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Sección: Heródoto (Lecturas: 10387)
Fecha de publicación: Noviembre de 2007

Los primeros europeos en China

Breve informe acerca de los primeros europeos que llegaron a China que se tenga noticia. No te vayas a creer que siempre fue tan fácil como tomarse un avión, ni que los problemas principales fueran sortear las preguntas de los funcionarios de Migraciones o aguantarse los trastornos provocados por el jet-lag …
por Pablo Martín Cerone

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PRIMERAS RELACIONES ENTRE CHINA Y EUROPA

La primera prueba de una relación comercial entre China y el mundo mediterráneo data del siglo I antes de nuestra era, y es el furor por la seda que se registró en el Imperio Romano. La seda sólo se producía en China en ese entonces, y llegaba al Mediterráneo a través de caravanas que cruzaban los desiertos de Asia Central, Persia y Siria. La ruta marítima a través del Océano Índico sólo comenzaría a ser empleada a partir del siglo II de la era cristiana.

El uso de prendas de seda desató una fiebre tan acusada que el Senado romano tuvo que declararlo ilegal: las cantidades de oro que salían del Imperio para pagar la seda eran tan grandes que amenazaban la estabilidad del mismo. Esto, que hoy llamaríamos un descontrolado déficit comercial, sería la característica del comercio europeo con India y China durante 18 siglos, y ya hemos visto en otra nota los métodos que hicieron falta para revertirlo...

El historiador Floro registra una visita de embajadores de un pueblo llamado Seres al emperador romano Augusto, quien reinara entre el año 27 A. C. y el 14 D. C. Tradicionalmente se ha interpretado que "Seres" debe ser entendido por provenientes del extremo oriental de Eurasia, o sea China ni más ni menos. El primer contacto inequívoco se produjo hacia el año 100 de nuestra era, cuando el emperador chino Ban Chao emprendió una campaña contra los nómades de Asia Central, en el curso de la cual un enviado suyo, Ga Yin, viajó hacia Occidente, visitando los establecimientos comerciales romanos de la costa oriental del Mar Negro. Desde esa época, los chinos conocían que al otro extremo del mundo conocido había un imperio tan poderoso como el propio, al que llamaban Daqin: La Otra China.

La primer embajada que un emperador romano dirigiera a su par oriental data de 166. Crónicas chinas narran una visita que el emperador Huan recibiera de enviados de "Antún, rey de Daqin". "Antún" puede referirse al emperador Antonino Pío, que había muerto en 161, o a su sucesor Marco Aurelio, miembro de la misma dinastía de los Antoninos. La embajada llegó desde el sur, casi seguramente por mar; entre sus presentes había cuernos de rinoceronte, marfil y conchas de tortuga, así como, muy posiblemente, un tratado de astronomía. Por esa época, el mapa de la Geografía de Ptolomeo revela que el mundo romano conocía la existencia de China.

Hay sólo otros dos registros chinos de embajadas romanas: uno hacia el año 230, probablemente enviada por Alejandro Severo, y otro en 284, debido al efímero emperador Caro. Si no tenemos en cuenta las referencias existentes a anónimos comerciantes judíos que habrían recorrido las rutas comerciales del Asia Central en ambos sentidos, podemos decir que pasaría más de un milenio para que otros visitantes del remoto Occidente se allegaran al Reino del Medio.

LOS FRANCISCANOS JUAN Y BENEDICTO

En 1245, el Papa Inocencio IV decidió enviar una misión diplomática al Gran Kan mongol, cuyas hordas, tras conquistar casi el Asia entera (1) habían hecho una incursión, unos pocos años antes, por Polonia y Hungría, arrasando con todo lo que encontraban a su paso. Un destacamento mongol incluso llegó a unos centenares de kilómetros de Venecia.

Los enviados fueron dos franciscanos, Juan da Pian del Carpine y Esteban de Bohemia. Juan (nativo de Umbría) había pasado los sesenta años, y había sido compañero de Francisco de Asís. Esteban, por razones de salud, no podría completar el viaje, siendo reemplazado por Benedicto de Polonia.

GENGHIS KHANJuan partió de Lyon el Día de Pascua (16 de abril de 1245). En Breslau (actual Wroclaw) se le sumó Benedicto. La primera etapa del viaje los llevó al puesto avanzado mongol en Rusia, ubicado sobre la ribera del río Volga, cuyo comandante era Batu, descendiente de Temujin, también llamado Gengis Kan (imagen) (2). El siguiente Día de Pascua, el 8 de abril de 1246, lograron el permiso para entrevistar al Gran Kan, llegando el siguiente 22 de julio a su campamento de Sira Orda ("Pabellón Amarillo"), ubicado cerca de Karakorum, en la actual Mongolia (3). Un viaje de 4800 kilómetros en 106 días...

Cuando los franciscanos llegaron, había muerto el Kan Ogodai, y su hijo mayor Guyuk estaba esperando su elección formal en una gran asamblea tribal, llamada Kurultai. Tras la coronación, los padres mantuvieron una breve entrevista con el nuevo Kan, en la que le entregaron una carta del Papa Inocencio IV en donde le solicitaba su conversión al catolicismo y su alianza contra el Islam.

Guyuk, que era entonces sin ninguna duda el hombre más poderoso de la Tierra, rechazó desdeñosamente la exhortación y en cambio demandó que el Papa y todos los soberanos de la Cristiandad se presentaran a jurarle obediencia. Los franciscanos iniciaron el duro regreso en noviembre, y no llegaron a Kiev sino el 10 de junio del año siguiente. La larguísima travesía, en buena medida desarrollada durante el feroz invierno del corazón de Eurasia, fue toda una prueba para Juan, que además de ser un hombre mayor era bastante gordo; el alimento solía limitarse a mijo cocido en agua y sal, y para obtener algo que beber a menudo debían derretir nieve.

A su regreso en Lyon, ambos redactaron sendos informes: el de Benedicto se llamó “De Itinere Fratrum Minorum ad Tartaros" ("el viaje de los hermanos menores [franciscanos] a los Tártaros"); el de Juan recibió diferentes nombres: "Historia Mongalorum quos nos Tartaros appellamus" ("historia de los mongoles, a los que llamamos tártaros"), y " Liber Tartarorum" o "Liber Tatarorum" ("libro de los tártaros"). Este último abunda en descripciones sobre geografía y clima de los países recorridos, así como costumbres, religión, carácter, historia, política y tácticas militares de los mongoles, y discute la mejor manera de enfrentarlos.

En 1249 este viaje fue repetido por otro fraile, Andrés de Longjumeau, con los mismos escasos resultados.

GUILLERMO DE RUBRUCK

En 1254, un fraile oriundo de Flandes, Guillermo de Rubruck (Willem van Ruysbroeck), por órdenes del Rey de Francia, San Luis IX, partió al interior profundo de Asia con la misión de convertir al cristianismo a los mongoles y atraerlos a una alianza contra el Islam (no eran los tiempos de Bush y Blair sino los de la Séptima Cruzada). Lo acompañaron Bartolomé de Cremona, un ayudante llamado Gosset y un traductor llamado Abdulá.

Los viajeros cruzaron el Mar Negro y desembarcaron en Crimea, siguiendo viaje por Rusia y Asia Central hasta arribar a Karakorum en la Pascua de 1254. Los resultados fueron tan escasos como los obtenidos por sus predecesores, por lo que regresaron por el mismo camino, arribando a Chipre en la primavera boreal de 1255. Guillermo presentó a su rey un informe titulado “Itinerarium fratris Willielmi de Rubruquis de ordine fratrum Minorum, Galli, Anno gratia 1253 ad partes Orientales”.

Guillermo fue el primer europeo occidental en probar que el Mar Caspio era un mar cerrado, y que sus aguas no confluían con las del Océano Ártico.

LA FAMILIA POLO

Dos comerciantes venecianos establecidos en Constantinopla, Nicolás y Mateo Polo, habían llegado en 1266 a la capital mongola, la actual Pekín (o Beijing) viajando por la ruta de Rusia y Asia Central, y regresado para 1269. En 1271 emprendieron un nuevo viaje, esta vez acompañados de Marco, hijo de Nicolás, y por un camino diferente: de Venecia a Siria por mar, luego por tierra por Armenia hasta Basora (en el actual Irak), entonces por barco hasta Ormuz (Irán) y de allí por tierra a través de Persia y Asia Central (una etapa cargada de peripecias), arribando a Pekín en mayo de 1275, luego de tres años y medio de viaje.

Pekín era entonces una ciudad rodeada de una muralla de más de 38 kilómetros de perímetro. Si hemos de juzgar por el relato de Marco Polo, los visitantes europeos le cayeron bien al Gran Kan Kubilai, en especial él mismo, quien por su capacidad de observación fue destinado a diversas misiones en el vastísimo imperio, en tierras tan exóticas para un europeo como Mongolia, Indochina, Birmania y Ceilán. Con el tiempo, Marco incluso llegó a ser gobernador de Yangzhou.

En 1295, los Polo por fin pudo volver a su tierra, esta vez por vía marítima, a través del Mar de la China, los estrechos malayos y el Océano Índico hasta Persia, desde donde siguieron por tierra hasta el Mar Negro, y desde allí regresaron en barco a Venecia.

Al caer prisionero de los genoveses hacia 1297, Marco Polo tuvo tiempo de relatar sus experiencias a su compañero de celda, Rusticello de Pisa, quien las puso por escrito en un libro que pronto fue conocido como "Il Milione" ("el millón", en referencia a la escala gigantesca de todo lo relatado). "Il Milione" abunda en apuntes sobre usos y costumbres, historia, geografía y fauna. Dada la presencia de unas cuantas inexactitudes y fantasías, así como la increíble ausencia de referencia alguna a la Gran Muralla, se ha llegado a poner en duda que el veneciano hubiera viajado realmente a la China de los mongoles.

El impacto del libro fue tremendo, despertando una enorme avidez de conocimiento por tierras exóticas y preparando el camino a la era de la expansión marítima europea.

JORGE ÁLVARES

En 1513, Jorge Alvares se convirtió en el primer europeo en desembarcar en China en tiempos modernos, al tocar tierra en las Islas Lintin, en el estuario del Río de las Perlas o Zhujiang. Llevaba una carga de pimienta de Sumatra, que al parecer vendió por una buena suma.

FERNANDO PIRES

En 1517, el mercader portugués Fernão Pires de Andrade estableció la primera factoría comercial europea en China, en el citado estuario del Zhujiang, no lejos de Cantón (hoy Guangzhou). Una crónica local, un poco posterior, nos suministra el punto de vista chino: "Hacia fines del reinado de Ching-Te, un pueblo a quien no se reconocía como tributario de China, los llamados Feringhis (4), unidos con una multitud de la chusma, se infiltraron en la bahía entre T'un y Kwait Ch'ung y levantaron barracas y fuertes, instalaron muchos cañones para hacer la guerra, capturaron islas, mataron gente, robaron barcos y aterrorizaron a la población con su fiero dominio sobre la costa".

LOS JESUITAS EN LA CORTE DEL HIJO DEL CIELO

Luego de Pires hubo muchos comerciantes portugueses que llegaron a China, y más adelante sería el turno de holandeses e ingleses. Pero para cerrar este informe contaremos la historia del intento de la Sociedad de Jesús por evangelizar a China, el país que, para San Francisco Javier, era la clave para la implantación del cristianismo en Asia Oriental.

Siguiendo la historia, había dos estrategias posibles. Una era la evangelización de los sectores postergados de la sociedad, que fue lo que hicieron los primeros cristianos en el mundo mediterráneo. Esta táctica era abominada por las potencias coloniales tanto como lo fue por los emperadores romanos, debido a que implicaba la erosión del orden existente; como se diría con términos que hoy están de relativa moda, afectaría "el clima de negocios". Y asimismo, por razones ideológicas, repugnaba al Papado y a los superiores de todas las órdenes, tanto dominicos como jesuitas y franciscanos.

La otra era ganarse al monarca y la corte e imponer la religión desde arriba, a través de conversiones en masa y a menudo usando la fuerza: éste fue el método usado en la Europa bárbara durante el milenio posterior a la caída de Roma, y luego también en América. Desde el comienzo fue la estrategia a seguir, pero en China esto implicaba confrontar con una de las civilizaciones más antiguas, refinadas y arrogantes del mundo. La táctica de los jesuitas (los primeros que intentaron la evangelización de Asia Oriental) fue asumir una postura de conveniente humildad ante el Hijo del Cielo.

ADAM SCHALLEl primer enviado fue el padre italiano Matías Ricci, en 1583. Ricci dijo al Emperador que "pese a la distancia, me llegó la fama de las notables enseñanzas y las excelentes instituciones que la corte imperial ha otorgado a todo su pueblo. Deseo compartir estas ventajas y vivir mi vida como uno de los súbditos de Su Majestad, con la esperanza de que a cambio prestaré algún pequeño servicio". Los mandarines lo trataban como alumno, no como un par y mucho menos como un maestro, y al principio sólo toleraban como instrucción lo que tuviera que ver con aquellos asuntos científicos o técnicos donde los europeos eran superiores (ciencias, matemáticas, astronomía) (5). Hacia 1610, cuando Ricci murió, había logrado ganarse el respeto de la corte. Su principal continuador fue el padre alemán Adam Schall (imagen), quien, tras demostrar los errores de cálculo de los astrónomos musulmanes de la corte, fue designado "Maestro de los Misterios del Cielo". Para los chinos el cristianismo, en la misma época en que la Iglesia intentaba silenciar en Europa a Giordano Bruno y Galileo Galilei, era una especie de fenómeno adjunto de la ciencia.

Ricci y sus sucesores, avalados por los papas Paulo V y Gregorio XV, incluso crearon una liturgia china, y decidieron llamar a la misa con la misma palabra con que se designaba a la ceremonia en honor a los antepasados, que es una de las bases de la cultura china. Pero los franciscanos y los dominicos pusieron el grito en el cielo en 1631, y la controversia resultante paralizó el esfuerzo evangelizador durante un siglo, hasta que la bula "Ex quo singulari", del Papa Benedicto XIV, prohibió en 1742 todo rito local. Para entonces, esta decisión ya no tenía importancia: la oportunidad se había perdido.

 

 

 

 

 

 

 

 

NOTAS

(1) En el transcurso del siglo XIII sometieron nada menos que China, Corea, Asia Central, Persia, Mesopotamia, Anatolia, el Cáucaso y Rusia, además de atacar Japón, Indochina, India y Siria.

(2) Gengis Kan es la forma más difundida de su nombre, aunque la más cercana en español a su pronunciación real sería Chinguis Jan. Otras versiones son Zinjis Jan, Genghis Khan, etc.

(3) Si bien, en sentido estricto, Juan y Benedicto no llegaron a China, Mongolia fue parte de la misma casi ininterrumpidamente hasta 1911.

(4) "Feringhi" es un término que deriva de la palabra árabe usada para llamar a los francos, el pueblo germánico que constituía la potencia predominante entre los cristianos de Europa hacia los siglos VIII y IX. Por extensión, durante mucho tiempo sirvió para designar a todos los europeos.

(5) En algunos campos, los chinos no sólo no tenían nada que aprender sino que sus conocimientos eran superiores a los de los europeos contemporáneos. Los europeos, basándose en las vidas de los patriarcas del Antiguo Testamento, pensaban que el mundo había sido creado unos pocos miles de años atrás; las cronologías chinas revelaban que ese argumento era un disparate.

 

 

 

 

 

FUENTES

"La Historia del Cristianismo", Paul Johnson. Javier Vergara Editor, Buenos Aires, 1989 (primera edición inglesa 1976).
http://en.wikipedia.org/wiki/Exploration_of_Asia (en inglés)

 



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