Televicio
Webzine
   
Red Cinefania: Televicio | Ficcion | Terror Universal | Twilight Zite | Gladiadores | Peplum | Don Daredevil
| Home | Archivo | Cine & Series | Comics | Dadá | Especiales | Figuritas | Herodoto | Libros & Revistas |
 Oficios en el Film NoirAcerca de las Crónicas de Bustos DomecqQuispeLibertatia: una utopía comunista en el siglo XVII
Búsqueda:
powered by FreeFind
Newsletter:
Ingresa tu email

Ingresa tu nombre


Sección: Heródoto (Lecturas: 18202)
Fecha de publicación: Mayo de 2011

La Guerra de Secesión en 33 viñetas

La Guerra de Secesión de los Estados del Sur, la sangrienta guerra civil librada en Estados Unidos entre 1861 y 1865, es uno de los acontecimientos capitales de la Historia. La que sigue es una nota que pretende dar una idea de dicho conflicto en treinta y tres viñetas que abordan otras tantas de sus facetas. En estos días en los que se cumplen 150 años de su comienzo, así que… allá vamos.
por Pablo Martín Cerone

Bookmark and Share

1 Terminología: los Estados Unidos de América, cuya capital era (es) Washington, son también llamados, en este contexto, la Unión, o el Norte; sus tropas son denominadas nordistas, unionistas o yankees. El Sur, o los estados secesionistas, o los Estados Confederados de América, o la Confederación, tenía su capital en Richmond, Virginia, y sus tropas suelen ser llamadas sudistas o confederadas.  

Los once estados de la Confederación, por orden alfabético: Alabama, Arkansas, Carolina del Norte, Carolina del Sur, Florida, Georgia, Luisiana, Mississippi, Tennessee, Texas y Virginia. En Kentucky y Missouri hubo alzamientos secesionistas, pero ambos estados (donde la esclavitud era legal) prefirieron permanecer dentro de la Unión.

2 Causas del conflicto: el dinamismo económico, social, demográfico y cultural del Norte contrastaba fuertemente con el somnoliento tradicionalismo del Sur esclavista: la persistencia de la esclavitud estaba creando dos sociedades radicalmente diferentes en un mismo país. Hacia 1860 estaba claro que, o la institución desaparecía, o el país se partía en dos.

Cabe aclarar que la repugnancia que la esclavitud causaba en el Norte era generalizada pero no universal: muchos de los soldados nordistas no mostraban la menor simpatía por los negros; algunos generales nordistas se creían en el deber de retornar a los esclavos fugitivos a sus dueños; el propio presidente Abraham Lincoln, obligado a llegar a soluciones de compromiso para mantener su frente interno bajo control, sólo llegó a proclamar la emancipación de los esclavos residentes en el territorio de la Confederación, no así la de los que vivían en estados esclavistas que se habían mantenido dentro de la Unión (Missouri, Kentucky, Maryland, Delaware y el territorio que luego se convertiría en Virginia Occidental). La abolición de la esclavitud sólo entraría en vigor el 6 de diciembre de 1865, después de dos años de extenuantes debates.

La diferente actitud acerca de la esclavitud se expresaba en los cada vez más divergentes proyectos de las elites del Norte y del Sur. El proyecto de la burguesía del Norte implicaba una economía de base industrial, con barreras aduaneras elevadas, un mercado interno poderoso (para el cual un trabajador a sueldo es un consumidor mucho más activo que un esclavo) y producción local de alimentos baratos, para mantener bajo control el costo salarial de la industria. El proyecto de los terratenientes del Sur defendía una economía basada en el trabajo esclavo en las plantaciones de algodón o tabaco, destinado en buena medida a la exportación al mercado británico, y abominaba del proteccionismo del Norte, que pretendía obligarle a pagar más caros los productos extranjeros o sus sucedáneos locales. (¿La cuestión suena conocida, aquí en el sur del continente?).

Estos diferentes proyectos económicos tenían también una traducción jurídica: los estados que en 1861 se integrarían en la Confederación defendían la supremacía de sus respectivos intereses frente a los del estado federal, y veían como una amenaza a la previsible incorporación a la Unión de más estados no esclavistas, por la consiguiente pérdida de poder de los estados meridionales en el Senado; la Unión, por su parte, defendía la integridad territorial del estado federal, argumentando que el derecho de los estados a la secesión unilateral era inconstitucional.

3 Las bajas: la Unión perdió a 360 mil de sus hombres y la Confederación, 258 mil. Esos 618 mil muertos (un tercio en combate y el resto por enfermedades) son más que las pérdidas norteamericanas en la Primera y Segunda Guerra Mundial y la Guerra de Corea juntas; para peor, esa sangría fue padecida por un país que contaba con una población de apenas 31,4 millones de personas.

Muertos de la Batalla de Gettysburg
Muertos de la Batalla de Gettysburg

Otra manera de apreciar la gravedad de las pérdidas humanas: si se mantuviera la proporción de muertes sobre el total de la población, sería como si hoy murieran en un conflicto interno 5,9 millones de norteamericanos. Otra: sería como si una guerra civil en Argentina, Colombia o España (países con población similar, por sobre los 40 millones de habitantes) produjera hoy alrededor de 800 mil muertos.

4 Estados Unidos en 1860: la participación relativa del país en la producción manufacturera mundial había pasado del 2,4 al 7,2 % en apenas treinta años (¡un salto “chino”, diríamos hoy!). Estados Unidos ya era en 1861 la quinta potencia manufacturera del mundo, siendo solamente superado por el Reino Unido, China, India y Francia (1). Además, tenía ya entonces la mayor red ferroviaria del mundo.

Alexis de Tocqueville5 La opinión de Alexis de Tocqueville: este jurista francés, que había visitado la Unión, escribió un libro famoso, “De la democracia en América”, publicado en dos volúmenes en Francia en 1835 y 1840. Tocqueville, además de advertir (¡en 1835!) que las dos naciones líderes del futuro serían Rusia y Estados Unidos, se mostró clarividente en su análisis de dos problemas que estarían en la raíz del conflicto de 1861-65: la esclavitud y la relación entre los estados y el gobierno federal.

En cuanto a la esclavitud, Tocqueville señala que es el peor de los males para el desarrollo de una sociedad próspera, porque nota que en el Sur esclavista falta el carácter emprendedor e industrial necesario para hacer progresar a esa sociedad. Destaca que el trabajador remunerado rendirá mucho más que el esclavo, por más que éste no cobre un jornal.

En cuanto a la relación entre los estados y el gobierno federal, el autor opina que los estados son más fuertes que la Unión, ya que están más cerca del pueblo. De haber un interés por parte de un estado en abandonar la Unión, el gobierno central no podría evitarlo, ya que si el estado cuenta con el apoyo de su pueblo, no hay nada que le obligue a mantener un contrato que ya no le satisface. Pero también remarca que la riqueza y la mayor población de los estados antiesclavistas son una gran amenaza al frágil equilibrio interno de la nación, y que le será difícil al Sur imponerle sus propias leyes al Norte.

6 El aspecto religioso: la esclavitud era un tema que ya había generado conflictos teológicos en el cristianismo durante el siglo I (2). Fue declarada ilegal en Inglaterra en 1772, y en el Estado de Pensilvania en 1780, merced a una campaña dirigida por los cuáqueros, los primeros cristianos modernos que declararon que la esclavitud era intrínsecamente perversa. El tráfico de esclavos fue declarado ilegal en el Reino Unido recién en 1807 (otra vez, gracias a una campaña dirigida por iglesias protestantes) y para 1833 ya era ilegal en todos los territorios británicos, incluyendo sus colonias.

Las congregaciones protestantes del Norte estaban claramente en contra: Edgard Beecher afirmó en 1845 que la esclavitud era un “pecado nacional”. Pero en el Sur pasaba lo contrario: en 1822 la Asociación Bautista de Carolina del Sur publicó una defensa basada en las Escrituras, y lo mismo hizo en 1844 el obispo católico de Charleston, John England. La base de la defensa era, como es de esperar, el Antiguo Testamento, y epístolas de San Pablo cuya autoría es hoy considerada dudosa. Algunos argumentos ya habían sido perfilados en una obra escrita en 1778 por el reverendo Thomas Thompson, en un panfleto llamado “El tráfico africano de esclavos negros expuesto como consistente con los principios de humanidad y las leyes de la religión revelada”.

Varias iglesias se dividieron en dos por el tema: los presbiterianos, los congregacionalistas, los bautistas, los metodistas. Los evangélicos luteranos, los episcopalianos y los católicos no lo hicieron, al precio de silenciar la discusión. La iglesia presbiteriana del Sur resolvió en 1864 “que la misión particular de la iglesia sureña es conservar la institución de la esclavitud, y convertirla en bendición tanto para el amo como para el esclavo”. La idea de que la esclavitud era intrínsecamente anticristiana le parecía “una de las herejías más perniciosas de los tiempos modernos”.

Afirma Paul Johnson, en la obra que se cita al pie, que, “a juzgar por los muchos centenares de sermones y plegarias religiosas compuestas especialmente que han llegado hasta nosotros, los ministros estaban entre los individuos más fanáticos de ambos bandos. Las iglesias representaron un papel importante en la división de la nación, y probablemente puede afirmarse que las divisiones en las iglesias fueron el factor que llevó a una inevitable y definitiva división nacional”. También afirma que “los clérigos sureños fueron los principales responsables de la prolongación de las luchas inútiles”.

Tras la guerra, las iglesias se reunieron… con la condición de que los reunidos fueran blancos: los negros tuvieron que formar sus propias congregaciones. (El potencial revolucionario del cristianismo como catalizador de la resistencia a la opresión ya había sido probado en 1831, cuando la rebelión de los esclavos de Virginia fuera liderada por un predicador negro, Nat Turner. No es de sorprenderse que uno de los temas preferidos de los predicadores negros fuera la revuelta de los esclavos judíos liderados por Moisés contra sus opresores egipcios). (3)

7 Los blancos pobres del Sur: dos tercios de los blancos que habitaban la Confederación no poseían esclavos. La mayoría se ganaba la vida practicando la agricultura de subsistencia, y estaba apenas un escalón por encima de los esclavos negros. Pero, por cierto, no parecían interesados en atacar la institución fundamental de una sociedad rígidamente estratificada como la suya: sin la esclavitud, su posición era la misma que la de los miembros de una raza considerada “inferior”.

Muchos de estos blancos incluso servían en las patrullas que vigilaban el comportamiento de los negros, prestando una especie de servicio comunitario, que era socialmente apreciado. Los miembros de esas patrullas estaban autorizados a registrar, detener, perseguir, castigar, mutilar e incluso matar a cualquier esclavo que fuera encontrado fuera de su plantación.

Que la existencia de tales patrullas haya sido un ingrediente normal de la vida en el Sur evidencia una de las características de toda sociedad esclavista, y por extensión, de toda sociedad injusta: el terror persistente a una reacción violenta de las clases sojuzgadas. (Otra vez ¿la cuestión suena conocida, aquí en el sur del continente?).

8 El caso Dred Scott vs. Sanford: el camino a la guerra civil fue allanado, en buena medida, por un polémico fallo de la Corte Suprema de Justicia de los Estados Unidos, dictado en 1857. Scott era un esclavo negro que se había presentado ante los tribunales en 1846, demandando su libertad, debido a que su dueño lo había llevado consigo a estados donde la esclavitud estaba abolida.

El fallo de la Corte, por una mayoría de 7 a 2, estableció que los esclavos “eran tan inferiores que no tenían derechos que el hombre blanco estuviera obligado a respetar”, y que la propiedad de esclavos era inviolable, porque el Compromiso de Missouri de 1820, que prohibía la esclavitud en todo territorio al norte del paralelo 36°30, era inconstitucional. La Corte, interesada en resolver definitivamente la cuestión de la esclavitud, estaba a un paso de hacerla legal en toda la Unión, lo que despertó la alarma de los abolicionistas como Abraham Lincoln, provocó la división del Partido Demócrata y alentó al lobby esclavista a hacer demandas todavía más ambiciosas. Por ende, terminó avivando el conflicto, más que apagarlo. 

9 El ataque al arsenal de Harpers Ferry: el 16 de octubre de 1859, el abolicionista John Brown lideró un intento de copamiento del arsenal militar de Harpers Ferry, en Virginia, con el fin de obtener armas para una planeada insurrección de esclavos. La acción fue un fracaso, y Brown fue juzgado y condenado a muerte. El escritor francés Víctor Hugo intercedió por él, con una carta que incluía la celebrada frase “hay algo todavía más espantoso que Caín asesine a Abel, y es que Washington asesine a Espartaco”.

HARPERS FERRY
El ataque a Harpers Ferry

Finalmente, Brown fue ahorcado el 2 de diciembre de 1859. Su muerte, referida por Walt Whitman en el poema “Año de Meteoros 1859- 1860” del libro “Hojas de hierba”, convenció a muchas personas de ambos bandos de la imposibilidad de una solución pacífica a la controversia sobre la esclavitud.

10 Antecedentes inmediatos: la división que la Nación experimentaba llegó a un punto de no retorno tras el 6 de noviembre de 1860, cuando se produjo la elección de Abraham Lincoln como presidente de los Estados Unidos. Lincoln, que veía al lobby esclavista como una amenaza a la república y se proponía acabar con su poder, había sido elegido sin ganar un solo estado del Sur: en algunos de ellos, su boleta ni siquiera estaba presente en las mesas de votación. La victoria de Lincoln aún en estas condiciones testimoniaba el dramático descenso del poder político de los estados esclavistas, lo que los impulsó a repudiar la Unión, comenzando por Carolina del Sur el 24 de diciembre.

Abraham Lincoln
Abraham Lincoln

El 4 de febrero de 1861 se proclamaron los Estados Confederados de América, eligiéndose presidente provisional al ex senador Jefferson Davis y capital provisional a la ciudad de Montgomery, Alabama: luego pasaría a ser Richmond, Virginia. El fracaso de las negociaciones emprendidas durante febrero, la confiscación de propiedad federal por parte de estados del Sur y la formación de un ejército sudista preanunciaban el conflicto que estallaría entre el 12 y el 13 de abril de 1861, cuando las fuerzas secesionistas desalojaron a las tropas federales del Fuerte Sumter, en Carolina del Sur. Cuando Lincoln convocó al ejército para reprimir la secesión, los estados de Virginia, Arkansas, Tennessee y Carolina del Norte, hasta entonces dubitativos, adhirieron inmediatamente a la Confederación. La guerra iniciada duraría cuatro largos años.

11 Los líderes políticos: el abanderado de la causa de la Unión era un abogado republicano de Illinois de orígenes humildes, Abraham Lincoln, presidente de los Estados Unidos desde el 4 de marzo de 1861. Fue un líder eficaz, logrando mantener de su lado tanto a los abolicionistas radicales como a algunos estratégicos estados esclavistas (por caso, Kentucky). Fue un mandatario decidido, al borde mismo de la legalidad: en ejercicio de poderes de guerra, ordenó incluso el arresto y la detención sin juicio de miles de sospechosos de secesionismo. Fue también un gran orador popular, como lo prueba su Discurso de Gettysburg. Fue asesinado en Washington, el 15 de abril de 1865, pocos días después de la rendición del grueso del ejército confederado en Appomatox.

Jefferson Davis
Jefferson Davis

Jefferson Davis era un destacado político demócrata del Sur, que llegó a coronel durante la Guerra Mexicano – Norteamericana de 1845-48, fue Secretario de Guerra del presidente Pierce y representante y dos veces senador por Mississippi, banca a la que renunció para asumir la presidencia de los Estados Confederados de América. Escasamente popular, mal negociador, incapaz de delegar tareas e indocto en temas económicos y pensamiento estratégico, usualmente es visto como la contracara de Lincoln. Tras la guerra, pasó un par de años en prisión, hasta que fue liberado bajo fianza y exonerado de todo cargo en febrero de 1869. Escribió algunos libros en defensa de la causa del Sur, y murió en 1889.

12 El aspecto financiero de la guerra: la Confederación no podía financiar la campaña, debido a que el bloqueo marítimo emprendido por el Norte le impedía exportar su principal producto, el algodón. Su estructura financiera era además primitiva: no poseía suficiente capital líquido que pudiera ser captado mediante empréstitos. La única manera en que su tesoro podía pagar la guerra era emitiendo billetes: la previsible inflación representó un duro golpe a la moral interna. Por su parte, el Norte disponía de una base impositiva más moderna, un mayor acceso al crédito local e internacional y mercados de exportación. Incluso, el esfuerzo de armar y alimentar a sus soldados tuvo un efecto dinamizador sobre la economía, dado que los gastos se incurrieron en el mercado interno.

13 La logística de los ejércitos y las flotas: el frente terrestre se extendía centenares de kilómetros, desde la costa de Virginia hasta más allá del Mississippi; el bloqueo marítimo del Sur implicaba patrullar una línea costera tan extensa como la que va de Hamburgo a Génova. Ninguno de los dos bandos tenía un ejército muy grande al comenzar la guerra: siempre se lo había considerado innecesario, dada la manifiesta inferioridad militar de México y las estrechas relaciones comerciales con el Reino Unido y sus colonias del Canadá.

La Guerra de Secesión prefigura las grandes guerras del siglo XX: se enfrentaron dos ejércitos surgidos del reclutamiento masivo, armados con la artillería y la fusilería más modernas de la época, y que empleaban el ferrocarril y el telégrafo con fines militares. En el mar, se vio por primera vez un uso masivo de acorazados a vapor, así como de torpedos y minas, y hasta la primera participación de unos muy primitivos submarinos.

El Sur tenía las ventajas de tener más varones jóvenes acostumbrados a montar a caballo y emplear armas de fuego, un generalato competente y la simpatía (puramente nominal) de naciones como Francia y el Reino Unido. Pero la población del Norte era el doble de la del Sur, sin contar con que buena parte de ésta estaba constituida por esclavos. Además, la población de la Unión seguía creciendo (entre 1861 y 1865 llegaron 800 mil inmigrantes europeos) y podía alinear batallones de soldados negros sin problemas. En las batallas culminantes, pudo contar con un millón de soldados, contra 465 mil de su enemigo.

La disparidad material era notable. La base industrial de la nación estaba concentrada en el Norte: la producción de hierro colado del Sur era una fracción mínima de la que se producía ¡sólo en Nueva York! La fusilería del Norte era fabricada en el país; el Sur debía importarla, pagarla y arreglárselas para que los cargamentos burlaran el bloqueo naval. (En el Sur no había astilleros, en el Norte, varios). Además, los ferrocarriles del Sur se iban degradando al paso de la guerra, por la imposibilidad de mantenerlos.

14 El dilema estratégico de la Confederación: por un lado, los desequilibrios económicos y poblacionales le impedían arrollar a su enemigo en una campaña relámpago, y no contaba con gran potencia alguna interesada en intervenir abiertamente a su favor. Por otro, la guerra de desgaste era imposible de ganar por la diferencia de potencial económico.

15 Grant y Sherman: el general nordista Ulysses Grant se ganó su reputación en los victoriosos campos de batalla de Shiloh, Vicksburg y Chattanooga, siendo designado por el presidente Lincoln comandante general del ejército a fines de 1863. Durante 1864 llevó adelante una ofensiva sobre las posiciones sudistas en Virginia en la que, pese a sufrir enormes pérdidas, logró quebrar la principal línea de resistencia enemiga y llevar a la Confederación al colapso final en abril de 1865. Terminada la guerra, dirigió la ocupación militar del Sur, y fue electo presidente en 1868 y reelecto en 1872. Sus dos presidencias estuvieron marcadas por sus esfuerzos para garantizar a los negros el disfrute de sus derechos civiles, un pésimo manejo de la crisis bursátil de 1873 que causó una severa depresión económica, y una larga serie de escándalos de corrupción. Murió en 1885. 

Grant y Sherman
Grant y Sherman

William Tecumseh Sherman, uno de los principales segundos de Grant en su campaña del teatro occidental en 1862 y 1863, lideró el avance nordista a través de Georgia, que culminó en la conquista de la ciudad de Atlanta. Fue reconocido como uno de los más capaces estrategas de la época, siendo definido como el “primer general moderno”, aunque sus tácticas de tierra arrasada, destruyendo a su paso toda la infraestructura enemiga, le ganaron muchas críticas. Tras la guerra, fue el principal conductor de la campaña de exterminio contra los sioux en las planicies del Oeste. Murió en 1891.

16 Lee: el general Robert Lee, el comandante en jefe de los ejércitos confederados, era un distinguido graduado de la academia militar de West Point. Su actitud hacia la esclavitud era ambigua: creía que era un mal, pero a la vez pensaba que los esclavos negros norteamericanos vivían mejor que sus hermanos libres de África; también apoyó la fracasada (y tardía) moción del general Patrick Cleburne de emancipar a los esclavos y armarlos para defender a la Confederación.

Robert E. Lee
Robert E. Lee

Sus victorias en Fredericksburg, Chancellorsville, Cold Harbor y Bull Run le ganaron una reputación de táctico brillante, pero su estrategia general de incursiones en territorio de la Unión se reveló totalmente desacertada, llevando a los desastres de Antietam y Gettysburg. Su desempeño en la defensa de Virginia ante los ataques de Grant entre 1864 y 1865 fue sobresaliente, pero no pudo sobreponerse a la mayúscula inferioridad de medios y tropas de su ejército y se vio obligado a rendirse en Appomatox. Después de la guerra, fue partidario de la reconciliación, apoyó los programas de extensión de derechos a los negros (aunque no la concesión del derecho a voto), presidió la mayor universidad del Sur y murió en 1870. 

17 Batalla de Antietam o Sharpsburg: tuvo lugar en Maryland, en territorio nordista, el 17 de setiembre de 1862, entre los 45 mil soldados confederados del general Robert Lee y los 87 mil unionistas del general George McClellan. La batalla no tuvo un claro vencedor. Ese 17 de setiembre murieron 23 mil soldados, la jornada más sangrienta en toda la historia militar de los Estados Unidos.

Antietam
Batalla de Antietam

18 Los pueblos originarios: casi 30 mil nativos de diferentes naciones integraron las fuerzas de la Unión y la Confederación. Los lenapes, iroqueses y hurones, entre otros, se alinearon con la Unión; los catawba y tres de las denominadas cinco tribus civilizadas (4), semínolas, chickasaw y choctaw, con la Confederación; las otras dos tribus así llamadas, los creeks y los chéroquis, se dividieron del mismo modo que los blancos. Muchas tribus tenían esclavos negros, por lo que tenían una causa común con el Sur.

El chéroqui Standhope Oowatie (Stand Watie), en el bando confederado, y el iroqués Hasanoanda (bautizado Ely Parker) en el unionista, fueron los dos miembros de pueblos originarios que obtuvieron las insignias de general de sus ejércitos. Watie era un consumado estratega, y llevó a cabo de modo brillante una guerra de guerrillas al oeste del Mississippi. Fue el último general sudista en rendirse, el 25 de junio de 1865. Por su parte Parker, que era ingeniero y abogado, y fue edecán del general Grant, fue el redactor del acta de rendición de los ejércitos de la Confederación en Appomatox, el 9 de abril de 1865.


Tomando juramento a aborígenes para enrolarlos en la Guerra Civil (1861)

El tratamiento que todos estos pueblos recibieron fue similar: mientras los que se alinearon con los derrotados sufrieron la confiscación de muchas de sus tierras, los que lucharon por la Unión padecieron el mismo destino… unas décadas más tarde. De hecho, estos últimos ni siquiera lograron la equiparación de derechos con los descendientes de europeos: el propio Parker tuvo problemas para ser admitido en el Ejército, y nunca pudo ejercer como abogado, debido a… que no se lo consideraba ciudadano norteamericano. Los miembros de pueblos originarios sólo adquirirían la ciudadanía en 1924.

19 La guerra de corso: el papel de la flota de guerra del Sur fue bastante limitado: como no podía enfrentar abiertamente a la superior marina de la Unión, se ocupó de patrullar las costas para evitar desembarcos de tropas, así como de llevar adelante una guerra de corso contra el comercio enemigo.

CSS Shenandoah
CSS Shenandoah

Una patente de corso, como ya hemos explicado en profundidad en otra parte, era un contrato mediante el cual un Estado otorgaba a un particular el derecho de atacar, apresar, saquear o destruir todo buque que enarbolara una bandera enemiga, a cambio de permitirle quedarse con una parte del botín obtenido. Las dos principales naves corsarias confederadas fueron el CSS Shenandoah, que realizó el último disparo de toda la guerra en junio de 1865, en aguas de Alaska, y se rindió recién en noviembre de ese año, y el CSS Alabama, vapor construido en secreto en Inglaterra, que entre 1862 y 1864 atacó barcos de la Unión en los océanos Atlántico e Índico, llegando incluso hasta Malasia. Su derrotero acabaría frente al puerto francés de Cherburgo, al ser hundido por el USS Kearsarge.

20 El primer empleo militar de submarinos: el USS Alligator, un diseño francés botado por las fuerzas unionistas, era propulsado a remo y contaba con un sistema de provisión de aire. Tenía una eslora de 14,3 metros y un diámetro de 1,2 metros, y una tripulación de 20 personas. Cuando se lo remolcaba para participar en su primera acción bélica (supuestamente, colocar minas bajo buques confederados) se hundió durante una tormenta, frente al Cabo Hatteras, el 1º. de abril de 1863.

USS Alligator
USS Alligator (fuente: navyandmarine.org)

Los confederados contaban con naves similares, como el CSS Hunley, llamado así por uno de sus financistas, Horace Lawson Hunley. Era aún más primitivo que el Alligator: ya se había hundido dos veces (y reflotado otras tantas) antes de su primera acción de guerra, el 18 de febrero de 1864, cuando su tripulación logró colocar una mina en el USS Housatonic, en la bahía de Charleston. El Housatonic se hundió; el Humley corrió igual suerte poco después, esta vez de manera definitiva.

21 El Cuerpo de Globos de la Unión: el profesor Thaddeus Lowe hizo una demostración de las ventajas de utilizar globos en operaciones de reconocimiento aéreo ante el presidente Lincoln, en junio de 1861. Lowe y un telegrafista ascendieron 500 metros en un globo inflado con gas de coque, permaneciendo unidos a tierra por un cable de telégrafo y enviando mensajes a través de éste. La prueba fue un éxito, y Lowe y su globo fueron enviados a los campos de batalla, siendo empleados al principio para dirigir el fuego de la artillería, con notable éxito. Lowe construyó siete globos, tres pequeños para uso en tiempo ventoso y a baja altitud, y cuatro para alturas mayores, equipados con un telégrafo. La utilidad del Cuerpo no fue reconocida en su momento más que por algunos pocos generales, y fue desmantelado en 1863.

Globo de Thaddeus Lowe
Globo de Thaddeus Lowe

El ejército confederado llegó a construir dos globos propios, pero uno fue capturado mientras era transportado en barco y el otro se perdió al ser arrastrado por el viento hasta posiciones enemigas.

22 Andersonville: uno de los episodios más siniestros de la guerra fue el tratamiento que recibieron 45 mil prisioneros unionistas en la prisión de Andersonville, en Camp Sumpter, Georgia. Casi 13 mil de ellos murieron, un porcentaje de mortalidad superior al de los gulags estalinistas. La mayoría de las muertes se debieron al hambre y las enfermedades causadas por el hacinamiento, la alimentación deficiente y el agua contaminada.

Prisionero desnutrido de Andersonville
Prisionero desnutrido de Andersonville

No es claro si la situación de los prisioneros era producto de una decisión de las autoridades militares confederadas o de su incapacidad para manejar una población carcelaria de esa magnitud: de todos modos, el comandante del campo, el capitán médico Henry Wirz, fue juzgado y condenado a muerte por crímenes de guerra a fines de 1865.

23 Los disturbios de Nueva York de 1863: al avanzar la guerra, el gobierno de Abraham Lincoln estableció en 1863 el reclutamiento obligatorio de todo varón mayor de 20 años y menor de 45. Esta universalidad era ilusoria, porque quien podía pagar 300 dólares (en ese entonces, una suma muy importante) podía excluirse de la convocatoria, al igual que quien podía conseguir un sustituto. El descontento estalló el 13 de julio de 1863, cuando una turba de 500 personas (muchos de ellos inmigrantes irlandeses) atacó una oficina de reclutamiento en Nueva York. Pronto la situación escapó al control de la policía local (la milicia neoyorquina había sido desplegada en Pensilvania) y se debió requerir la intervención del ejército para detener los saqueos de comercios y hogares y los linchamientos de negros, a quienes se acusaba de causar la guerra en curso. El orden sólo pudo ser restablecido, a sangre y fuego, el día 16. La cantidad de muertes es desconocida: el autor Herbert Asbury, en su libro “Pandillas de Nueva York” de 1928, arriesga una cifra de 2 mil muertos y 8 mil heridos. La obra sirvió de inspiración para un filme homónimo de 2002, dirigido por Martin Scorsese y protagonizado por Leonardo Di Caprio, Cameron Díaz y Daniel Day-Lewis.

24 La Decimotercera Enmienda: esta reforma de la Constitución de Estados Unidos abolió la esclavitud y la prohibió desde el momento de su entrada en vigor, que se produjo, como es norma, cuando la propuesta de enmienda aprobada por el Congreso fue ratificada por las tres cuartas partes de los estados, proporción que se alcanzó el 6 de diciembre de 1865 con la ratificación de la legislatura de Georgia.

Otros estados la ratificarían más tarde, por razones políticas, más que formales, ya que dicho acto (o su ausencia) ya no afecta la vigencia de la enmienda. El estado de Kentucky lo hizo recién el 18 de marzo de 1976, y el sureño Mississippi, el 16 de marzo de 1995, aunque como su ratificación no fue comunicada al Archivo Nacional de los Estados Unidos, no es considerada oficial.

25 La Decimocuarta Enmienda a la Constitución: las disposiciones de esta reforma constitucional, que entraron en vigor el 9 de julio de 1868, concedieron la ciudadanía norteamericana a toda persona nacida o naturalizada en el país, intentaron asegurar el derecho a voto de los negros, inhabilitaron para el ejercicio de cargos públicos a quienes hubieran roto el juramento de respetar las leyes de la Unión al servir a la Confederación, y desconocieron las deudas del gobierno secesionista. 

26 La visión del polemista argentino Arturo Jauretche: “nos han enseñando la Guerra de Secesión como una guerra motivada por las lloronas páginas de 'La Cabaña del Tío Tom', no, como fue, una lucha entre los fabricantes de camisetas del norte, que querían el algodón para ellos y necesitaban consumidores de camisetas en el sur (y no esclavos, como querían los dueños de las plantaciones) y, a su vez, los fabricantes de camisetas de Manchester, que querían el algodón para ellos; el rey algodón tiene más que ver con la Guerra de Secesión que 'La Cabaña del Tío Tom'". “Escritos inéditos”, Corregidor, 2002. 

27 Paralelismos con otros conflictos: la Guerra de Secesión es contemporánea de la guerra entre el Estado de Buenos Aires y la Confederación Argentina (1852-62), la intervención francesa en México (1862-67), la Guerra del Paraguay (1865-70) y la primera Guerra del Pacífico (1865-66). También, de las guerras de unificación de Italia (1859-71) y Alemania (1864-71).

Juan Manuel de RosasEn Argentina, la escuela del revisionismo histórico (uno de cuyos principales adalides fue el citado Jauretche) trazó una analogía entre las guerras civiles argentina y norteamericana: en ambos casos, se trataba de un conflicto entre un proyecto nacionalista e industrialista (el de la Unión, el de los federales argentinos) y otro librecambista y partidario de un relación subordinada al capital británico (el de la Confederación, el de los unitarios argentinos y sus herederos, los liberales porteños). La analogía es forzada: las condiciones económicas favorables a un despegue industrial argentino eran virtualmente nulas hacia 1860-1870, por no hablar de la época de Juan Manuel de Rosas. No había capitales, ni burguesía, ni técnicos, ni obreros, ni mercado interno, ni mercados exteriores. Las diferencias de los proyectos federal y liberal radicaban en el reparto del poder entre la Nación y las provincias, no en la común idea de que el futuro del país iba a depender, por unas cuantas décadas, de la producción agrícola y ganadera para el mercado británico: de hecho, el proceso de mejoramiento de razas vacunas y tecnificación del campo comienza con… Rosas, que era… estanciero.

La Guerra de Secesión sí puede asimilarse a la serie de guerras que llevaron a la creación del Reino de Italia y del Imperio Alemán en el sentido de que, en los tres casos, los conflictos crearon estados nacionales unificados y con mercados internos importantes. Italia era un estado relativamente pobre y atrasado, y sólo alcanzaría estatus de potencia regional europea y mediterránea, pero Alemania y Estados Unidos terminarían siendo, medio siglo después de los conflictos mencionados, las principales amenazas a la hegemonía global del Imperio Británico.

29 Walt Whitman: el poeta, ensayista y periodista era un hombre de unos 40 años cuando la guerra comenzó. Además de la referida poesía “Año de Meteoros 1859-1860”, escribió el poema “Redobles de tambor” (“Beat! Beat! Drums!”) en apoyo de la causa del Norte. Fue también enfermero voluntario, experiencia que describió en el artículo “El gran ejército de los enfermos”.

29 Ambrose Bierce: este gran escritor y periodista, un veinteañero hacia 1860, se alistó como voluntario en las filas del ejército unionista. Su nombre trascendió públicamente durante la batalla de Rich Mountain de 1861, por su heroico rescate, bajo fuego enemigo, de un camarada herido. Con el grado de teniente 1º participó en los combates de Shiloh y Kennesaw Mountain; en este último fue herido seriamente en la cabeza, y fue dado provisoriamente de baja hasta su recuperación. Su baja definitiva se produjo en enero de 1865. Entre sus varios relatos dedicados a la guerra, muchos de ellos agrupados en el libro “Cuentos de soldados y civiles”, publicado en 1891, se destaca “El ahorcado” (“An occurrence at Owl Creek Bridge”).

Mark Twain30 Mark Twain: Samuel Clemens, más conocido como Mark Twain, era un joven piloto de vapores en el Mississippi hasta que la guerra lo dejó sin trabajo. Tras un muy breve período como integrante de la Guardia del sureño estado de Missouri, desertó y viajó con su hermano Orion al estado occidental de Nevada, totalmente ajeno a la guerra. Allí trabajó de minero y periodista, publicando en un periódico local su primer cuento con su nombre de pluma en febrero de 1863. Al año siguiente se mudó a San Francisco, donde comenzaría la mejor parte de su carrera.

Pese a haber nacido en el Sur, Mark Twain era ardiente partidario de la abolición de la esclavitud: llegó a afirmar que “la Proclamación de Lincoln (…) no sólo liberó a los esclavos negros, sino también al hombre blanco”. Twain ambientó en tiempos de la guerra su “La historia privada de una campaña que fracasó” (1885). Además, su editorial publicó las memorias del general Grant.

31 Algunas otras novelas relacionadas: “La isla misteriosa” (Julio Verne, 1875). “El rojo emblema del valor” (Stephen Crane, 1896), “Andersonville” (McKinlay Kantor, 1955), “Ángeles asesinos” (Michael Shaara, 1974), “Lincoln” (Gore Vidal, 1984), “Las armas del Sur” (Harry Turtledove, 1992),“La gran marcha” (E. L. Doctorow, 2005).

32 La herencia de la guerra en algunas canciones: “Love me tender”, de Elvis Presley (un sureño) está inspirada en la canción “Aura Lee”, de Poulton y Fosdick, editada en 1861. Elvis también solía cantar “An American trilogy”, un medley arreglado por el cantautor country Mickey Newbury en base a tres canciones del siglo XIX, “Dixie” (himno semioficial de la Confederación), “All my trials” (un negro spiritual) y “El himno de batalla de la República”, la canción que cantaban las tropas unionistas cuando marchaban. Neil Young escribió la celebrada “Southern man” en 1970, acerca de un sureño poseedor de esclavos, que mereciera en 1973 la no menos celebrada réplica de la banda sureña Lynyrd Skynyrd, “Sweet home Alabama”. Ry Cooder grabó en 1972 “Battle cry of freedom” con el nombre de “Rally 'round the flag”. “Unseen power of the picket fence", de Pavement, cita dos canciones de los años de la guerra: “Marching through Georgia” y “Sherman’s march to the sea”.

33 Filmografía: entre otras películas que se ocuparon directa o indirectamente de la guerra, podemos citar “EL NACIMIENTO DE UNA NACIÓN” (D. W. Griffith, 1915), “EL MAQUINISTA DE LA GENERAL” (Buster Keaton, 1926), “GUERREROS INCIVILES” (Los Tres Chiflados – Curly, Larry y Moe – 1935), “LO QUE EL VIENTO SE LLEVÓ” (Victor Fleming, 1939), “LA GRAN TENTACIÓN” (William Wyler, 1956), “MARCHA DE VALIENTES” (John Ford, 1959), “EL BUENO, EL MALO Y EL FEO” (Sergio Leone, 1966), “EL FUGITIVO JOSEY WALES” (Clint Eastwood, 1976), “GLORIA” (Edward Zwick, 1989), “GETTYSBURG” (Ronald Maxwell, 1993), “CABALGANDO CON EL DIABLO” (Ang Lee, 1999), “COLD MOUNTAIN” (Anthony Minghella, 2003), “C.S.A.: THE CONFEDERATE STATES OF AMERICA” (Kevin Willmott, 2004).

 

 

NOTAS

(1) Paul Kennedy (ver datos en Fuentes), Tabla 6, página 246, extraída de Paul Bairoch, “International industrialization levels from 1750 to 1980”, Journal of European Economic History No. 11, 1982.

(2) Véase, por ejemplo, “The first Paul”, de John Dominic Crossan y Marcus Borg, que sostiene que el radical mensaje igualitarista de San Pablo fue diluido por la naciente iglesia para evitar aparecer como una amenaza al Imperio Romano. Así, los autores afirman que el famoso versículo 6:5 de la Epístola de Pablo a los Efesios (“Siervos, obedezcan a sus amos terrenales con temor y temblor, con sencillez de vuestro corazón, como a Cristo”) no fue escrito por el Apóstol. Su verdadera opinión de la esclavitud es la expresada en la Epístola a Filemón, en referencia al esclavo fugitivo Onésimo.

(3) El primer documento católico que declara que la esclavitud “se oponía totalmente a lo que originalmente había sido ordenado por Dios y la naturaleza” es… la encíclica del Papa León XIII In plurimis, de 1888 (sic). La Iglesia esperó para hacer esta declaración hasta que la última nación católica la hubiera abolido: el Imperio del Brasil.

(4) Las llamadas “cinco tribus civilizadas” (frase a menudo considerada discriminatoria) eran tribus que habían adoptado muchas de las costumbres europeas, incluyendo la religión cristiana, el uso de armas de fuego, las plantaciones de cultivos industriales y la posesión de esclavos. En su mayoría residían en lo que se daba en llamar Territorio Indio, que se corresponde aproximadamente con el actual estado de Oklahoma, al cual habían sido desterradas en las décadas previas, tras su expulsión de sus tierras ancestrales en el Sur.

 

FUENTES

“Auge y caída de las grandes potencias”. Paul Kennedy. Plaza & Janés, Barcelona, 1995. Primera edición 1987. Cap. IV.

“La historia del cristianismo”. Paul Johnson. Javier Vergara Editor, Buenos Aires 1992. Primera edición 1975.

Apuntes sobre la Guerra de Secesión: causas” Blog Arqueohistoria, 5 de julio de 2008.

Artículos correspondientes de Wikipedia (en inglés).



| Arriba | Atrás | Comentarios | Recomendar |


| Home | Archivo | Cine & Series | Comics | Dadá | Especiales | Figuritas | Herodoto | Libros & Revistas |

© 2017 Televicio Webzine
Sitio hosteado por Quinta Dimension