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Fecha de publicación: Diciembre de 2000 |
Última Entrevista a Rod Serling |
La última entrevista de Rod Serling se produjo en un restaurant llamado Franco's La Taverna, Sunset Strip el 4 de Marzo de 1975 - un par de meses antes de su repentino fallecimiento a la edad de 50 años. La confitería fue el lugar favorito de Rod, ya que pudo observar un amplio rango de tipos humanos que concebiblemente se convirtieron en modelos de los personajes de sus ficciones, y donde asímismo, como celebridad fue visto por ellos mismos. por Darío Lavia |
Rod Serling: The Facts of Life Este artículo se publicó traducido originalmente en el sitio La Dimensión Desconocida
Serling fue tan cooperativo en su papel de entrevistado como siempre lo fue. No hubo preguntas pactadas como tampoco una línea de diálogo previsto, ni rutina prestablecida que se suele encontrar en las entrevistas concedidas por las celebridades. Lo encontré afable, ingenioso, compasivo, y haciendo cruzada de espíritu. Lamento que no haya llegado a terminar su guión de la novela La Salamandra de Morris West. Mirando para atrás, parece que él hizo frecuentes referencias a su muerte prematura, y únicamente ahora sus palabras navegan sin rumbo, por lo que me pregunto si el sabía o no que nuestra entrevista sería la última. "Nunca hago planes con mucha antelación," me dijo. "Solo voy
a través de la vida revisando el menú de tres comidas al
día. Nunca me preocupo por el mañana. Es solamente desde
que maduré y comencé a preguntarme acerca del tiempo que
se acaba. ¿Es suficiente con no poder planear nada? Puesto que no llegue
al próximo Jueves, entonces me preocuparía, pero no como
guionista sino como hombre de mediana edad que se mira al espejo." Linda Brevelle Serling: Bien, primero de todo, nunca realmente me superé a mí mismo, puesto que los premios en sí no reflejan realmente mi mayor cumplimiento. Este es de una extraña índole, de esos que se cumplen con el ritual de una palmada de camaradería de todos los que en la ciudad te reconocen cuando vas de un lado a otro. Solo por sobrevivir un día más tu tienes que tener un premio. Por eso no puedo sugerir que aquellas cosas representan un pináculo de logros. Si ciertamente lo son, no puedo estar más que preocupado acerca de cómo podría superarme a mí mismo. Pero si efectivamente soy un nombre célebre, fueron eventos fortuitos, realmente inmerecidos, y causados por un montón de cosas extrañas y fortuitas que ocurrieron. Pero, de nuevo, son parte de los negocios; realmente no me importa la superación porque no me importa lo que vaya a pasar. Pienso que sobrevivir es la cosa más grande. Tuve escribir algo acerca de mi mirada fija, mis colegas, mis amigos escritores encontrarían una fuente de respeto. Pienso que quisiera, por ejemplo, ganar el premio Writer'Guild más que nada ninguna otra cosa en la Tierra. Y el puñado de nominaciones que tuve y el puñado de premios que tuve, me representaron una lejana proeza. Los Emmies, por ejemplo, más que toda otra tontería. Los Oscars son peores. Nosotros tenemos una terrible aflicción en esta ciudad. Cada uno camina con la espalda doblada y palmándose los unos a los otros. Si hasta parece como artritis, pero no es. Es hambre por reconocimiento. Y es como una especie de, bien, yo te rasco esta vez y tu me rascas la próxima. Ese tipo de cosas. Brevelle: ¿Es realmente verdad lo que dicen en Hollywood que más que suerte es un buen empujón de la persona correcta en el momento y lugar adecuado? Brevelle: ¿Recuerdas tu entrada en el negocio, tu primera venta de un
guión? Brevelle: En el pasado cuando tu empezaste tu carrera de escritor, ¿cómo sufriste los rechazos? ¿Tuviste todo tan facil? Serling: Lo obtuve sencillamente porque ahora es solo un soplido al ego, no es más un soplido al bolsillo. Soy lo suficientemente independiente para saber que puedo vivir bien y confortable todo el resto de mi vida tanto si me rechazan o no. En el pasado, Linda, tu eras rechazada, y no solamente te desarmabas físicamente, sino que tus bolsillos eran destruídos. Tu sabes, no tenías para la renta. Brevelle: Los escritores no cobran el mismo dinero por su trabajo que cobraban aquellos día. Serling: Es cierto, es cierto. Tu puedes tener más independencia, más coraje con una cuenta bancaria. Y también mucha más independencia y auto-confianza cuando sabes que tienes dinero detrás tuyo. Pero el rechazo es aún el rechazo. Es un muy dificultoso y sangriento trámite. Brevelle: ¿Tienes algún incentivo para aquellos escritores que acumulan una larga lista de rechazos? Serling: Solamente que de algún modo, de alguna manera, los buenos escritores finalmente son reconocidos. No se como pasa, pero sucede. Si tu eres realmente un buen escritor y mereces tal honrosa posición, entonces por Dios, tu escribirás, y serás leído, y de alguna manera serás producido. Eso funciona así. Si eres un simple y ordinario artesano, no hay diferencia, entonces lo más probable es que tu no te dediques a la escritura, sino que te cases, trabajes para una compañía de seguros, te enroles en el ejército o quien sabe. Pero si tienes chispa y fe, y eres superior al promedio, pienso que finalmente llegas. Brevelle: ¿Debe un escritor que hace su primera venta mantenerse con el dinero o vender por el crédito? Serling: Bien, realmente eso acarrea la sugestión de que es una opción. Usualmente no lo es. La mayoría de las series tienen un presupuesto convencional para el trabajo de los guionistas y si uno tiene un agente lo bastante combatiente, supongo que puede llegar a un cuatro por ciento de algo. No pienso que uno sea penalizado por virtuoso o que el hecho que uno no esté al tanto y sorpresivamente se encuentra a sí mismo cobrando el mínimo por su trabajo. No, pienso que todo eso puede ocurrir. A la inversa uno no va a tener el cetro de la serie tampoco. Pero esa es la naturaleza de esto. Pero supongo que el precio del guión es algo secundario. El crédito tiene mucho de esencial. Brevelle:Fuiste miembro del Council of the Writer's Guild of America, desde 1965 hasta 1967. Un joven guionista fue citado por decir que muchos jóvenes escritores eran muy anti-union y no estaban interesados en convertirse en miembros del organismo. Hacia aquellos que critican a la unión, que dirías en defensa de la WGA? Serling: Bien, creo que la esencia del argumento que siempre han tenido, primero de todo, que el Guild no quiere escritos sobre especulaciones. Y esto ha sido un problema mayor a lo largo de los años. Pero obviamente, para el joven escritor esto es injusto y discriminativo, y puede ser muy dañino para la carrera de uno. Pero sobre la marcha, el minuto que tu estableces la propiedad del guión en la especulación, entonces tu te destruyes por eso. Es una bestia que te puede comer. Porque tu vas a encontrarte a tí mismo a través de los años, mucho tiempo después, expuesto a cinco mil escritores que trabajaron especulativamente, y es una labor mezquina como en cualquier situación de la Depresión. Ellos pagan a un recolector de fruta cinco centavos la hora si ellos pueden recolectarlas. Y el resto de nosotros va a morir de hambre. Y eso es lo que está pasando sobre la base del trabajo especulativo. La gente se va a morir de hambre, porque un montón de hijos de p... hambrientos toman ventaja sobre nosotros. Tu debes asumir que la relación entre el escritor y el productor
es aquella de dos adversarios. Ellos pueden ser dos mejores amigos, y
pueden invitarte a comer, pero cuando el humo se disipa y el aire fresco
sube, tu enemigo es el productor, que es el tipo con quien compites, y
tu tienes que batallar contra él, como si fuesen adversarios. Por
eso yo tengo que decir que Guild aconsejó bien tender ciertas reglas
que ellos no respetaban. Brevelle: ¿Qué es en lo que estás escribiendo actualmente
de excitante? Brevelle: ¡Qué imprudente! Brevelle: ¿Qué es lo que haces para evitar escribir? Se que suena
gracioso... Serling: No se como hacen mis amigos. Generalmente se convierten en productores. ¡Así pueden parar de escribir! Es la única manera que tienes 'el mono tras tu espalda'. Pero en los últimos tres meses estuve tan ocupado escribiendo que realmente no fui capaz de suscitar el lujo de excusarme para dejar de escribir porque estoy siempre luchando contra el reloj y en la fecha límite. Pero hay millones de métodos para no escribir. Tu dices que no estás de humor, o lo dejas para mañana. O puedes tomar entrevistas con chicas bonitas. (Risas) Es natural y normal, porque no se si la función del hombre es
escribir. No se si será normal como cepillarse los dientes o ir
al baño. Es una posición superior con respecto al animal. ¿Porqué escribo? Creo que ha sido preguntado por cada escritor. No se. No es ninguna sólida inclinación. No lo siento así, tu sabes, Dios dictó que yo sería escritor. Tu sabes, los truenos desgarran el cielo y un huesudo dedo baja de las nubes y dice, "Tú, tú escribe. Tú eres el Mesías." Nunca sentí eso. Supongo que es mitad inclinación y mitad un canal por el que tu cerebro se bate. Pero no me suscribí a la teoría del "Auto Conocimiento".
Temo que si empiezo a reflexionar porque soy y que soy, puede que no me
guste lo que encuentre. Entonces, iría con esta ilusión
de que soy un animal yendo por la vida haciendo todo lo que está
predeterminado. Estoy fuera de control de todas maneras, pero porque combatimos
contra eso. Supongo que pensamos eufemísticamente todos aquellos
escritores porque ellos tienen algo que decir que es verdadero y honesto
y afilado e importante. Y supongo que me suscribo a tal idea, también.
Pero Dios sabe que cuando veo hacia los treinta años de mi carrera
profesional, estoy erizado de problemas para traer a colación cualquier
otra cosa importante. Algunas cosas son literales, algunas son interesantes,
algunas son clásicas, pero muy pocas condenadas cosas son importantes. Serling: No. Brevelle: ¿Para quién escribes? Serling: Para mí mismo. Lo adoro. Brevelle: Entonces es un proceso agobiante para tí... Serling: Eso es. Como parir, tu sabes. Esperando. ¿Debemos llamar al doctor? Tu sabes, por la cesárea. Es obviamente no va a venir de la manera normal. Brevelle: ¿Qué es lo más dificultoso acerca de escribir? Serling: En términos de adaptaciones para guión, estoy tratando de cortar las cosas que son ajenas, sin hacer daño a la pieza original, porque tienes que tener respeto al autor original. Ese es el problema con mi actual proyecto, The Salamander. Es un gran libro, muy pesado con gente intrincada y complejas tramas cruzadas. Estoy encontrando algunas dificultades para decidir que puedo cortar sin hacer daño. O sin dejar a la audiencia diciendo, 'Bien, espera un minuto. ¿Como él entró en esto? Nunca lo vi antes. ¿Quién es esta persona?' Esta clase de cosas. Brevelle: ¿Cuál es tu sistema para escribir? Tu sabes, algunos autores utilizan papel de colores, otros escriben a mano... Serling: No tengo ningún sistema. Dicto mucho, a través de la máquina, y también tengo una secretaria. Pero la uso para tipear como todo el mundo. Encuentro en los dictados en el medio de comunicación algo particularmente bueno, porque tu estés escribiendo lo que escuchas, de alguien que dice una línea y, consecuentemente, diciendo una línea a través de la máquina es menos válido que decirlo uno. Si suena bien como lo dices, ¿cómo no va a sonar bien cuando un actor lo dice? La tendencia cuando tu dictas es a sobrescribir, porque tu no estás contando páginas, tu no estás realmente sabiendo por que demonios de página vas. Pero en términos de levantarse cuando escribo, que hora escribo, son cosas todas relacionadas muy específicamente a lo individual. Los escritores varían tremendamente. ¿Fue Tom Wolfe quien se detuvo o fue Hemingway que tuvo que detenerlo? No lo se. Brevelle: Hemingway. Tuvo que dejar tres espacios para bajar la velocidad. Serling: ¿Fue Hemingway quien tuvo que poner la cosa en la repisa de la chimenea o que? Pienso que Wolfe escribía a mano. Tu sabes, depende del animal, particularmente quien lo hace. En mi caso, la única cosa que diría es que tengo una disciplina de comenzar a escribir bien temprano. Escribo mucho mejor en el ilimitado campo de la mañana que en la confusión y desorden del resto del día. Brevelle: ¿Qué tanto tiempo pasas actualmente escribiendo? Brevelle: ¿Puedes escribir cuando estás amargado o deprimido? Brevelle: ¿Qué te hace enojar? Brevelle: ¿Cuál fue el punto más bajo en tu vida? Emocionalmente. Serling: ¿Emotionalmente? Pienso que durante la guerra. Estaba convencido de que no iba a regresar. Brevelle: Tu contaste una historia en clase (nota del ed.: Sherman Oaks Experimental College, Hollywood) sobre la casi fatal experiencia que tuviste en las Filipinas durante el conflicto. Un soldado japonés te apuntó su arma, tu supiste que él pudo haber disparado y te pudo haber matado. Pero no podía fallar, y no había nada que hicieras para que no te convirtieras en un blanco perfecto. Como parecías congelado en ese momento, imposibilitado de moverte, un compañero disparó al soldado enemigo sobre tú hombro. Serling: Ese incidente, sí. Bien, fue una clase de sintomático del camino. Fatalista, tu sabes. Acerca de todo. Y sobreviví sin ninguna abolladura en mi coraje; fue justo alguien ahí. Pero profesionalmente, cuando comencé a trabajar independientemente, pienso que fue un período de casi ocho meses que no pasó nada. Todo lo que escribía se desmoronaba, y entonces comenzaba la cosa auto-destructiva - cuando tu comienzas a dudar de tí mismo, cuando la duda se convierte en una clase de impotencia -. Una vez impotente, tu eres siempre impotente. Porque siempre estarás preocupado acerca de ser impotente. Brevelle: Miedo de Miedos. Brevelle: ¿Como conseguiste esto? ¿O solo seguiste tu rumbo? Serling: Oh, seguí el camino, por supuesto. Yo hice una venta. Es tan simple como esto, una cosita divertida como esta. Y esto es todo lo que tomé. Serling: Oh, sí. Siempre está ahí. Si no fuera por ella, no estaría escribiendo. Volví del ejército y... viví mi vida. Brevelle: Si no hubieras sido escritor, ¿a qué te hubieras dedicado? Serling: ¿Qué hubiera sido mi segunda alternativa? Por Jesús, nunca pensé en eso. Sería un maravilloso desocupado. Brevelle: Justamente sentado de brazos cruzados. Serling: No podría. Tengo que hacer alguna algo más activo. Brevelle: Si tú pudieras, volverías atrás a la época de la TV en vivo en cambio de los programas grabados. Serling: No. Brevelle: ¿No echas de menos aquellos días? ¿La urgencia, la excitación...? Serling: Extraño... extraño la camaradería de la televisión, el hecho que tu estabas en el estudio, trabajabas cerca del director y el reparto, eso es lo que extraño. Pero, no, soy feliz, prefiero la TV de hoy. |
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