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Fecha de publicación: Marzo de 2010 |
El fútbol en la Alemania nazi |
Este 2010 es el año del XIX Campeonato Mundial de Fútbol a disputarse en Sudáfrica, lo que sería una muy buena excusa para investigar ciertos aspectos poco conocidos del balompié… si yo necesitara una excusa para hacerlo. Con Uds., una reseña de cómo se vivía el fútbol en el seno del experimento totalitario más siniestro de la historia de la humanidad. |
A LA MEDIDA DEL RÉGIMEN La medida del totalitarismo nazi la da la vigencia del principio de Gleichschaltung, o “coordinación forzosa” de todos los aspectos la sociedad: no había rincón de la vida en la Alemania de entre 1933 y 1945 que no fuera sujeto del interés de los jerarcas e ideólogos del régimen. El deporte no fue la excepción, y mucho menos el fútbol. Por empezar, se abolió el modelo “judío” (sic) de deporte profesional: para los nazis, éste era una vía de exaltación de la fuerza e inteligencia de la raza aria; el premio a la victoria, el honor y la fama, antes que la riqueza. También se modificó la forma de disputa de los campeonatos. Antes de 1933, el fútbol en Alemania consistía en una serie de ligas regionales que seguían los límites de los viejos estados monárquicos integrados en el Segundo Reich (Baviera, Prusia, etc.), con los dos (en algunos casos tres) mejores equipos de los campeonatos regionales clasificando para el torneo nacional. Se discutía en esos años la creación de una liga profesional de alcance nacional, al estilo inglés o italiano, pero el zar del deporte alemán en aquellos años, el Reichsportführer Hans von Tschammer und Osten, tenía otros planes: en 1933, las ligas fueron reformadas, llevando su número a 16 y subdividiéndolas a su vez en torneos regionales. Se las llamó las Gauligen (“ligas regionales”, singular Gauliga).
Los ingresos de los clubes dependían exclusivamente de la venta de entradas: la televisión apenas había nacido (el 22 de marzo de 1935 se inauguraría en Berlín la primera estación de TV del mundo). La recaudación de un partido se repartía entre el local, el visitante y la federación alemana.
El resultado de todos estos cambios fue bastante pobre, a juzgar por los resultados: si en el certamen mundial de 1934 la selección alemana al menos alcanzó a llegar a semifinales (siendo entonces eliminada por los “inferiores” eslavos checoslovacos), en los Juegos Olímpicos de 1936 en la propia Berlín fue eliminada por su similar noruega en cuartos de final (1) y en el Campeonato Mundial de Francia de 1938 quedó en el camino en octavos de final, tras perder con un combinado de segundo orden como Suiza. En 1939 se volvió a discutir la instalación de una liga nacional, pero el comienzo de la Segunda Guerra Mundial anuló todo plan de reformas radicales. De hecho, la hora de una competición de alcance nacional en Alemania no llegó hasta 1990, con la reunificación (En la República Democrática Alemana hubo una liga nacional desde 1949 hasta 1990; en la República Federal de Alemania, la Bundesliga no vio la luz hasta 1963). En 1939, la federación alemana presentó la candidatura de su país para la organización del Campeonato Mundial de Fútbol de 1942. La idea de disputar un certamen ante la mirada de Adolf Hitler despertaba el resquemor de muchas federaciones, entre ellas la francesa, que suspiraron de alivio cuando Argentina anunció su voluntad de competir por la organización del torneo (2). Brasil también expresó su intención de ser sede, pero las tres candidaturas quedaron en la nada al desatarse la Segunda Guerra en setiembre de 1939. EL ANSCHLUSS Y EL FÚTBOL
El Anschluss implicó que Austria no participara en la Copa Mundial de Francia de ese año, pese a estar clasificada, y que Alemania contara con los austríacos para intentar la conquista del trofeo. Pero Sindelar simuló una lesión tras otra y logró su cometido de no participar en esa selección "alemana", la que, como hemos visto, en definitiva hizo un papelón. Sindelar moriría junto a su novia en enero de 1939, al respirar monóxido de carbono en su departamento vienés: se desconoce si se trató de un accidente o (lo que es muy probable) un suicidio. Miles de personas asistieron a su funeral, que se convirtió en una de las poquísimas reuniones masivas de la época que no estaban manipuladas por la propaganda oficial. EL FÚTBOL ALEMÁN DURANTE LA GUERRA
El FC Schalke 04 en 1940 Con las anexiones resultantes de las victorias de la maquinaria bélica germana durante los primeros años del conflicto, la federación alemana incorporó nuevas ligas a su campeonato. A la ya vista incorporación del fútbol de Austria, se sumó en 1940 la de clubes luxemburgueses y franceses de Alsacia y Lorena, como el Racing de Estrasburgo o el Metz. En los territorios conquistados de Europa Central se adoptó un modelo de segregación: los equipos de Bohemia, Moravia y Polonia a los que se permitió participar en el torneo alemán estaban integrados exclusivamente por futbolistas de ese origen étnico. A los polacos se les prohibió organizar un certamen para sí mismos; a los checos, se les obligó a participar en un campeonato segregado. La guerra llevó a reclutar como soldados a muchos futbolistas. Como consecuencia, se redujo la cantidad de equipos y se crearon subgrupos regionales más chicos para evitar los viajes, que en ese momento eran caros y riesgosos. El equipo más exitoso de la época fue el Schalke 04, siendo otros animadores frecuentes dos equipos austríacos, el Rapid de Viena (campeón en 1941 y ganador de la Copa en 1938) y el First de Viena (ganador de la Copa en 1943). La última temporada disputada fue la 1943-1944; la siguiente no llegó a culminar, debido a que la guerra ya se peleaba en territorio alemán. LOS CAZADORES ROJOS
EL PARTIDO DE LA MUERTE Para el final, dejamos una historia que es relativamente conocida: la del llamado Partido de la Muerte que jugaron en Kiev, un caluroso domingo 9 de agosto de 1942, el Flakelf de la Luftwaffe y el FC Start, un equipo ucraniano armado sobre la base del Dinamo. La fundación del FC Start data de comienzos del verano boreal de 1942, en la Ucrania ocupada por los alemanes. El Start surgió de las ganas de jugar al fútbol de dos empleados de una panadería estatal, Iosif Kordik y Mykola Trusevych, este último arquero del Dinamo antes de la guerra. Kordik y Trusevych convocaron a antiguos jugadores del Dinamo y del Lokomotiv de la ciudad a patear una redonda durante un rato y olvidarse del hambre y la miseria, de la tristeza de ver a la patria esclavizada y de la brutalidad de los invasores alemanes y sus aliados. El equipo ya había superado con facilidad a los combinados de las guarniciones húngara y rumana cuando el equipo de la fuerza aérea alemana, el Flakelf, que ya había sido derrotado 5-1 por el Start en una oportunidad, pidió una revancha para el 9 de agosto. Durante los días anteriores al encuentro, los futbolistas del Start fueron advertidos de que los alemanes verían con malos ojos una nueva derrota y que, además, el encargado de arbitrar el partido iba a ser… un oficial de las Waffen-SS.
En el entretiempo se les volvió a advertir a los ucranianos, en forma muy clara, que se esperaba que perdieran. El segundo tiempo fue muy disputado, los alemanes llegaron a empatar el partido 3-3, pero el Start se puso 5-3. Cuando el defensor Oleksiy Klimenko gambeteó a media defensa alemana y al arquero y, en vez de marcar el gol con el arco libre, decidió hacer un pase atrás a un compañero que estaba en mitad de cancha, el árbitro decidió terminar el partido: todavía no se habían cumplido los 90 minutos reglamentarios. Ucrania no se rendía. Una semana después, varios de los jugadores fueron arrestados por la Gestapo, bajo la acusación de ser espías soviéticos (de hecho, antes de la guerra, el Dinamo era el equipo del Ejército Rojo y la policía). Uno de los jugadores arrestados, Mykola Korotkyj, murió en una sesión de tortura; tres de los futbolistas fueron enviados a un campo de trabajos forzados en Syrets: Ivan Kuzmenko, Oleksey Klimenko y el portero Trusevich, quienes serían asesinados allí en febrero de 1943. Las desventuras de los sobrevivientes no terminaron con el fin del conflicto bélico, porque para Stalin y sus secuaces, los jugadores eran culpables de traición por haber “confraternizado” con los invasores. Sólo se les perdonó la vida si juraban guardar silencio, porque la prensa rusa había publicado, a fines de 1943, unos despachos sobre el encuentro que afirmaban que los jugadores de Start habían sido fusilados por los alemanes apenas terminado el partido. De todos modos, la historia fue rápidamente olvidada hasta 1959, cuando Petro Severov y Naum Jalemsky publicaron un libro que la hizo de conocimiento general en la hoy desaparecida URSS. Se filmaron tres películas sobre la mismas: la soviética “Tretiy taim” ("Tercer Tiempo", 1962), la húngara "Két félidő a pokolban" (“Dos tiempos en el infierno”, también de 1962), y la estadounidense “Escape to victory” ("Escape a la victoria", 1981, dirigida por nada menos que John Huston, y que por cierto se toma unas enormes libertades con la historia).
[Agregado del 23-02-2010. El amigo de la casa Patricio Flores me dice en un mensaje de correo electrónico: "Iosif Kordik y Mykola Trusevych, el 'Partido de la Muerte'... ¡Como si hubiera algún partido que no lo fuera!"]
NOTAS (1) Éste fue el único encuentro de fútbol que Adolf Hitler presenció en su vida: se retiró furioso seis minutos antes de terminar el mismo. El entrenador de los noruegos, Absjorn Halvorsen, era judío, y terminaría sus días en un campo de concentración en Francia. Uno de sus verdugos, el oficial de las SS Otto Harder, había sido su compañero en el Hamburgo. (2) No cuesta nada soñar con lo que hubiera sido un Mundial organizado en el país mientras se contaba con jugadores como el Charro Moreno, Pedernera, Masantonio, Sastre, el Chueco García, Labruna, Lousteau, Gualco, Estrada, Minella, Muñoz, Valussi, Salomón, Ramos... Por lo pronto, de los seis torneos de selecciones sudamericanas disputados durante la década del '40, Argentina participó en cinco y ganó cuatro (Santiago de Chile 1941 y 1945, Buenos Aires 1946 y Guayaquil 1947). Y en el de 1942, disputado en Montevideo, terminó subcampeona detrás del local, Uruguay. [Agregado del 23-02-2010].
FUENTES *
“Extracto del libro
‘Dinamo: Defendiendo el honor de Kiev’, del inglés Andy Dougan”. Impulso
Baires. |
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