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Sección: Libros y Revistas (Lecturas: 5763)
Fecha de publicación: Enero de 2010

Bésame, mi amor

Hoy un género reservados a los coleccionistas de rarezas y ratones de biblioteca, la fotonovela tuvo, durante una época, un auge difícil de soslayar, especialmente cuando era protagonizada una beldad como la Miss Argentina Isabel Sarli...
por Darío Lavia

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Isabel SarliMucho antes que Isabel Sarli se convirtiera en un mito argentino, que su prodigiosa naturaleza comenzare a sembrar traumas y fantasías en las mentes de cientos de miles de espectadores cinematográficos latinoamericanos, que su perfil asomare por vez primera en la pantalla grande de la mano de Armando Bó con la versión fílmica del cuento de Roa Bastos titulada El trueno entre las hojas (1958), justo después que Hilda Isabel Gorrindo se convirtiera en "Isabel Sarli" y ganara el concurso "Miss Argentina" de 1955, hubo una curiosa producción fotonovelística titulada Bésame, mi amor... El año fue 1956, el protagonista, galán de las 1.001 radionovelas, el inolvidable Oscar Casco, cuyo grueso bigote anchoíta conoció los labios de la futura "india", "leona", "diosa impura", "tentación desnuda", "señora del intendente", "embrujada", "insaciable"...

Esto se llama saber atraer la atención del público:
Casco y la Sarli a punto de romperse la boca de un beso... esto merece seguirse:

Un buen reparto, bueno... la resaltada "Leila Dartell" figura tercera, tras la Sarli...
¿qué fue de Leila Dartell?

Nada mejor que una buena introducción: ¿por qué la Selva (Telma Mendoza)
preferiría que "no llegasen"? Estas dos líneas no podrían ser más reveladoras...

Ya me imagino: la chinita está celosa por la inminencia del previsible arribo de...

¡Ya está! Cuarto cuadro y ya nos imaginamos la novela completa:
¡triángulo amoroso entre Casco-Sarli-Dartell! ¡Un gran prospecto!

Imagínese las virtudes de las hermanas citadinas...
¡o las virtudes de la Sarli! El termómetro sube y aún no hemos visto nada.

Táctica número 1: nunca confiese amor cuando su cerebro esté hirviendo.
La lucidez no es amiga de la pasión.

Y bue... ¿qué más quiere?

¿Eso es un asado de tira?
¿Alguna referencia a lo que se viene de la ciudad?

Claro... Diego no podía ser otra cosa que capataz.
¡Imponer el romance de un peón con la hija del dueño es demasiado!

Lugar común nro. 1: Encuentro entre hacendado y capataz:
amigables al principio, encarnizados al final.

¿Ricardo? ¿Quién es este tipo? ¿No será el que le arrastra el ala a María Consuelo?

Y bue... el tipo es de ciudad pero no es tan lelo...

¿Cómo no va mirar permanentemente a María Consuelo (la Sarli)
si está hecha un bombón? ¡21 dulces añitos!

¡Oh, oh! Ese interés de Don Martín por la madre de Diego es ligeramente
sospechoso: ¿habrá sido Diego hijo no reconocido de Don Martín?

¡Ud. pide mucho, Don Martín!

Ya lo hemos dicho antes: ¡chocolate por la noticia!

Hemos de reconocer que la china tiene razón.
Y ante la razón, no hay nada que hacer...

Esta escena es acorde al cine de la época: las escenas nocturnas eran
filmadas al rayo del mediodía, confiando en mágicos filtros de noche...

Y bueno, si se entristece por una cueca...
¡imagínese si tocaban zamba... o baguala!

... qué momento ideal para un beso...

¿Qué? En el momento ideal para el beso "continuará"... ¡Oh!



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