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Sección: Cine y Series (Lecturas: 40579)
Fecha de publicación: Junio de 2008

El Diablo en el cine

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Como el ser humano ha representado en la pantalla a Satanás a lo largo de 100 años de historia del cine.
por Darío Lavia

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Representar al Diablo en la pantalla equivale a plantear un desafío en todo sentido. Durante siglos, su figura ha sido eje del temor en Occidente. Temor a la represalia de las fuerzas religiosas, temor a la oscuridad, temor a la tentación y, en definitiva, temor atávico que no necesita motivo. Cuestiones de orden moral, religioso y artístico implican que la presencia del Diablo haya sido tratada con cuidado similar al dispensado con otros personajes paradigmáticos (la Muerte, Dios, etc.). Esto se transmite en una tarea desafiante, en lo artístico para actor, escritor o director, en lo técnico para resaltar la sobrenaturalidad del personaje y en el público que, de acuerdo a la época, asimilará las ficciones presentadas en pantalla en un rango que va de lo espiritual a lo trivial. Para la siguiente recopilación se nos limitamos a filmes en los que hubiera una personificación del Diablo pero no de un diablo o un demonio en particular, sino del auténtico Diablo (llámese Satán o Lucifer), es decir, el mandamás del Infierno.

El Diablo de Méliès


Georges Méliès en LE ROI DU MAQUILLAGE (1904)

En donde nace el Diablo cinematográfico, Francia, se había manifestado un importante precedente literario, Le Diable amoureux (El Diablo Enamorado-1772) de Jacques Cazotte. Hacia fines del Siglo XIX, su figura venía siendo utilizada en el ambiente teatral (a través de las fantasmagorías de Robert Houdin), de manera que lo que Georges Méliès (nuestro precursor) reitera conceptos estéticos previos. Méliès utiliza la figura iconográficamente reconocible del Mefistófeles (es decir, el individuo de rasgos afilados, con bigote y cejas puntiagudas, cuernos y porte aristocrático) para salpimentar sus sketches funambulescos, como protagonista o bien personaje del coro. En bibliografías y filmografías del Diablo se suelen citar los mismos dos o tres cortos, aunque es justo aclarar que hay muchos filmes en los que el autor incluyó al Eterno Negador.

El Diablo llega a América

En Estados Unidos, mucho antes que existir la noción de un Hollywood, el Soberano del Error ingresa a través de la obra de un húngaro, Ferenc Molnar. Se trata de Az Ördög (El Diablo-1907), obra inspirada en el clásico Faust de Goethe que se representa en Broadway a partir de 1908 con dos obras rivales que se estrenan el mismo día: la producida por Henry W. Savage con Edwin Stevens como el Diablo y la de Harrison Grey Fiske con George Arliss, siendo ésta última la que se impone como ganadora del match. El tema atrae la suficiente atención como para que la Edison lance una versión fílmica titulada THE DEVIL (1908) y (al mes siguiente) la compañía rival Biograph realice su propia adaptación, de idéntico título pero dirigida por el ya notorio D.W. Griffith. En esta última, es George Gebhardt quien cumple el sulfúrico rol. Durante los siguientes años surgen otras adaptaciones de esta obra, y el AFI cita THE DEVIL (1915) de Thomas H. Ince y Reginald Barker con Edward Connelly y otra THE DEVIL (1921) de James Young, con George Arliss (en verdad versión de la adaptación teatral americana de 1908).

El Diablo del Dante


Un expresivo Augusto Milla es Lucifer en L'INFERNO (1911)

Es en los años '10 que el Angel Caído reaparece, esta vez en medio de la fiebre italiana por las superproducciones épico-históricas que se extienden hasta la I Guerra Mundial. Entre variados temas propios de la Antiguedad y Medieval, resalta una adaptación de la más interesante parte de La Divina Comedia (1321) del Dante, titulada L'INFERNO (1911) de Giuseppe de Liguoro, Francesco Bertolini y Adolfo Padovan. Estéticamente se apoya fuertemente en la versión ilustrada de Gustavo Doré (Siglo XIX) y a diferencia de su "par francés" mefistofélico, el italiano hace su aparición como un rostro gigantesco que está masticando los cuerpos de traidores famosos como Casio y Bruto. Más tarde, el cine americano recoge el guante con una versión muda, más alegórica y adaptada a la mentalidad práctica americana, titulada DANTE'S INFERNO (1924) de Henry Otto en la que el Diablo es encarnado por el actor de color Noble Johnson y una sonora, DANTE'S INFERNO (El Infierno del Dante-1935) de Harry Lachman.

El Diablo en la Rusia Zarista


Dos Diablos de la Rusia Imperial (de izq. a der.): Ivan Mosjoukine en NOCH PERED ROZHDESTVOM (1913) y Aleksandr Chabrov en SATANA LIKUYUSHCHIY (1917)

Al parecer fue el maestro Wladislas Starewicz quien introduce al Amo de la Duda en el cine de la Rusia Imperial. Es a través de los cortos STRASHNAYA MEST (Una Venganza Terrible-1912) y NOCH PERED ROZHDESTVOM (La Noche de Navidad-1913), versiones de sendos cuentos de Gogol, que el Diablo toma el porte galante de Ivan Mosjoukine. Es justamente este actor quien protagoniza SATANA LIKUYUSHCHIY (Satanás Triunfante-1917) de Yakov Protazanov, sobre un Satán (Aleksandr Chabrov) que ingresa en el mundo para tentar a un pastor y su familia (Mosjoukine interpreta al pastor y a su hijo). Estrenada en Octubre de 1917, no tenemos reportes de nadie que haya percibido alguna segunda lectura sobre el advenimiento del Comunismo al poder (más tarde el director Protazanov fue uno de los cineastas oficiales del régimen). Con las indagaciones religiosas suprimidas de los temas oficiales del nuevo cine soviético, el Diablo sale de escena por mucho tiempo en la pantalla rusa.

El Diablo en la Gran Guerra

Durante la I Guerra Mundial, Estados Unidos utiliza la figura de Satán con ingenioso sentido del ardor propagandístico. En TO HELL WITH THE KAISER! (Al Infierno con el Káiser-1918) de George Irving, luego de un sinnúmero de atrocidades, el Káiser Guillermo (Lawrence Grant) marcha al Infierno. Ahí es recibido por el Diablo (Walter P. Lewis), quien decide abdicar en él ya que lo considera más sanguinario y diabólico que sí mismo. En un contexto más alegórico RESTITUTION (1918) de Howard Gaye, presentó la historia bíblica del Hombre, desembocando con un Diablo (Allan Garcia) aliándose con el Káiser pero siendo derrotado por Jesús, que es mostrado como reencarnación de Abraham. Para ampliar sobre Mr. Gaye, digamos que venía de encarnar al Jesús mostrado en INTOLERANCE (Intolerancia-1916) de D.W. Griffith. Para resumir, digamos que la visión americana del Diablo como el líder de la nación enemiga durante la Gran Guerra coincidirá en parte con la de la II Guerra, como veremos en breve.

El Diablo en Weimar

Al otro lado del charco, la Alemania de posguerra también desarrolla la figura del Diablo, por supuesto, con mejor puntería. En UNHEIMLICHE GESCHICHTEN (Historias Tenebrosas-1919) de Richard Oswald, aparece el Diablo (Reinhold Schunzel) y la Muerte como figuras simbólicas que leen las cinco historias de terror y suspenso de que se compone la película. SATANAS (1919), película lamentablemente perdida (1) dirigida por F.W. Murnau, que, a la manera de la mencionada INTOLERANCE de Griffith, presentaba la figura del Diablo (Conrad Veidt) que busca recuperar la luz perdida tras su caída hasta que al menos un ser humano pueda transmutar el mal en bien. El filme desarrolla esta búsqueda a través de tres historias, ambientadas en el Egipto Antiguo, en la Italia Renacentista y en la Rusia de 1917. La plástica y versátil efigie de Conrad Veidt tiene una seguidilla de roles interesantes, especialmente el Cesare de DAS CABINET DES DR. CALIGARI (El Gabinete del Dr. Calegari-1920) de Robert Wiene, tras el cual regresa al luzbelino personaje con KURFÜRSTENDAMM (1920) de Richard Oswald. En esta película perdida, el Diablo (Veidt) está tan aburrido del Infierno que se pone a investigar la procedencia del grueso de las almas de los condenados, notando que muchos vienen directo del distrito de Kurfürstendamm. Así que, provisto de una máquina para imprimir papel moneda, emerge a la Tierra a través de la Iglesia del Káiser Guillermo y comienza a vivir aventuras grotescas con tintes satíricos.


Conrad Veidt y Martin Wolfgang en un episodio de SATANAS (1919) (2)

Desdemonizando al Diablo

Tras el precedente alemán, hay que esperar hasta BLADE AF SATAN BOG (Páginas del Libro de Satán-1921) de Carl Theodor Dreyer (su segundo filme) para presenciar otra sustanciosa e interesante antidemonización del Diablo. Basada en The Sorrows of Satan, or the Strange Experience of One Geoffrey Tempest, Millonaire (1895), novela de Marie Corelli, muestra a Satanás (Helge Nissen) como un ángel caído que quiere agradar a Dios. El Señor, empero, lo condena a vivir entre los hombres para tentarlos permanentemente y cada vez que provoque la perdición a un alma, la propia condena de Satán se alargará un milenio. Si llega a encontrar un ser humano capaz de resistir sus tretas, estará logrando un mérito a su favor. Así vemos los males causados por el Diablo en la historia a través de cuatro episodios, que comprenden los momentos finales de Jesús, una historia ambientada en la España del S. XVI, alternativas ténebres en la Francia revolucionaria de 1793 y una trama de traición en el marco de la lucha entre rusos blancos y rojos en la Finlandia de 1918. Dreyer nunca volvería a representar al Espíritu Tentador, pero su presencia se percibe en LA PASSION DE JEANNE D'ARC (La Pasión de Juana de Arco-1928), la lúgubre VAMPYR (Arg: Vampiro / Esp: La Bruja Vampiro-1932) y, especialmente, VREDENS DAG (Día de Ira-1943).


El diablo de BLADE AF SATAN BOG (1921), Helge Nissen

Demonizándolo de nuevo

Es otro danés, Benjamin Christensen, que indaga el mito diabólico a través de la memorable HÄXAN (La Brujería a Través de los Siglos-1922), que plantea la vertiente contraria a Dreyer, es decir, la demonización lisa y cabal del Diablo y todos sus acólitos. Se trata de un conjunto de imágenes ficticias y documentales que componen un collage que representa brillantemente la iconografía diabólica del medioevo, con sus brujas y sus torturas inquisitoriales, sus trasgos y aquelarres, sus sombras siniestras y monstruosas, en imágenes que parecen sacadas directamente de los arcaicos tratados de demonolatría. En fin, se trata del filme de cabecera que todo demonólogo (de haber conocido el cine) habría querido tener.


En pleno aquelarre, un Robin Goodfellow hace su aparición: HÄXAN (1922)

El Diablo tienta a Jesús

Volvamos al Nuevo Mundo. La novela de la Corelli, por sus implicaciones humanas, tuvo caldo de cultivo en los años '20 y fue uno de los pioneros mencionados en este estudio, D.W. Griffith, quien lleva a la pantalla una versión americanizada bajo el título de THE SORROWS OF SATAN (Las Penas del Diablo-1926), filme interesante pero que no ha tenido buena prensa a lo largo de los años, a pesar de ofrecer un elegante Lucifer en la figura bien peinada de Adolphe Menjou. Al año siguiente el siempre exitoso Cecil B. De Mille rueda THE KING OF KINGS (El Rey de los Reyes-1927), filme que hemos comentado en una nota sobre películas de Jesucristos, mostrando el rol de Satanás (encarnado por Alan Brooks) como mandan las Escrituras. A pesar de las numerosas obras sobre la vida de Jesús, hay que esperar hasta THE GREATEST STORY EVER TOLD (La Historia Más Grande Jamás Contada-1965) de George Stevens para volver a ver el episodio de la tentación en el desierto con el Diablo bajo la forma de un Ermitaño (Donald Pleasence), que resulta ser el culpable de todos los pesares de Jesús incluída su crucifixión. Las otras dos intervenciones memorable del Señor del Mal en la vida del Salvador se plasman en dos películas de diferentes ideologías. En THE LAST TEMPTATION OF CHRIST (La Última Tentación de Cristo-1988) de Martin Scorsese, en la que el guionista inglés Leo Marks (de los filmes ingleses de culto PEEPING TOM o TWISTED NERVE) proporciona la voz del Diablo cuando aparece como columna de fuego, y Juliette Caton es la angelical figura con la que el Innombrable convence al Jesús agonizante (Willem Dafoe) de bajar de la cruz y vivir una vida normal. La idea de un Príncipe de las Tinieblas con forma femenina hostigando a Jesús también fue utilizada por el realizador Mel Gibson en la igualmente polémica THE PASSION OF THE CHRIST (La Pasión de Cristo-2004), con Rosalinda Celentano en el difícil papel.


Juliette Caton, un Satán de apariencia angelical en THE LAST TEMPTATION OF CHRIST; Rosalinda Celentano, una Satán-arpía en THE PASSION OF THE CHRIST

El Diablo en solfa

Laird Cregar en HEAVEN CAN WAITEn los años '30, ante acontecimientos de público conocimiento como la crisis generalizada de la economía, la figura del Ángel Rebelde comenzó a ser objeto de representaciones más soliviantadas, comparadas a las tensas visiones de la década pasada. Algunos novedososo cortos sonoros como THE DEVIL'S PARADE (1930) o THE DEVIL'S CABARET (1930) mostraban a Mr. Satan como Sidney Toler y Charles Middleton respectivamente, ejes de números y revistas musicales ambientadas en el Averno. Más tarde en THE MUSIC GOES' ROUND (Claro de Luna Sobre el Río-1936) de Victor Schertzinger se vio un Lucifer en la figura oscura del ronco Eddie Rochester Anderson. Los seriales dieron el nombre de "Satán" al científico loco (Eduardo Ciannelli) de MYSTERIOUS DOCTOR SATAN (El Misterioso Dr. Satanás-1940) y de "Lucifer" al villano (John Davidson) de DICK TRACY VS. CRIME INC (Dick Tracy Contra el Crimen Organizado-1942) de John English y William Witney. En un rapto zoofílico, bautizaron como "Satán" al gorila (Emil Van Horn) que amenaza en PERILS OF NYOKA (Los Peligros de Nyoka-1942). El cine segregado (al que también dedicamos una nota pasada) mostró Satanes agresivos y místicos en THE BLOOD OF JESUS (1941) de Spencer Williams y GOING TO GLORY, COME TO JESUS (1947) de T. Meyer, respectivamente encarnados por James B. Jones y John Watts. La fábrica de cortos cómicos de Hollywood representó al Maligno en la figura de dictadores europeos y asiáticos en I'LL NEVER HEIL AGAIN (Jamás Volveré a Decir Heil-1941), memorable corto de los Tres Chiflados, o bien en su superior en la redonda figura de Alan Mowbray como Gesatan en THE DEVIL WITH HITLER (1942), que es presionado por el directorio infernal: Si no logra que Adolf Hitler (Bobby Watson) haga una buena acción, su puesto de trabajo será otorgado inmediatamente al Führer de Alemania. En plena Guerra, sin embargo, HEAVEN CAN WAIT (El Diablo Dijo No-1943) de Ernst Lubitsch nos relativizó todo lo sobrenatural, el Paraíso y el Infierno, con la emblemática figura Maligna bajo el extenso cuero de Laird Cregar. Digamos que esta apreciación alegórica del Infierno y su Nefasto Presidente tuvo numerosas réplicas, como BEDAZZLED (Mi Amigo el Diablo-1967) de Stanley Donen, THE DEVIL AND MAX DEVLIN (El Diablo y Max-1981), SWITCH (Una Rubia Caída del Cielo-1991) de Blake Edwards y otra BEDAZZLED (Al Diablo con el Diablo-2000), por citar algunas.


En el Hades, Tiny Lipson, Don Barclay y Cy Schindell preparan una brochette suculenta con Los Tres Chiflados en I'LL NEVER HEIL AGAIN

El Diablo en la Guerra Fría

Los años '50, la Guerra Fría y las circunstancias de la bipolarización del mundo, provocan una nueva oleada de demonización cinematográfica. Las películas vuelven a pugnar por el concepto gótico del Gran Prevaricador, y ahí podemos ver ese rol en la delirante GLEN OR GLENDA? (Yo Cambié Mi Sexo-1953) de Edward D. Wood Jr., con un tal Capitán DeZita como un Diablo con cuernos y mostacho. Poco después el carón Richard Devon encarnó otro Diablo bajo la misma iconografía en la baratela THE UNDEAD (Los Muertos Vivos-1957) de Roger Corman. El gran Vincent Price invoca su hermano demonio en THE STORY OF MANKIND (La Historia de la Humanidad-1957) de Irwin Allen, en la que interpreta a "Mr. Scratch", el Diablo, fiscal en contra de la Humanidad en un juicio alegórico en que se enfrenta con falaces argumentos ante un juez celestial (Sir Cedric Hardwicke), siendo el Espíritu del Hombre (Ronald Colman) el acertado defensor.


En GLEN OR GLENDA? el Diablo (Captain DeZita) secunda junto a un sacerdote (no identificado) la unión entre Dolores Fuller y el propio Ed Wood (bajo el alias de "Daniel Travis")

El Viejo Scratch

Hablando del Sr. Scratch, nombre folklórico del Diablo en las leyendas de Nueva Inglaterra y llevado a la literatura por Washington Irving en El Diablo y Tom Walker y por Stephen Vincent Benet en El Diablo y Daniel Webster, su máscara astuta estuvo en las facciones de Walter Huston en THE DEVIL AND DANIEL WEBSTER (Un Pacto con el Diablo-1941) de William Dieterle. Tratándose de una tradicional historia de pacto diabólico pero ambientada en las crédulas zonas rurales, el filme nos muestra a la encarnación de Lucifer como un alegre y vivaz alborotador que no solo es visible sino que interactúa normalmente con sus vecinos del pueblo. Esta interacción va muy en contra de la usual ley que dice que el trasgo de turno solo es visto por el damnificado y por nadie más. Y ya que estamos con Scratch, recordemos al personaje de Robert Judd en CROSSROADS (Encrucijada-1986) de Walter Hill, en la que Ralph Macchio deja el estudio de la guitarra clásica para adentrarse en el infierno de los 12 compases del blues y batirse a duelo con un instrumentista diabólico (el "diablo" Steve Vai).


La fantasmagórica primera aparición del Diablo en THE DEVIL AND DANIEL WEBSTER

Notas:

1- En la Filmoteca española de Madrid se ha encontrado un fragmento de 40 m de un positivo de 35mm que muestra la escena de seducción entre Margit Barnay y Fritz Kortner (del episodio I, Der Tyrann).

2- Fotografía tomada del libro Conrad Veidt on Screen de John T. Soister (perdón por ser tan maniático) obra definitva sobre el actor a la que hemos dedicado una nota.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

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