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Sección: Cine y Series (Lecturas: 33140)
Fecha de publicación: Abril de 2008

Rolando Rivas, Taxista

A través de una entrevista a Darío Billani (Historia Integral de la Televisión Argentina) y de testimonios de televidentes, echamos algo de luz al fenómeno de la telenovela.
por Darío Lavia

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Con la excusa de que la señal Volver reemitirá el ciclo Rolando Rivas, Taxista, se plantea una situación casi surrealista en Argentina. Se trata de una de las pocas veces que tenemos chance de volver a ver un ciclo legendario de la TV. ¿Qué significa esto? En un país serio y medianamente avanzado (Estados Unidos y España, por citar dos pertenecientes a idiomas diferentes), la mayoría de los programas televisivos de los años '50 en adelante se han ido guardando y archivando de manera metódica, por dos razones primero laborales y luego comerciales. En torno a esta disciplina, florecieron estudios, productoras, distribuidoras y exhibidoras que justificaron los gastos a través primero de la reposición de los programas y, más tarde, de la edición para el mercado de video hogareño. La comerciabilidad de tales archivos, hoy indiscutida, no pareció gozar de viabilidad entre los planeamientos de los funcionarios de los canales argentinos entre sus momentos fundacionales y hace unos diez años atrás. Salvando excepciones (por ejemplo, Goar Mestre), la casi totalidad de los programas, ciclos de ficción y unitarios que alguna vez se emitieron, se evaporaron de las filmotecas, archivos y videotecas oficiales. Por supuesto, esta circunstancia genera una neblina surrealista (en algunos casos, ennoblecedora del recuerdo) sobre algunos títulos paradigmáticos. Con la reemisión de Rolando..., tenemos posibilidad de cruzar el recuerdo de la serie con la visión actual (luego de 36 años de su emisión original y 27 de su última reposición).

Para ofrecer una visión histórica del fenómeno, entrevistamos al estudioso Darío Billani, especialista y autor de la "Historia Integral de la Televisión Argentina", citada por la mayoría de los textos del tema publicados en nuestro país. Luego, como matiz, citaremos recuerdos personales de televidentes de la época y contrastaremos con un testimonio antagónico. ¿La auténtica estatura del ciclo? Hay tantas realidades como receptores...

 

Buenas noches, Sr. Billani. Le molesto para hacerle unas preguntitas, ¿dispondría de diez minutos?

Buenas noches, Sr. Lavia. Dispongo de años para usted, jajaja

Le aseguro que no se trata de un paquete de turismo. Le propongo hacer un viaje, ¿accedería a retroceder al año 1972?

Será más que un placer…

Se dice que ROLANDO RIVAS, TAXISTA revolucionó la historia del teleteatro argentino. ¿Fue para tanto? ¿Hasta esa época, cuáles eran los hitos del género?

Bueno… cuando un género, sobre todo el teleteatral tan esquematizado entonces, promueve un giro de 180 grados podemos afirmar que "fue para tanto". El teleteatro argentino, a partir de "Rolando Rivas, taxista" introduce un nuevo lenguaje dentro del género, lo cambia para siempre. Y aquí la genialidad: sobre un esquema harto repetido "muchacho clase media baja-adolescente caprichosa y rica", se introduce la creatividad. Una historia verosímil, porteña, de la calle, del pueblo… Los personajes comienzan a hablar como la gente de la calle, lo cual inmediatamente provoca una identificación y hasta cierta complicidad con el televidente. Las cámaras en la calle (proeza para la época), dentro de un taxi, en las plazas, en los cafés de la ciudad le otorgan a la historia una frescura hasta entonces nunca mostrada en un ciclo de ficción y menos en una historia de amor. Detrás de "Rolando…" hay éxitos memorables: "El amor tiene cara de mujer" y "Cuatro hombres para Eva" (de Nené Cascallar), "Muchacha italiana viene a casarse" (de Delia González Márquez), "Simplemente María" y "Rafael Heredia, gitano" (de Celia Alcántara) y "Nostalgias del tiempo lindo" (de Abel Santa Cruz), entre otros títulos. Es importante destacar una perla histórica: no es la primera vez que un taxista es el personaje central de una telenovela; en 1968 Gerardo Galván escribe "Me llamo Julián, te quiero" con Juan Carlos Dual como el taxista y Nora Cárpena (quien protagonizaría la segunda temporada junto a Rivas) en los roles centrales. Aquella novela fue la primera en encuadrar una historia de amor dentro de un marco escenográfico urbano, sin el suceso que en 1972 provocó "Rolando Rivas…"


Así anunciaba la revista TV Guía el lanzamiento de la tira
(imagen gentileza Darío Billani)

¿Sabes algo de cómo fue la génesis del proyecto? ¿Cómo lo recibió el público, al que imagino atribulado entre tantos funestos hechos en la vida real?

Migré ha contado la historia muchas veces. Hasta entonces había sido uno de los autores pilares del Canal 9 de Romay, a quien le presenta la idea por primera vez. Es sabido que Alejandro Romay siempre introdujo sus ideas y sugerencias para todos y cada uno de los programas producidos en su canal (de ahí aquello de "Idea: A.R."). Sobre esa base, el Zar rechaza la idea y reprende a Migré diciéndole: "Estás loco Alberto, ¿cómo se te ocurre sacar una novela desde adentro de un taxi?". Este hecho provocó un distanciamiento entre autor y productor que recién se repararía en 1986. Con la idea de "Rolando…", el autor recala en las huestes del 13 donde ya los hermanos Vigil habían comprado un gran paquete accionario. Le otorgan el espacio de los martes a las 22, condicionándolo a que si la historia no concita interés (léase "rating") en tres meses sería levantada de la programación- El martes 7 de marzo de 1972, a las 22 sale al aire el primer capítulo y en menos de un mes la historia gana la calle, la gente y revoluciona el género. ¿Por qué la inmediata identificación? La Argentina vivía los aciagos tiempos de la dictadura de Lanusse y comenzaba a ebullir en pro de la vuelta a la democracia. Eran los tiempos de los jóvenes revolucionarios, del amor por las ideas, de las utopías y los sueños. Rolando Rivas era un soñador, un ser como tantos de la gran ciudad que buscaba en el amor el remanso para una vida gris y hasta mediocre. Huérfano y único sostén de una familia compuesta por la hermana mayor (María Elena Sagrera), un hermano que luego se revelaría como guerrillero (Darwin Sánchez) otro adolescente con las rebeldías de la época (Pablo Codevila) y una hermanita en edad escolar (Miriam Antelo). Soportaba el asedio de una cuñada (Leonor Benedetto) y a duras penas sobrellevaba una pobre relación con su novia del barrio (Mabel Landó) pese a la férrea oposición del padre de la muchacha (Antuco Telesca), quien odiaba a los taxistas porque culpa de "uno que por no llegar tarde a la cancha", atropelló a su esposa sumiéndolo en la viudez. Sobre ese panorama que, convengamos, se asemeja a tantas historia reales conocidas, el amor de una joven le otorga a la vida del taxista un horizonte de esperanza pero con elementos que sólo Migré sabía construir. Migré fue el único autor que supo escribir con el lenguaje de la gente, le dio a la televisión una cantidad importantísima de títulos que tenían que ver con la gente, con el pueblo, con el ser urbano- Ahí es donde se produce ese fenómeno tan extraño, y a la vez apasionante, de la identificación del televidente con una historia o personajes que hablan su mismo idioma, que saben de su propia historia, que caminan y viven en su misma ciudad.


Soledad Silveyra y Claudio García Satur

Ciertamente Migré, fue uno de los titanes de la telenovela argentina. ¿Era en 1972 un autor consagrado? ¿Cuáles habían sido sus éxitos?

Ya en 1972 Migré era un autor respetadísimo. Para un actor, ser convocado por Alberto Migré era un pasaporte seguro a la popularidad. Había comenzado a escribir historias cuando tenía poco más de 17 años, en la desaparecida Radio Argentina. No hay que olvidar que la gran pasión de Migré fue la radio, a la que dedicó sus últimos trabajos. Antes de "Rolando Rivas…", había logrado éxitos importantes: las historias protagonizadas por el rubro Beatriz Taibo-Atilio Marinelli para el "Teleteatro Palmolive del aire" (canal 13, 1963), "Su comedia favorita" (1965 a 1970) con Guillermo Bredeston como protagonista exclusivo y elencos rotativos, "Lo mejor de nuestra vida… nuestros hijos" (1967) donde convoca a Delia Garcés en lo que sería su único ciclo en televisión. Un título de los tantos que preceden a "Rolando…" merece párrafo aparte: "Mujeres en presidio" (canal 9 - 1967/68) donde adaptando una historia que había sido éxito en radio y TV ("0597… da ocupado") construye por primera vez en la tv argentina una historia que muestra las vivencias de mujeres dentro de una cárcel.


Alberto Migré (imagen gentileza Darío Billani)

¿El formato de episodios de hora y media era habitual para el género? ¿Y el horario de martes a las 22?

Desde 1964 se inaugura, sobre todo en el canal 9, el formato de 90 minutos para el teleteatro semanal; modalidad que paulatinamente es adoptada por el resto de los canales. Entonces, el horario central estaba radicalizado en dos franjas horarias: 20.30 a 22 y 22 a 23.30. El canal 13 ubica la novela después de "Martes con Horangel" (ambos ciclos debutan el mismo día) y antes de "Actualidad en 24 horas" (el habitual resumen de noticias del canal). Como dato curioso, te cuento que el día que el primer capítulo de "Rolando…" sale al aire; a la misma hora, canal 9 emite el undécimo capítulo de la reposición de "El hombre que volvió de la muerte" . Si recordamos que García Satur fue parte del elenco de "El hombre…", no es un dato menor…

¿Qué me dices de los protagonistas principales? ¿Fueron elegidos por el autor en base a popularidad o rango interpretativo?

Claudio García Satur fue una elección de Migré; lo vio inmediatamente como el personaje. Ya habían trabajado juntos en "Adorable Profesor Aldao" (el último título de Bredeston para "Su comedia favorita") Para el personaje de Mónica Helguera Paz, el autor pidió a Nora Cárpena; pero cuestiones contractuales determinaron que la protagonista femenina fuese Soledad Silveyra quien a pesar de sus 20 años, venía con una carrera importantísima, ya era primera figura y con un par de éxitos en su haber. Sin dudas, la gran apuesta fue Satur. Lanzar un actor de reparto, medianamente conocido a un protagónico absoluto y en un canal como el 13, habla de la finísima intuición de Migré como autor y productor.

En el elenco creo que hay dos favoritos tuyos, María Elena Sagrera y Antuco Telesca. ¿Qué nos podes decir de ellos?


María Elena Sagrera y Antuco Telesca

Es verdad. Más favoritos de Migré que míos. Aquí hay otro punto importante para señalar: la fidelidad del autor con un grupo de actores de reparto excepcionales que quedaron grabados para siempre en la memoria de los televidentes. Se dio el lujo y tuvo la osadía de recuperar a Fanny Navarro (relegada y marginada por su pasado peronista) e incluirla en "Mujeres en presidio". Apostó, como él mismo declaraba en los reportajes, a "grandes actores que permanecen olvidados", muchos de ellos provenientes de la radio: Antuco Telesca (un grande de verdad, un valor irrepetible), Mario de Rosa, Dora Ferreiro, Elsa Piuselli, Susy Kent, Sara Prósperi, Hilda Bernard, Tomás Simari, Nina Nino; otros, como Marita Battaglia figura emblemática de los teatros independientes. Además, recuperó actores cómicos para quiernes creó personajes dramáticos: Guillermo Rico, Osvaldo Canónico, Haydée Padilla. Actores de profunda extracción teatral como Blanca Lagrotta, China Zorrilla, Paquita Más y María Elena Sagrera, una actriz estupenda egresada del Conservatorio Nacional de Arte Dramático, hoy injustamente olvidada,

¿Cómo es eso del "hermano guerrillero"? Y más allá del detalle, ¿qué limitaciones tenían los autores (Migré en este caso) a la hora de poner en el libro aspectos complejos de la realidad? Digo, ¿no suponía algún tipo de peligro?


Luis Politti y Soledad Silveyra

Evidentemente la tarea no era fácil. Había mesas de lectura en los canales donde se supervisaban y censuraban libretos (sobre todo en tiempos de gobiernos militares). Ante una realidad tan latente en esos años, no pudo soslayarse esa situación dentro de la trama. Rolando tenía un hermano, Quique, integrante de un "grupo comando" que muere en un enfrentamiento con la policía. Simultáneamente se descubre que era uno de los participantes de secuestro de Fernando Helguera Paz (Luis Politti), padre de Mónica. Cuando la repetición de 1979, no fue eso lo que molestó a las autoridades militares sino la presencia de Politti por entonces exiliado en España. La versión que se emite por VOLVER no tendrá esos elementos, todo lo de Politti fue cortado. Por esa razón, Migré siempre se opuso a la reposición de la novela, no quería ofrecer una obra mutilada. Volviendo a las limitaciones, había temas que no podían tratarse directamente: homosexualidad, adulterio, cuestiones religiosas, drogadicción, etc. Algunos autores pudieron sugerir esos temas en sus novelas o unitarios y evadir la censura de manera original e inteligente; otros no pudieron o no quisieron y optaron por el camino del teleteatro-folletín.

Aparte del reconocimiento popular (medido en el ráting), ¿hubo reconocimiento a nivel de prensa o premios de cronistas? Y, dentro del seno televisivo, ¿hubo imitaciones o remedos?

El reconocimiento del público fue inmediato y eso, obviamente, se tradujo en las cifras del rating. Algunos periodistas de entonces cargaron feas tintas contra Migré y la novela. Desde "Satiricón", genial exponente del mejor humor gráfico de los '70, se lanzaban ironías y críticas (algunas muy duras) contra la televisión toda y especialmente contra el teleteatro. Un ejemplo concreto de esto se expone perfectamente en el libro " TV Guía Negra" (Ediciones de La Flor, 1974) donde pueden leerse críticas de los periodistas Carlos Ullanovsky y Sylvina Walger, presentados en el texto como "los más lúcidos fiscales de la televisión argentina".

Con respecto a imitaciones, no las hubo; sólo una olvidable remake de la novela titulada "Ella contra mí" (Canal 9, 1988) emitida en formato diario y adaptada por Elio Eramy. Del elenco original, sólo fue incluido Guillermo Rico cubriendo el papel que otrora desarrollara Antuco Telesca.

Antes mencionaste que "la cámara sale a la calle". ¿Con qué técnica eran realizados estos fragmentos en exteriores? ¿Filmación con película de 16 o grabación en videotape? ¿Hay algún ciclo que haya instaurado esta modalidad o ya es incorporado con el inicio de la TV argentina?

En el primer episodio las cámaras de estudio salen a la calle y muestan a Rolando Rivas, enfrente a la entrada de Canal 13, presentando la novela. En el mismo capítulo hay escenas tomadas en 16 mm, que muestran al taxista por las calles de Buenos Aires, Roberto Denis, un director lúcido y eficaz, le supo imprimir a la novela un ritmo urbano hasta entonces no conseguido o no utilizado para un teleteatro. Hay que tener en cuenta que entonces no existía la cámara de video tape (bautizada por el ciclo periodístico "Videoshow" como "la máquina de mirar") y sacar las enormes cámaras de estudio a la calle implicaban movilizar un camión de exteriores. Este aspecto le demandaba a la producción (y al canal, claro) gastos considerables. Si bien recurrir al formato de 16 mm resultaba más económico, significaba al mismo tiempo demoras considerables ya que ese material debía someterse al lógico proceso de revelado y el posterior empalme con el formato en video tape.

Hemos avanzado la entrevista en numerosos aspectos, pero aún no hemos hablado del argumento de Rolando Rivas, Taxista durante su primera temporada y que cambios hubo durante la segunda.

Como te conté antes la historia es simple: un taxista de barrio, aparentemente único sostén de una famila compuesta por tres hermanos, más uno casado y los habituales avatares de la profesión. En medio de esas circunstancias, irrumpe el amor en la figura de una adolescente de la clase alta. La primera temporada recorre todos las circunstancias que desembocarán en la concreción de esa relación, la cual se concreta con el esperado casamiento. Esta historia simple y a primera vista poco original, fue contada de una manera excelente y enriquecida con imágenes creativas, música adecuada y hasta con fragmentos de "El Principito", que eran leídos por Rolando Rivas. Antes de iniciar la segunda temporada, Soledad Silveyra decide abandonar la novela y nuevamente encontramos una salida inteligente de Migré: consigue que el público odie el personaje de Mónica Helguera Paz. Como el propio autor ha dicho en muchos reportajes: "Matar el personaje hubiese implicado plantear un recuerdo permanente. Habría fotos, recuerdos, sensaciones".

La segunda temporada incorpora el personaje de Natalia Riglos Arana (Nora Cárpena), viuda de un guerrillero, el "Nato Córdoba" (otra vez se traza un paralelo con la realidad nacional) y con un hijo pequeño, Quique (Marcelo Marcotte). Natalia, será el nuevo amor de Rolando. La temporada 1973 posibilita renovar e incorporar nombres al elenco: Santiago Gómez Cou, Mecha Ortiz (con un papel especialmente escrito para ella), Eva Dongé, Blanca Lagrotta (estupenda actriz, también incondicional de Migré), Jorge Barreiro, Guido Gorgati y Claudia Cárpena, entre otros.


Rolando Rivas (García Satur) frente a la "La barra de taxistas":
Rubén Ponceta (Ratita), Héctor Da Rosa (Melena), Ovidio Fuentes (Fanático), Víctor Hugo Vieyra (Flaco). En el círculo: Carlos Artigas (Cortito).

El canal Volver repone en su horario original (Martes, 22hs) el ciclo. ¿Sabes algo de este esfuerzo? ¿Estaba el ciclo perdido acaso? Luego de su emisión original, ¿cuántas veces fue repuesto?

El ciclo no estaba perdido, pero sí con los cortes efectuados en la reposición de 1979. Las razones por las cuales no se emitió antes le corresponden totalmente a Migré; se resistía a que se emitiese una creación tan importante en una versión atropellada por la censura. El trabajo del canal Volver, por lo que pudo verse en el primer episodio, es impecable y denota un esfuerzo poco común a la hora de recuperar o salvaguardar material de televisión. Es una iniciativa que hay que aplaudir y apoyar para que se extienda con todos los ciclos que lograron salvarse de la desmemoria de un puñado de funcionarios incapaces.

 

 

Testimonios de televidentes

Marcelo MarcoteCorría el año 1972 cuando Canal 13 pone al aire en forma semanal Rolando Rivas, Taxista (en la época del entrañable logo del "Telepibe"), cuya acción transcurre en nuestra ciudad, siendo su principal intérprete Claudio García Satur en el personaje del título de la obra. Creo que fue la tira que mejor ha ilustrado las andanzas de un "tachero" de la noche porteña. Cada semana en episodios correlativos, había un personaje relevante como artista invitado y después de 36 años, perdura como una de las mejores telenovelas que nos haya dado la televisión argentina. Acompañando a Satur una Soledad Silveyra que daba brillo al rol de Mónica Helguera Paz. Junto a ellos quiero resaltar a Luis Politti, en el rol del padre de Mónica (lamentablemente el actor dejaría la tira por conflicto con la producción) y la revelación de Carlos Artigas en el rol de "Cortito", amigo de Rolando de la barra del cafe. También rescato a dos personajes que aportaron calidez y ternura, ellos son una hermosísima Nora Cárpena y un inolvidable Marcelo Marcotte.
Carlos Oscar Vasek (cinéfilo)

 

Hace un par de años vi Piel naranja por Volver y quedé fascinado. ¡Qué diálogos!, ¡qué maravillosos actores! (China Zorrilla, Marilina Ross, Arnaldo André, Raúl Rossi, Fernanda Mistral, Haydée Padilla, Berta Ortegosa, María Valenzuela, etc). ¡Genial! Pensar que ví el final cuando era pequeño y no pude dormir por dos semanas por la impresión que me causó. Con Rolando Rivas, taxista me pasa algo similar. No la vi en su año original de estreno (aunque no soy Darío Lopilato tampoco soy Mario Labardén) sino por su reposición en 1979 (si no memorizo mal lo daban antes de la copia a los almuerzos que hizo Analía Gadé por Canal 13). Tengo absolutamente presente a todo el elenco. Me quedó una escena en que estaban todas las viejas (Pepita Muñoz, Margarita Luro, Dorita Ferreiro, Paquita Más (excelente), Edelma Rosso, Idelma Carlo y Susy Kent). Recuerdo que también actuaban Luis Politti, Santiago Gómez Cou, Antuco Telesca, Dorys del Valle, María Elena Sagrera (¿dónde estará esa actriz?). No puedo olvidar una escena que me da mucha ternura (no tengo cable y no puedo ver Volver y me encantaría verla de nuevo) en la que Marcelo Marcote llama por teléfono y responde Sagrera.
Sagrera: Hola ¿quién habla?
Marcelito: ¿Está Rolando?
Sagrera: No está, señorita.
Marcelito: ¡No soy señorita, señor!
¿No es genial? Un gran abrazo y Dios ilumine a don Migré.
Francisco Pesqueira (Actor)

 


Beba Bidart y Leonor Benedetto

Debo confesar que en 1979, yo prefería El Zorro antes que Rolando. Pero creo que es justo hacer una pequeña mención para uno de los integrantes, hoy lamentablemente olvidado: un grande del buen humor, Guillermo Rico. También, ¿por qué no? mencionar al músico "Pocho" Gatti y al cantante Carlos Paiva, hacedores del leiv-motiv de Rolando Rivas. Particularmente recuerdo un capítulo en donde el protagonista llevaba en su taxi a Juan Marcelo. Iba al canal porque debía participar en el programa de Pipo Mancera. Por la noche, Rolando recordaba a su amada y de fondo se escuchaba el tema "Volver a enamorarme" de J.M. Rolando pasaba un vaso de whisky sobre su frente mientras añoraba a Mónica. ¡Sensacional! ¡En el elenco de apoyo estaba también Beba Bidart! Y la Benedetto. ¡Aplausos para todos ellos!
Julio Uyúa (cinéfilo e integrante de "Nostalgia por lo Inmediato")

 

Un testimonio antagónico (de Natán Solans)

En esa época yo era actor, había estudiado nada menos que con el Maestro Cunill Cabanellas, pero en esa ocasión me las rebuscaba de extra y maquillador; de extra en el caso de "Rolando Rivas". Le solía pedir a Zuni Alfaro, la jefa de maquillaje que me pusiera bigotes o pelucas porque me daba "calor" hacer ese trabajo; una boludez de mi parte.

Solo trabajé en cinco capítulos en las dos temporadas, pero, como dato histórico, se dio la casualidad que en enero de 1973 trabajé en el espinoso capítulo llamado "Montoneros!" (que el canal Volver emitirá más o menos en noviembre de 2008). En esa época yo trabajaba en Material Rodante y luego pasé al Teatro San Martín. Desde los tiempos de Illia colaboraba con la Policía y el Ejército en lo que se llama Mimetismo y en relación a esto me enteré que ese capítulo fue totalmente asesorado por "couchs" de nuestra primera presidenta. En esa época circulaba este chiste: "¿Sabés que ahora le cambiaron el nombre a la calle Larrea? Si; se va a llamar Calle María Estela Martínez de Perón!", tal era la simpatía que se le tenía a dicho personaje. Alberto Migré (que nunca gozó de mi simpatía) fue asesorado y él, obedientemente consintió en alterar su capítulo. Lo seguiría haciendo en los próximos gobiernos...

No se si lo inventó él o lo copió en uno de sus muchos viajes "de estudio", pero fue Migré el primero que usó esos autos falsos que son plataformas arrastradas por un camión (se usó este artilugio recién en la segunda parte, en 1973). No siempre se usaba esto; se manejaba realmente un taxi (hoy propiedad de mi amigo el Mago Rodó, creo, gran coleccionista de props famosos). A modo de "rear projection" se usaba una pantalla de papel-manteca (un primitivo Kroma-Key, la pantalla verde), igual a la que usa Gardel en la película "Cuesta Abajo". En algunas ocasiones yo mismo y mi gran amigo (desde hace 53 años) Daniel Ponte (uno de los mejores fotógrafos sudamericanos, hoy) bamboleábamos el coche para fingir que se movía mientras alguien pasaba ramas; un efecto horrible pero que se sigue usando.

No puedo rescatar mucho más de aquel éxito. Los taxistas aún lo recuerdan como un ícono. Las situaciones estaban muy bien plantadas. La mayoría de las ideas, realmente pertenecían a su equipo de producción y (esto es la primera vez que se dice) a un esquema de otro enorme autor: Elio Eramy. Habían muchas ideas tomadas de las obras de Luis Sandrini, ingenuas y diáfanas. Otro acierto fue la música, de Picky Taboada, un músico notable y gran persona.

Lalo Hartich
Lalo Hartich (imagen gentileza Natán Solans)

Yo me enteré mucho más de esta producción por mi compañero y amigo Lalo Hartich quien me contó mil infidencias que no puedo revelar aquí. A Hartich, solía contar historias de "la Farándula" que te hacían rodar por el suelo de la risa; casi todas eran rosas, de filiación gay y esta novela que nos ocupa no era, precisamente la excepción...

Como dije en 1972 y 1973 se hicieron estas dos temporadas de esta inolvidable novela, en 1974 se hizo la película. En la versión de 1973 (la segunda.) me pasó algo que está emparentado con el Género: Conocí a una de las mejores, más bellas, encantadoras... y longevas actrices que vi en toda mi vida.

Nora Cárpena reemplazaba a Solita Silveyra que tenía compromiso con otra tira. Cuando la vi, en diciembre de 1973 no lo podía creer, no solo por su altura, belleza, frescura y don de gentes, si no porque yo la conocía de 1957 (traten, traten por favor de averiguar en toda la Red, sobre su fecha de nacimiento; no tendrán suerte; ella y María Concepción Cesar estuvieron desde siempre, parece...) y estaba igual!... más linda todavía. En 1957 yo tenía 10 años y me trató como el niño que era, en 1973 yo tenía 26 años y bastante pinta y pelo, fue entonces muy coqueta pero distante. La vi hace una semana por TV, más fina, distinguida, simpática... y joven! Se que si me la vuelvo a cruzar en alguna producción me tratará con el respeto que mi barba blanca y mi calvicie representan. Quizá cuando se cruce con mi nieto Nazareno Natán lll (que no tiene un año aún) a los 26 años volverá a estar coqueta y distante... no estoy bromeando.

En 1988 , basada en la misma idea se rodó "Ella Contra Mi" con Gustavo Garzón y Carolina Papaleo, pero esa es otra historia. La misma historia que en 1995 Omar Romay (talentoso hijo del Zar) co-produjo con SBT (Sistema Brasileño de Televisión.). Se hizo aquí en portugués, pero no tuvo éxito en Brasil; naturalmente Rolando Rivas era muy localista, tanto como el Sandrini en el que se inspiró y en cien galanes parecidos.

Durante la Administración Militar (por favor no cambiar esto por eufemismos tales como "dictadura") de 1976 a 1983, los milicos, obviamente eliminaron el capítulo "Montoneros", creo que fue "desaparecido", me parece que no existe más. No hace mucho Christian Aguirre (gran investigador de cine y series de TV) me mostró un pietaje de Rolando Rivas y me pasó lo que me sucede con las películas de la "Nouvelle Vague", la Nueva Ola francesa; tuve que hacer un esfuerzo para verla, fue como encontrarse con un viejo amor; se notaba más lo viejo que el amor...

Las imagenes cuasi invisibles no tenían el encanto de "El Asfalto" de Chicho Serrador, o la fuerza de Julio Sosa cantando, de Isabel Sarli seduciendo a pesar de ella misma. No, me pareció una sucesión de sucesos anacrónicos, que ni siquiera se parecía a aquella realidad, a aquellos tacheros que yo conocí en los años 70's. Me pareció (claro, nunca fui cultor de ese género) que Christian nunca debió sacar esa bobina de su archivero. Daba lástima mirar a mi amigo Lalo Hartich (ya no me hacía reir como cuando venía hacia mi refregándose las manos, anticipando un chiste), el García Satur negro, blanco y sobre todo gris, me recordaba al otro, al de "Doña Flor y sus dos chongos", ajado, con el pecho hundido por el cigarrillo, final. Cuando hace poco le recriminaron a Burt Reynolds las cirujias y los peluquines que usaba (que lo hacían parecerse a Michael Jackson), tristemente alegó: "No todos podemos envejecer como Sean Connery". Solita Silveyra, en cambio, estaba allí vital y sobria como nunca lo estará, Migré tenía cierta originalidad que luego repitió como una ametralladora...

Igual le pedí a Christian que me pasara 15 minutos de la temporada siguiente, la de 1973. Quería encontrar algo menos triste, rescatable, algo fresco entre tanta muerte, polvo y olvido. Y lo encontré.


Nora Cárpena, en Fiebre de Primavera (1964) y en la actualidad (2007)

Nora Cárpena estaba allí sonriente, quizás como lo esté siempre.

Natán Solans (maquillador y F/X)

 



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