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Fecha de publicación: Junio de 2008 |
El Diablo en el cine |
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Como el ser humano ha representado en la pantalla a Satanás a lo largo de 100 años de historia del cine. por Darío Lavia |
Fausto y Mefistófeles Y ya que mencionamos pactos, es buen momento para mencionar al Dr. Fausto, leyenda puesta en la historia grande de la Literatura por Christopher Marlowe en 1604 y por Goethe entre 1808 y 1832, con cientos de derivaciones en la pantalla. Su introductor es el ya citado Méliès a través de FAUST ET MARGUERITTE (1897) y una fantasía en 15 cuadros titulada LA DAMNATION DE FAUST (La Condenación de Fausto-1898). El Mago de Montreuil volvería a dicho personaje para varios de sus shows fílmicos, en tanto que en Estados Unidos se inicia el furor por el personaje con FAUST AND MARGUERITTE (1903) de Edwin S. Porter. Con los años hay varias versiones de moderado alcance, por ejemplo, MEPHISTO AND THE MAIDEN (1909) de Francis Boggs para la Selig, un FAUST (1909) de J. Searle Dawley para la Edison; FAUST AND THE LILY (1913) de Dell Henderson para la Biograph; hasta que el FAUST: EINE DEUTSCHE VOLKSSAGE (Fausto-1926) de F.W. Murnau, con el Mefistófeles de Emil Jannings se consagra como la versión más monumental de dicha obra. Tal vez por su carácter definitivo, no hubo posteriores intentos de acercamiento al personaje (salvo por una versión inglesa de la ópera de Gounod de 1927) hasta bien entrados los años '60, con el DOCTOR FAUSTUS (1967) de Richard Burton y Neville Coghill en la que el propio Burton pacta con Mefistófeles (Andreas Teuber) según el argumento teatral de Marlowe. Teniendo en cuenta que Elizabeth Taylor encarna a Helena de Troya, es un filme que atraerá curiosos y a completistas por igual. Probablemente, la versión más rescatable de los últimos tiempos sea la de Jan Svankmajer, FAUST (1994), que combina elementos de Goethe y Marlowe así como de la tragedia Don Juan und Faust (1828) de Christian Dietrich Grabbe. ![]() Emil Jannings y un Mefistófeles, al mismo tiempo gótico y expresionista Otros pactos diabólicos
Sin distinguirse bajo el manto esquemático de ningún autor en particular, René Clair desarrolló su propio Fausto en LA BEAUTÉ DU DIABLE (La Belleza del Diablo-1950) en la que el viejo alquimista Henri Faust (Michel Simon) está afligido por la cercanía de la muerte, así que Mefistófeles se le presenta ofreciéndole rejuvenecer con la forma de Gérard Philipe pero sin pedir nada a cambio. A partir de ese momento, Henri se dedica a vivir con toda euforia, se enriquece, bebe y se enamora. Es cuando el Perverso sugiere que con un mero pacto satánico podrá conservar todo aquello, lo que termina de plantear el tenor del filme, en que el miedo al demonio está muy por debajo de la satisfacción de los deseos y ansias del ser humano, cuyas pasiones puestas en la balanza pesan más que el temor al pecado. La contracara de este filme es, en su apreciación diabólica, LA MAIN DU DIABLE (1941) de Maurice Tourneur, versión de la novela homónima de Gérard de Nerval sobre un pintor fracasado (Pierre Fresnay) que consigue un talismán ("la mano del Diablo") que le da amor, fama y salud. Pero como no hay nada gratuito en el mundo, transcurrido un año, el demonio llega a la Tierra en busca de su pertenencia. Una visión también europea de una premisa similar es la de Federico Fellini en el segmento TOBY DAMMIT, de la antología poeiana HISTOIRES EXTRAORDINAIRES (Historias Extraordinarias-1967). Fellini ahorra convenciones contractuales para plantear directamente la historia de un actor (Terence Stamp), el Diablo (Marina Yaru, que surgió luego que Fellini audicionara más de 500 niñas) y una Ferrari (símbolo de la tentación mundana) con un final que no puede ser más simple, trágico y elocuente. Antes de seguir adelante, recordemos que Stamp encarnó la figura diabólica en la versión terrorífica de Caperucita Roja THE COMPANY OF WOLVES (En Compañía de Lobos-1984) de Neil Jordan. ![]() Terence Stamp y Marina Yaru, Fausto y el Diablo en HISTOIRES EXTRAORDINAIRES (1967) El Diablo en México En México, un país católico pero también eminentemente receptor de lo sobrenatural, el Diablo ha tenido una representación tradicional pero por momentos madura. En la infantil SANTA CLAUS (1958), encarnado por José Luis Aguirre, es el enemigo natural del protagonista en tanto que en la cándida pero profunda MACARIO (1960) de Roberto Gavaldón, el Diablo (José Gálvez) es una de las tres figuras paradigmáticas, a la par de Dios y la Muerte (Enrique Lucero) (3) que tratan de comerse el guajolote que el protagonista (Ignacio López Tarso) se lleva al solitario campo. En una soledad similar es en la que también ataca el Señor de las Sombras bajo la forma de bruja (Francisco Reiguera) o mujer voluptuosa (Silvia Pinal), tratando de tentar al ermitaño Simón, interpretado por el gran Claudio Brook. Hablando de este versátil actor, diremos que en JESÚS, NUESTRO SEÑOR (1970) de Miguel Zacarías, fue Jesús en oposición al Satanás de Carlos Agosti y que encarnó a un diablo en forma de macho cabrío en la alucinante ALUCARDA, LA HIJA DE LAS TINIEBLAS (1975) de Juan López Moctezuma, filme que combina un poco de la concepción gótica mexicana con influencias europeas de De Sade y Le Fanu. Por esa misma época, Enrique Rocha fue el tentador Luzbel ante una monja (Cecilia Pezet) en SATÁNICO PANDEMONIUM (1973) de Gilberto Martínez Solares. El cine americano, tomando nota de esta simpatía del Monarca del Averno por el país azteca, la refleja en el filme independiente JUDGEMENT DAY (1988) de Ferde Grofé Jr., en que Satanás se apresta realizar su visita anual al pueblito mexicano de Santana en busca de almas humanas. ![]() Claudio Brook resiste una húmeda caricia de Satanás en SIMÓN DEL DESIERTO Pare Rosemary
![]() Momentos culminantes para James Donald en QUATERMASS AND THE PIT (1967) La vuelta del oscurantismo Los '70 implican, en lo cinematográfico, la pérdida de la inocencia y, a la vez, una vuelta al oscurantismo de HÄXAN, un intento de conjurar el Mal a través de la exacerbación del Caído en todo tipo de películas. El huesudo Daniel Emilfork (4) lo encarna en el desenlace de LA PLUS LONGUE NUIT DU DIABLE (La Noche Más Larga del Diablo-1972) de Jean Brismee; Telly Savalas lo incorpora en LA CASA DELL'ESORCISMO (La Casa del Exorcismo (Arg) / El Diablo Se Lleva a los Muertos (Esp)-1975) de Mario Bava; Paul Naschy lo interpreta en INQUISICIÓN (1976), la comedia EL CAMINANTE (1979) y EL AULLIDO DEL DIABLO (1987); el comediante Herbert Fux (cuyo rostro es a la vez cómico y siniestro) lo personifica en DIE LIEBESBRIEFE EINER PORTUGIESICHE MONNE (Confesiones Prohibidas de una Monja-1977) de Jesús Franco; Victor Buono es un Lucifer vestido de blanco en THE EVIL (La Razón del Mal-1978) de Gus Trikonis. En muchos otros títulos, la influencia del Mal se deja sentir a través de sectas satánicas, brujas malditas o que maldicen, jóvenes posesos y indicios sobre situaciones apocalípticas. ![]() Telly Savalas es "Leandro", el Diablo de LA CASA DEL ESORCISMO El Diablo en Argentina
Es por esa época que el Diablo se instala oficialmente en el cine argentino. Antes, había sido un personaje gravitante en EL REGRESO (1950) de Leopoldo Torres Ríos donde Satanás (Guillermo Battaglia) concreta un permiso especial con un alma (Santiago Gómez Cou) para regresar a la Tierra durante unas horas y comprobar el destino de la mujer que amó (María Concepción César). No sería técnicamente correcto citar EL GAUCHO Y EL DIABLO (1952) de Ernesto Remani por tratarse de una versión de El Diablo Embotellado de Stevenson (y ya hemos dedicado una nota a adaptaciones de Stevenson en la pantalla en la que mencionamos tal título). Pero en los '70, a través de la corriente de indagación en mitos folklóricos propios, es que surgen filmes de interés. Comencemos con EL FAMILIAR (1972) de Octavio Getino, que en tono alegórico pero bajo denso sostén ideológico, se dedica a plantear fuertes críticas sociales de orden político entablando el paralelismo entre la figura del "Familiar" (el Diablo según la tradición norteña) y el imperialismo y los militares. Este Familiar hace un pacto con un hacendado (que representa a los terratenientes y los capitalistas) para explotar a los labriegos y peones (el pueblo). Pero los "Pájaros" (una representación de los integrantes del grupo guerrillero Montoneros) tratan de resistir tales designios. Una versión más moderada de ese argumento la realiza Luis Saslavsky con FAUSTO CRIOLLO (1979), sobre la obra homónima de Estanislao Del Campo (ya llevada al cine argentino en 1923), pero es en NAZARENO CRUZ Y EL LOBO (1975) de Leonardo Favio, que se consigue la gran personificación del Diablo en el cine argentino. Conocido aquí como "el Poderoso" y encarnado por un telúrico Alfredo Alcón, su personaje se eleva sobre un filme de logros irregulares. Concluyamos este apartado mencionando que Alcón también encarna a una especie de Fausto en EL AGUJERO EN LA PARED (1982) de David José Kohon frente a un simpático y picaresco Mario Alarcón como "Mefi". ![]() Emilio Alfaro es "el Familiar", el Diablo, en la tradición del Norte Argentino en EL FAMILIAR (1972) El Diablo se multiplica
Es evidente que, a pesar de no presentar su figura, THE EXORCIST (El Exorcista-1973) de William Friedkin y THE OMEN (La Profecía-1976) de Richard Donner hicieron mucho por reinstaurar la arcaica imagen del Malévolo como protagonista principal de una lucha supraterrena entre ángeles y demonios cuyos coletazos se perciben en la Tierra. A diferencia de todos los villanos del cine, cuyas maldades están motivadas por ambición, pasiones, venganza o resentimientos, el Diablo no necesita fundamentar sus motivos ni tampoco sus medios. Puede atacar a través de un automóvil como el de THE CAR (El Auto-1978) de Elliot Silverstein o de elementos de mobiliario como una lámpara en THE OUTING (1987) de Tom Daley, pero también en la forma de ofidios como en JAWS OF SATAN (La Cobra Satánica-1981) de Bob Claver o del mejor amigo del hombre en PLAY DEAD (1986) de Peter Wittman que tenía reminiscencia del telefilme DEVIL DOG: THE HOUND OF HELL (El Perro Diabólico-1978) de Curtis Harrington. También delega sus atributos en demonios inferiores como los que parecen atacar en numerosos filmes desde DIARY OF A MADMAN (Diario de un Loco-1963) de Reginald LeBorg hasta SATAN'S MISTRESS (1982) de James Polakof o se preocupa por traer un vástago a la Tierra, como en STRIDULUM (El Visitante del Más Allá-1979) de Giulio Paradisi o FEAR NO EVIL (Sin Temor al Demonio-1981) de Frank Laloggia. También el cine ofrece una imagen del Señor de la Oscuridad para el público juvenil con LEGEND (Leyenda-1985) de Ridley Scott, con un diabólico Tim Curry. Eventualmente surgen cosas como NIGHT TRAIN TO TERROR (1985) de Gregg G. Tallas y otros, que propone el encuentro entre Dios (Ferdy Mayne) y el Diablo (alguien acreditado como "Lu Cipher") en el que discuten por el destino de personas que protagonizan las tres historias de las que se compone el filme. Y hablando de Lu Cipher, mencionemos al depravado Louis Cyphre (Robert De Niro) de ANGEL HEART (Corazón Satánico-1987), filme de Alan Parker con Mickey Rourke como un detective privado que se ve involucrado en un caso de magia negra, música de blues y personas desaparecidas. El ambiente evocado, del sur de los Estados Unidos donde confluyen tradiciones aborígenes, francesas y africanas, es una perfecta contracara del norte del Viejo Scratch evocado en "Daniel Webster" y otros filmes de tenor rural. La sutil y amenazante interpretación de Robert De Niro es, en la sumatoria de detalles externos (las uñas largas) y gestuales (la mirada, los diálogos), una de las mejores interpretaciones del personaje. ![]() Tim Curry es el Señor de la Oscuridad en LEGEND (1985) El Diablo en los '90
El Diablo se potencia En los '90 Satán está muy activo, yendo de un lado a otro del mundo. En una gran cantidad de filmes se muestran las consecuencias de sus manejos, a veces centrándose en el Anticristo (nonato o ya adulto), exorcismos de personas poseídas por entidades del Hades, presencias satánicas no bien esclarecidas, santurrones o beatos que reciben los estigmas divinos, investigadores bibliófilos que constatan autógrafos infernales, etc. Pero el Amo de la Impostura aparece (en carne y cartílago) en NEEDFUL THINGS (La Tienda de los Deseos Malignos-1993) de Fraser Heston en la que, camuflado bajo la apariencia de un anciano (Max Von Sydow), se dedica a sembrar cizaña en un pueblito americano. EL DÍA DE LA BESTIA (1995) de Alex de la Iglesia con las aventuras de un temerario sacerdote (Alex Angulo) que pretende matar al Diablo (brevemente, Higinio Barbero) que llega al mundo en navidad de 1995 en Madrid. Al otro lado del globo, en el Japón, EKO EKO AZARAKU (1995) de Shimako Sato, nos muestra a Lucifer acudiendo a la misa negra convocada por unas colegialas en Tokyo. THE PROPHECY (1995) de Gregory Widen, presenta un conflicto de tráfico de almas humanas entre ángeles y el arcángel Gabriel (Christopher Walken) en medio del que aparece Lucifer (Viggo Mortensen) para recomendar como vencer al arcángel que parece ser el villano de turno. Hacia el fin del milenio, END OF DAYS (El Día Final-1999) de Peter Hyams nos muestra un pastiche de acción y apocalipsis con Arnold Schwarzenegger (uno de sus últimos roles antes de tomar la función pública) defendiendo sin saberlo a Satanás (Gabriel Byrne). ![]() Santiago Segura (en el piso) observa la infernal causa de su deceso en EL DÍA DE LA BESTIA El Diablo bueno Más acá en el tiempo, en el movie-comic CONSTANTINE (Constantine-2005) de Francis Lawrence el detective de lo sobrenatural John Constantine (Keanu Reeves) afronta un caso de suma dificultad, en que se reiteran conceptos previamente mencionados, como que el villano es Gabriel (la actriz Tilda Swinton, que proporciona a su angélico personaje un atrayente aura andrógino) y que el Diablo (Peter Stormare, que termina salvando las papas del fuego) viste nuevamente de blanco. Más allá del irregular nivel de este envío, el planteo de un Lucifer bueno es interesante como hito del cine. Luego de 85 años de BLADE AF SATAN BOG de Carl Theodor Dreyer, primer intento cinematográfico de comprender al Señor de la Abominación, el cine nos puede presentar a un Diablo bueno. ¿Será el comienzo de la redención o bien una nueva herejía fílmica? ¿Qué nos deparará I, LUCIFER (2009), en la que Lucifer (Daniel Craig) trata de redimirse de su afrenta a Dios a través de un escritor suicida? Pero esta comprensión del Incomprendido parece ser en verdad superficial. Comprenderlo, en todo el sentido de la palabra, debería significar dejar de demonizarlo y ese sería un buen síntoma para empezar a trabajar en la verdadera tarea pendiente del Ser Humano (utopía 100 %) que es dejar de vomitar nuestro temor atávico en ese Otro diferente y demonizado que no es otro que el propio Ser Humano. ![]() Lucifer (Peter Stormare) divirtiéndose un poco en CONSTANTINE Notas: 3- En MACARIO es La Muerte el personaje que más gravitación tiene, muy por encima de Dios y el Diablo. Un misterio que merecería un análisis aparte de la apasionante cultura azteca. 4- Si ud. vio LA CITE DE LES ENFANTS PERDUS (La Ciudad de los Niños Perdidos-1995) el rostro de Daniel Emilfork (el personaje del científico que no podía soñar) le será familiar.
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