlisle (Tyrone Power) presenta una atracción del montón, la adivina Zeena (una madura Joan Blondell) quien, con los ojos vendados, se dedica a responder los interrogantes más profundos del público. Stanton, un seductor nato, se acerca a Zeena para aprender los secretos del oficio, y también a una joven artista (Colleen Gray), con quien termina casándose y marchándose de la feria para convertirse en "el Gran Stanton", un adivino de boites y grandes clubes nocturnos. Codeándose con clientes cada vez más grandes, Stanton pule el arte de la mentira a niveles insospechados, hasta que se relaciona con una psiquiatra, la Dra. Ritter (Helen Walker), con quien tiene más que algo en común.

La historia no deja de ser un clásico tipo de "camino a la ruina", usado frecuentemente en melodramas sociales y sagas románticas. Sin embargo el realizador Edmund Goulding expone una sumatoria de pequeños detalles (diálogos, interpretaciones, personajes, ambientación, fotografía y dirección) con los que torna al film en un entretenimiento de calidad. Como si todo lo mencionado fuera poco también deja planteada la validez de todas aquellas disciplinas tendientes a curar el alma y vaciar los bolsillos de sus pacientes.

Diagnóstico: Esto es lo que pasa cuando un lego tiene un par de aciertos consecutivos y se cree apto para diagnosticar y resolver problemas que solo un psicoanalista debería tratar. Al igual que cualquiera con poder de observación, desde Holmes hasta el Dr. House, Stanton aprovecha sus virtudes para percibir sinos familiares, defectos que la persona futilmente quiere ocultar, frustraciones y decepciones. Con esos ingredientes deduce las aspiraciones y se las ofrece como panacea -siendo placebo- a cambio de sumas altísimas. Entonces, pudiéndose convertir en un médico del alma (un psicoanalista) y sanar realmente, cobrando honorarios y pagando ingresos brutos, se convierte en un vendedor de humo, embaucador hábil y rastrero, sin una gota de moral ni piedad (aunque hay profesionales que también son así).

Receta: A pesar que la Dra. Ritter observa rasgos paranoicos en Stanton, ella solo quiere salvar su propio pellejo, habiéndose involucrado en la estafa y queriendo salir indemne. Reconocemos su observación acertada aunque esto no la libraría de perder algo más que su licencia si denuncian sus lazos ilícitos. Sin embargo, lo de Stanton es mucho más grave que simple paranoia y consiste en que no ha reconocido su problema... con lo cual, terminará en lo más hondo, arrastrado a convertirse en el nuevo "geek" de la feria, ese ser primitivo y brutal que arranca las cabezas de los pollos de un mordisco. A la vez, la ausencia de un profesional que lo trate, provoca que Stanton termine por curarse a si mismo: cuando ya no se puede caer más bajo, lo que queda es levantar cabeza.

Caso #5: Paciente Obsesionado; atiende (de oficio) Celia Barrett
SECRET BEYOND THE DOOR...

Luego de conocerse en el exótico México, Celia (Joan Bennett) y Mark (Michael Redgrave) se casan y van a vivir a la mansión de éste. Al llegar a destino, Celia toma conocimiento que en la casa vive Carrie (Anne Revere), hermana de Mark y Miss Robey (Barbara O'Neil), la secretaria, que oculta parte de su rostro quemado tras una pañoleta. Ahí también conoce a David (Mark Dennis), hijo de Mark con una anterior esposa (muerta en circunstancias no del todo claras). Lo más llamativo de la casa es la obsesiva colección de Mark, que tiene varias habitaciones destinadas a reproducir hasta el más mínimo detalle distintas escenas de crímenes pasionales de la historia. Mark muestra orgulloso su colección a todos los invitados; sin embargo hay un cuarto que no abre, en el que supuestamente guarda celosamente algún secreto que desvela a Celia, hasta el punto que trama entrar sin que el marido se entere. ¿Conocerá así el misterio insinuado en Secret Beyond the Door... (Secreto Tras la Puerta-1947)?

Por supuesto, vista en retrospectiva, la película sufre comparativamente a otras, como por ejemplo dos de Hitchcock, Rebecca (Rebecca, una Mujer Inolvidable-1941) sobre la 2da. esposa de un viudo que pudo o no haber matado a su primera esposa y la citada Spellbound. En los libros se suele menospreciar este Secreto Tras la Puerta al que se lo tacha de excesivamente psicoanalítico. En verdad (reconocido por su director Fritz Lang), la película exterioriza sin sutileza toda referencia a dicha disciplina: desde Mark con su teoría que la arquitectura de la casa o de una habitación tiene directa relación con el cúmulo de emociones que una persona genera en su interior y Celia que inicia la película explicando los significados de sus sueños, hasta una amiga de la familia que sugiere que es más factible que un hombre mate a su esposa o amante que a su madre, ya que tiende a proyectar las frustraciones maternales de la infancia con las personas femeninas que le circundan. Aún así, Lang logra generar un planteo de vivo interés en un filme único en su concepción visual y musical, con algunos puntos de tensión importantes (especialmente la huída de Celia a través de la niebla, que es una secuencia casi mágica) y, por sobre todo, constante intriga y conflictos.

Diagnóstico: La neurosis obsesivo-compulsiva puede ser algo mucho más complejo que sentirse obligado a regresar a casa para comprobar si uno cerró o no la llave de paso del gas. En el caso de Mark se manifiesta a través de la meticulosidad con la que confecciona su museo de escenas del crimen y también con la que oculta su disfuncional cuadro familiar.

Receta: Investigar a fondo cada asunto que se presenta enigmático puede deparar descubrimientos que no benefician a nadie. En el caso de Celia, entrar en el camino sin retorno de la intriga obsesiva de su marido puede llevarle encontrarse a si misma como pieza del tenebroso museo. La alternativa es hacer que el paciente afronte aquellos traumas pendientes y se convenza que él no es ningún asesino. Con el respaldo de una sólida cuenta bancaria, Celia puede sacrificar la mansión en una orgía ígnea que también opera como shock ideal para convertir en cenizas no solo la colección de habitaciones sino la de miedos y culpas de Mark.

Caso #7: Paciente CLEPTOMANA; atiende: Dr. Sutton / Mr. Korvo
Jose Ferrer y Gene Tierney en WHIRPOOL

Retomando tópicos de la previamente expuesta El Callejón de las Almas Perdidas, Otto Preminger nos ofrece en Whirlpool (Torbellino / Vorágine-1949) el caso de una mujer casada, Ann (Gene Tierney), que es pescada robando en una tienda. Un locuaz adivino, Korvo (Jose Ferrer), utiliza sus virtudes para liberarla y evitar el escándalo. Ese será el inicio de una extraña relación entre la mujer, esposa del afamado psiquiatra Dr. Bill Sutton (Richard Conte), y el adivino, especialista en atraer damas de alcurnia tales como una ex clienta, la Sra. Randolph (Barbara O'Neil), que quedó insatisfecha con el servicio y no habla muy bien de él. El adivino logra hacer olvidarse a la protagonista de sus aflicciones (cleptomanía e insomnio), pero también la involucra en el asesinato de la ex clienta, lo que implica su arresto por parte del policía encargado del caso (Charles Bickford).

Válida en los rubros desarrollo de personajes, diálogos (algunos de los mejores parlamentos son los que le tocan al David Korvo de Ferrer), situaciones melodramáticas teñidas de misterio criminal y elementos de psicoanálisis aplicados a la intriga, el film cumple con los requisitos básicos de todo buen relato de género, permitiéndonos el rico desglose que ofrecemos a continuación.

Diagnóstico: ¿Quién es peor profesional, el que diagnostica correctamente pero manipula o el que no es capaz de percatarse de un trastorno neurótico a pesar de convivir y ayudar a quien lo sufre? En este caso es sencillo indagar causas. Un marido ausente que vive abocado a sus pacientes y a los viajes a conferencias y el aliviado entorno de la clase media alta que no permite que Ann haga nada más esforzado que organizar una cóctel para sus amistades. De pronto, las citas secretas con Korvo o la peligrosa misión que éste le encarga, de sustraer uno de los discos con la grabación de la sesión de la Sra. Randolph, sumergen a Ann en un mundo de excitación y peligro que aleja su compulsión a robar y refuerza su intención de dormir.

Receta: Una de las técnicas del psicoanálisis, la hipnosis, es recurso valioso, pero no para el Dr. Sutton, sino para el avezado Korvo que se atreve a implementarlo sobre si mismo para levantarse en plena convalescencia luego de una intervención quirúrgica por apendicitis y estrangular a la pobre Sra. Randolph. Si la autohipnosis funciona, entonces podemos esperar que Ann venza su neurosis con la sola fuerza de voluntad de erradicar aquellos actos que le son nocivos. Pero démosle  "estímulos" útiles. Ante la amenaza de prisión por homicidio, algo digno de mover montañas, la solución es - ¿cuándo no? - retornar a la escena del crimen e intentar reconstruir la memoria perdida. Esto resuelve el problema criminal. Ya habrá tiempo para resolver el poblema de fondo, que es la percepción paternalista que Ann tiene de su esposo y que, comprobado, es uno de los causales de desastre conyugal.



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