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Sección: Heródoto (Lecturas: 28337)
Fecha de publicación: Noviembre de 2006

Las islas misteriosas

Algunas islas ficticias, o reales, pero que han sido ejes de mitos y ficciones, desde la Atlántida hasta la isla de Morel.
por Pablo Martín Cerone

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Desde los albores de la humanidad, las islas han sido asociadas a lo desconocido, al peligro, y en lo desconocido y peligroso acechan siempre tanto la condenación como la gloria. Lo que sigue es una rápida mirada sobre la forma en que las islas han sido tratadas en la mitología y la literatura.

Islas de la fantasía

La tierra ha sido siempre el ámbito sobreentendido de las actividades humanas; y de hecho, Dios creó a Adán a partir de tierra. El acto de navegar puede ser visto, entonces, como la violación de un límite impuesto por la naturaleza. Se trata de una idea presente en la filosofía y en la literatura desde la antigüedad, y planteada por el filósofo alemán Hans Blumenberg en su ensayo "Naufragio con espectador". Puesto que el mar representa una frontera natural, y que el motivo principal para ir más allá de las fronteras es la ambición, el naufragio se concibe como el castigo ideal para la arrogancia y la codicia.

Ese riesgo intrínseco de toda navegación ha contribuido a identificar a las islas con lo inaccesible. Un rápido análisis de la mitología y la literatura permite descubrir la frecuente localización insular tanto de sociedades humanas ideales como de sus reversos pesadillescos, así como del reino de los muertos. La inaccesibilidad de las islas, aparente o real, absoluta o relativa, ha sido un aliciente para depositar en ellas nuestros sueños y pesadillas, nuestras esperanzas y temores, nuestros anhelos de salvación y nuestro terror a la condenación.

Aquí siguen algunos ejemplos de islas fantásticas en la mitología y la literatura, sin pretensiones de agotar el tema ni mucho menos.

DILMUN (O TELMUN)

Eta antigua civilización que ocupaba la isla de Bahrein, en el Golfo Pérsico, controlaba las rutas comerciales por mar entre la Mesopotamia y el Valle del Indo entre los años 3000 y 1600 A. C. En diversas tabletas cuneiformes mesopotámicas es a veces llamada "el lugar donde nace el sol" y "la Tierra de los Vivientes", y tiene un papel importante en varios mitos. Entre los sumerios, es tanto el sitio de la Creación (según el "Enuma Elish") como el lugar donde el sobreviviente del Diluvio, Ziusudra (o Utnapishtim) es llevado consigo por los dioses y recibe la vida eterna. Dilmun es mencionada también como el lugar de residencia de Ninlil, la Diosa del Aire, y en la famosa Épica de Gilgamesh. Atendiendo a los evidentes paralelos entre el "Enuma Elish" y el relato bíblico de la Creación, también se ha situado allí al Jardín del Edén.

AARU

También llamado Yaaru, Iaru o Aalu, era el mundo de los muertos en la mitología egipcia, el reino de Osiris. Estaba lejos en el este (por donde nace el sol) y era descrito como un delta o un archipiélago de islas cubiertas de cañaverales. Allí experimentaban la eternidad aquellos justos que superaban una prueba que funcionaba como juicio sobre su pasada vida: el peso de su corazón era comparado en una balanza con el de la pluma de Maat, la diosa de la Verdad, la Justicia y la Armonía.

EL RELATO DEL NÁUFRAGO

En esta historia que data la XII Dinastía (hacia 1880 A. C.) un comerciante y navegante narra extraordinarias peripecias vividas cuando, después de zarpar de un puerto del Mar Rojo hacia la región del Sinaí, su nave naufragó. Fue a dar a una isla maravillosa, cuya dueña y señora era una serpiente, que lo recibió con grandes muestras de amistad y lo devolvió a su país colmado de regalos. A su regreso a Egipto, contó la historia al Faraón, que lo acogió cordialmente y lo admitió en su corte. (Comparemos esta historia con la de Simbad el Marino).

El relato no es inocente de alegoría, porque la isla, donde se encuentran en abundancia "todas las cosas buenas", es llamada "la Isla del Ka". Éste no es una profética alusión al presidente Kirchner sino el principio de la vida, una potencia invisible que nace con el hombre, lo acompaña toda su vida y lo abandona cuando muere, pero sigue representando la personalidad del ser con el que existió en la vida terrena, noción similar a nuestro concepto de alma.

La isla estaba situada en el "país del Punt", nombre que al parecer designaba primero a la costa occidental del Mar Rojo, pero que se fue situando cada vez más lejos, siempre un poco más allá de lo que se consideraba el mundo conocido: después abarcó la ribera opuesta (Arabia) y en particular el actual Yemen, donde se encontraba el reino de la legendaria Reina de Saba.

(Arriba a la derecha, imagen de parte del manuscrito).

LAS HESPÉRIDES

Hans Von Marees, The Hesperides (II), 1884-85.En la mitología griega, las Hespérides (que significa "Hijas del Atardecer") eran las ninfas que cuidaban un jardín maravilloso en los confines occidentales del mundo, y cuya ubicación sufrió idéntico proceso a la de la Isla del Ka: mientras al principio estaba en las montañas de Arcadia en Grecia, luego se afirmó que se encontraba cerca de la cordillera del Atlas (en el actual Marruecos) o en una isla distante en el Océano Atlántico, el que (además de estar asociado con el Poniente y por ende con la Muerte) fue por miles de años, por su extensión, por su meteorología y por el desconocimiento de su sistema de vientos y corrientes, una barrera infranqueable a la navegación y era tenido por el fin del mundo.

Los mitos griegos no se ponen de acuerdo en cuanto al número de ninfas, que varía entre tres, cuatro y siete. Además de Hijas del Atardecer, se les daba nombres igualmente bellos como Diosas del Ocaso o Doncellas de Occidente. En el Jardín de las Hespérides, consagrado a la diosa Hera, crecía un árbol cuyo fruto eran unas manzanas doradas que proporcionaban la inmortalidad. Además de las ninfas, el jardín estaba cuidado por un monstruo de cien cabezas y que nucan dormía, llamado Ladón. El undécimo trabajo de Heracles fue robar dichas manzanas, lo que logró con la ayuda de Atlas, el titán que sostenía los cielos.

LA ODISEA

En el segundo de los poemas épicos tradicionalmente atribuidos a Homero, se relata el regreso a casa del héroe griego Odiseo (Ulises en latín) tras la Guerra de Troya. El destino quiere que los veinte años que llevó este retorno de su rey a la isla de Ítaca esté poblado de peripecias que han deleitado al mundo durante tres milenios.

El relato no sigue un orden cronológico, porque el poema comienza con un Odiseo que lleva muchos años en la isla de la ninfa Calipso. Cuando por fin logra irse (rechazando la promesa de inmortalidad si accede a quedarse) su barco sufre un naufragio que lo arroja a la Isla de los Feacios, donde es favorecido por la hospitalidad de su rey Alcínoo. En medio de un banquete real, el aedo Demódoco canta sobre la Guerra de Troya, y entonces Odiseo, que rompe a llorar, se ve obligado a presentarse y a contar su historia. Entre los Cantos IX y XII, se reconstruye el periplo desde que abandona Troya con sus compañeros, el que incluye, entre otras aventuras, las siguientes:

* en la Isla de los Lotófagos, tres compañeros comen el loto y pierden el deseo de regresar, por lo que se debió llevarlos a la fuerza.

* en la Isla de los Cíclopes, el encuentro con Polifemo, el monstruoso gigante antropófago, y el astuto ardid de Odiseo para escapar, emborrachándolo, cegándole su único ojo y huyendo colgados del vientre de las ovejas del cíclope.

* en la isla de los Lestrigones, gigantes caníbales devoran a casi todos los compañeros que no habían padecido idéntico destino en la Isla de los Cíclopes.

* tras haber pasado por la isla de la hechicera Circe y el Hades y sortear los peligros de las Sirenas y de Caribdis y Escila, Ulises y su gente consiguen llegar a la Isla del Sol, Trinacria (nombre griego de Sicilia). Pese a las advertencias, los compañeros sacrifican a varias reses del rebaño de Helios, lo que provoca la cólera del dios. Al hacerse de nuevo al mar, Zeus lanza un rayo que destruye y hunde la nave, sobreviviendo únicamente Odiseo. Así arriba a la isla de Calipso, donde le encontramos al principio de la historia.

El Rey de los Feacios, compadecido de la suerte de Ulises, decide ayudarlo a regresar, cosa que logra, y tras nuevas aventuras termina reconquistando su trono y recuperando a su familia.

LA ATLÁNTIDA

También llamada Atlantis por el mitológico rey Atlante, la Atlántida es un poderoso reino, cuya primera referencia se remonta a textos del filósofo griego Platón. La existencia o no de la Atlántida, así como su localización, nunca ha llegado a precisarse.

La mayoría de los estudiosos actuales piensa que la Atlántida, tal y como la describe Platón, nunca existió, aunque no niegan tajantemente que la historia pueda contener referencias a culturas antiguas. Platón nunca la presentó como un mito, sino como una historia verdadera, y sus discípulos así lo entendieron durante los nueve siglos que perduró su escuela. Claro que la única excepción es nada menos que Aristóteles, que pensaba que se trataba de una utopía alegórica.

Platón habla de ella únicamente en dos de sus diálogos, el "Timeo" y el "Critias". En este último, su homónimo protagonista describe a Sócrates la geografía de la isla y los orígenes del reino, afirmando que la historia le fue contada por el sabio ateniense Solón, quien a su vez la había oído de labios de los sacerdotes de Sais, en Egipto. Los habitantes de la isla, descendientes de Poseidón, habían fundado un imperio gigantesco y poderoso, hasta que la ruindad se apoderó de sus corazones, y entonces los dioses los castigaron con la desaparición de la isla, tragada por el océano hacia el remoto año 9550 A. C.

Platón sitúa a la isla más allá de las "Columnas de Hércules", lo que casi siempre se ha interpretado como una referencia al Estrecho de Gibraltar (aunque hay quienes lo niegan, especialmente los partidarios de la identificación de la Atlántida con el reino minoico de Creta). Entre quienes creyeron que el relato era básicamente fidedigno, tenemos desde un defensor de los derechos de la mujer y enemigo de la esclavitud como Ignatius Donnelly hasta criminales nazis como Heinrich Himmler y Alfred Rosenberg; y desde quienes identifican a la Atlántida con la cultura maya (Brasseur de Bourbourg y Le Plongeon) hasta quienes, como la mística Helena Blavatsky, afirmaban que los atlantes eran la cuarta "raza original", la que fue sucedida por la "raza aria".

LAS ISLAS AFORTUNADAS

Según diversas leyendas clásicas (los Campos Elíseos) y célticas (Avalon, Mag Mell, Tír na nÓg) estas islas eran el asiento del paraíso donde los dioses recibían a los grandes héroes y a los mortales que en vida habían sido dignos de ellas. Se las ubicaba en el Océano Atlántico, cerca de los confines del mundo, y a veces se ha creído ver en la leyenda un eco deformado de antiguos descubrimientos de islas como Madeira o las Canarias.

El nombre de la Isla de Avalon deriva probablemente de la palabra céltica "abal" (manzana), lo que permite establecer una relación con el mito del Jardín de las Hespérides. Se afirmaba que fue visitada por Jesús y José de Arimatea, que fue el sitio de la primera iglesia cristiana en las Islas Británicas, y que allí se encuentra la tumba del Rey Arturo.

Mag Mell quiere decir "planicie de la alegría" y es un reino al que se accede tras una vida gloriosa. Es un jardín de delicias, donde no existen ni la enfermedad ni la muerte, donde reinan la belleza y la juventud eterna, y es identificado a veces como una isla al oeste de Irlanda y a veces como un reino bajo el océano.

Otros mitos irlandeses mencionan a una remota isla occidental llamada Tír na nÓg, la Tierra de la Juventud Eterna. La leyenda de San Brandán el Navegante (basada en San Brendan de Clonfert, o Bréanainn de Clonfert, hacia 484 - hacia 578) compuesta en el siglo IX, relata su periplo junto con un grupo de peregrinos en busca del Jardín del Edén. Entre los episodios de su viaje figura un desembarco sobre un islote que resulta ser en realidad el lomo de un monstruo marino, experiencia compartida por otro libresco navegante, Simbad.

Como sucede con la Atlántida, hay quienes consideran la historia como una alegoría moralizadora y quienes tratan de localizar a la isla en los mapas actuales. Todo lo que puede decirse es que no es imposible que Brandán pudiera haber arribado a América del Norte, pero no mucho más. Colón citaba la historia como un argumento a favor de la posibilidad de llegar a Asia cruzando el Atlántico hacia el oeste.

SIMBAD EL MARINO

Uno de los más destacados héroes de "Las mil y una noches" efectuó nada menos que siete azarosos viajes. Los estudiosos apuntan en sus historias algunas perceptibles semejanzas con la Odisea, aunque se admite que también recogen relatos de viajeros que se aventuraban por el Océano Índico y antiguas leyendas de Persia y el Indostán.

La historia comienza a ser relatada por Scheherazade al final de la Noche 536, quien la ubica en tiempos del califa Harún Al-Rashid (763-809). En estos siete viajes, Simbad naufraga varias veces; desembarca en una isla que resulta ser un monstruo marino; va a dar a una tierra riquísima en diamantes, pero infestada de serpientes gigantes y aves gigantescas llamadas rocs; como Ulises por Polifemo, es capturado por un gigante que devora a sus compañeros; es capturado por caníbales; se casa con una rica heredera pero ella pronto fallece, y muy tarde viene a enterarse que está en una tierra en donde el eventual viudo es enterrado vivo con su cónyuge difunto; su barco es atacado con piedras que rocs sueltan desde el aire; es esclavizado por el Viejo del Mar; se hace rico en la Ciudad de los Monos, llamada así porque cada noche sus habitantes deben abandonarla ante el ataque de simios caníbales; en Ceilán mora en una ciudad en la que sus habitantes, una vez por mes, se convierten en hombres pájaro y resultan ser demonios; es esclavizado y obligado a cazar elefantes, antes de tener que vérselas con el rey de los paquidermos y enriquecerse con el marfil, y regresa a su Bagdad natal convertido en un hombre sabio y devoto de la gracia de Alá.

UTOPÍA

"Acerca de la mejor situación de una república y de la Isla Nueva de Utopía" es una obra de ficción especulativa escrita en latín, publicada en 1516 y debida a la pluma de Tomás Moro, primero ministro de Enrique VIII de Inglaterra y luego uno de sus incontables ejecutados, además de Santo de la Iglesia Católica. Se inspira en la "República" de Platón, y es la primera sociedad ideal que es localizada en las recién descubiertas tierras americanas.

Más conocida por su nombre corto de "Utopía", describe un estado insular imaginario en los aspectos político, social y religioso. El nombre es un juego de palabras que revela en buena medida las intenciones de Moro: si "utopía" en griego quiere decir "ningún lugar", también es la forma latinizada de "eutopeía", o sea, "buen lugar". Moro trata de arrojar luz sobre la realidad de su tiempo extrañando la mirada, contrastando la Europa de comienzos del siglo XVI con una sociedad donde no existe la propiedad privada ni sus subproductos el robo y la profesión de abogado, ni la guerra, ni la pena de muerte; donde hay hospitales gratuitos, tolerancia religiosa y las comidas se celebran en común; y donde se admiten la eutanasia, el casamiento de los clérigos y el divorcio. Si bien este programa político resulta increíblemente adelantado a su tiempo (en el caso de la eutanasia, inclusive a este tiempo) también tiene algunas características algo bizarras: el sexo antes del matrimonio es penado con una vida de celibato forzado, y el adulterio, con la esclavitud.

Francis Bacon abordó luego una temática parecida en su libro "La Nueva Atlántida", en 1626. La sociedad utópica que plantea este libro estaba ubicada en la costa pacífica de América y se llamaba Bensalem.

LA ÍNSULA BARATARIA

En la segunda parte del Quijote, aparecida en 1615, hay un episodio que sucede en una isla mítica llamada Barataria, cuyo gobierno es concedido a Sancho Panza por unos duques interesados en burlarse del pobre escudero, quien ni siquiera sabe leer y escribir. Empero, Sancho se revela como un gobernante bastante prudente, pacífico y sencillo, hasta que renuncia ante el acoso de todo tipo de peligros y de un médico, Pedro Recio de Tirteafuera, que no le deja probar bocado.

LA ISLA DE LA TORTUGA

Es un pequeño islote de 180 kilómetros cuadrados, situado al norte de Haití, en las Antillas; su nombre se debe a una forma que recuerda el caparazón de un quelonio. También fue conocida como la Isla de los Piratas, ya que en sus caletas se refugiaban aventureros franceses, ingleses y holandeses que asediaban las líneas de comunicación del imperio colonial español. La isla no fue reclamada por nación alguna hasta entrado el siglo XVII, cuando lo hizo Francia. En 1640 Levasseur organizó las actividades económicas mediante el fomento del cultivo del tabaco y el azúcar y la cría de cerdos.

Entre los personajes más célebres que se afincaron en la isla está el pirata inglés Barbanegra. Robert Louis Stevenson la menciona en el primer capítulo de "La isla del tesoro", como hace también Emilio Salgari en "El Corsario Negro".

Otros piratas importantes de la literatura también se refugiaban en islas ignotas: Sandokán (de Emilio Salgari) en Mompracem, el Monje (en "La balada del mar salado" de Hugo Pratt) en la Escondida.

ROBINSON CRUSOE

La primera novela inglesa (publicada en 1719) y la más famosa de las obras de Daniel Defoe. Está basada en las historias reales de dos náufragos: uno de ellos, un marinero escocés llamado Alexander Selkirk, que fue rescatado en 1709 tras pasar 4 años en una isla desierta que hoy lleva su nombre, en el archipiélago de Juan Fernández, frente a Chile; el otro, un capitán español llamado Pedro Serrano, que siendo el único superviviente de un naufragio en un banco de arena del Caribe, pasó 8 años aislado hasta que fue rescatado en 1534.

Crusoe deja Inglaterra en setiembre de 1651, contra la voluntad de sus padres. El barco es atacado por piratas y Robinson es convertido en esclavo de un moro. Logra escapar, es admitido en un barco portugués que viaja de África a Brasil, y allí se establece como dueño de una plantación. Necesitado de esclavos (recordemos que es una obra ambientada en el siglo XVII) se une a un barco negrero que, rumbo a África, naufraga cerca de una isla en la boca del Orinoco, el "30 de setiembre de 1659". Con sus compañeros muertos, se las arregla para establecer un módico puesto avanzado de la burguesía en ciernes en medio de la naturaleza virgen, construyendo una casa, cazando, sembrando grano, conservando un calendario, fabricando cerámica, volviéndose tranquilamente un hombre piadoso: un self -made man, en suma. La visita frecuente de los caníbales lo intranquiliza; cuando una de sus víctimas logra escapar, él lo alberga y cuida, llamándolo Viernes.

Cuando aparece un barco inglés con su tripulación amotinada, Robinson colabora con su capitán y el náufrago logra abandonar su isla el "19 de diciembre de 1686". En el viaje de regreso a Inglaterra, Crusoe desembarca en Portugal y sigue por tierra hasta el norte de Francia, tratando, en lo posible, de evitar el viaje por mar... Se casa, tiene tres hijos y, al enviudar, retorna a su isla por última vez.

LOS VIAJES DE GULLIVER

Novela satírica de Jonathan Swift, publicada en 1726. El protagonista, presentándose como el doctor Lemuel Gulliver, relata sus viajes y sus encuentros con extrañas culturas. En la tradición de "Robinson Crusoe", es una novela de aventuras; en la tradición de la "Utopía" (pero con una dosis extra de hiel) es una mordaz sátira de su época. De historia para niños tiene muy poco, por cierto.

Lilliput, la primera parte, se refiere a la aventura de Gulliver en una tierra donde, aparte de que todo mide la doceava parte que en nuestro mundo, prima la moralidad, el temor de Dios y la honestidad, o sea, la imagen que la Gran Bretaña de entonces tenía de sí misma. Brobdingnag, la segunda parte, lleva a Gulliver a un reino de gigantes doce veces mayor que el nuestro y donde, como en la aristocracia británica de la época, sólo impera la codicia.

Los viajes a Laputa, Balnibarbi, Luggnagg, Glubbdubdrib y Japón son relatados en el tercer libro. En la visita a la isla voladora de Laputa satiriza a lo que hoy llamaríamos "ciencia dura" y su lejanía de las preocupaciones diarias. En Balnibarbi, critica la administración británica en Irlanda. En Luggnagg encuentra a los inmortales, encontrando que tal condición trae menos beneficios que los aparentes.

Houyhnhnm, el libro final, relata el encuentro del autor con una pacífica y noble raza de caballos inteligentes que convive a disgusto con los Yahoos, que plagan el campo y que son un sátira de la raza humana. Gulliver, tras ser desterrado de esa isla, vuelve a Inglaterra y aplica las lecciones de virtud que aprendió entre los Houyhnhnms. Expulsa a su familia de su casa, adopta unos caballos y se va a vivir con ellos al establo, harto de soportar a la humanidad.

EREWHON

Esta novela de 1872 de Samuel Butler es, según admitió el propio Aldous Huxley, una de las influencias más importantes de "Un mundo feliz". "Erewhon" es un anagrama de "nowhere" ("ningún lugar", o sea "utopía") y es una sátira de la sociedad victoriana, ambientada en una isla perdida de Oceanía.

"Erewhon" tiene una vuelta de tuerca, por cuanto a medida que avanza el libro queda claro que dista de ser una utopía positiva (por ejemplo, las máquinas están prohibidas, o los criminales son tratados como enfermos, y los enfermos, como criminales).

LA ISLA DEL DOCTOR MOREAU

De entre todas las novelas decimonónicas que presentan islas habitadas por genios enfermos (como "La isla misteriosa" y "Ante la bandera" de Julio Verne) destacamos una de las mejores novelas de Herbert G. Wells, editada en 1896. Es presentada como un manuscrito descubierto por el sobrino del narrador, Edward Prendick, un náufrago que llega como invitado inesperado a una isla desconocida, en la cual el doctor Moreau realiza terribles experimentos con animales. Los habitantes de la isla son criaturas bestiales de apariencia semihumana, creados por el doctor a partir de animales salvajes.

LA INVENCIÓN DE MOREL

Esta brillante novela escrita en 1940 por Adolfo Bioy Casares es una de las cumbres de la narrativa argentina, y raramente está ausente en las listas de nuestras mejores novelas. En el prólogo de la obra, Jorge Luis Borges afirma sobre su trama que no le parece "ni una indecisión ni una exageración calificarla de perfecta", juicio que parece difícil de rebatir, aunque fuera meramente por el nombre de quien lo postula.

Un fugitivo venezolano, condenado a cadena perpetua, arriba a una isla desierta en algún lugar del Pacífico Sur. Mientras está en la isla, llega un grupo de turistas a los que trata de evitar, hasta que se enamora de una integrante del grupo, Faustine, a quien no puede declararle su amor porque ella no parece reparar en él. Pronto descubre que los demás tampoco y llega a creerse loco, hasta que descubre la verdad: los turistas no son personas de carne y hueso, sino proyecciones de una máquina diseñada por el genio siniestro del doctor Moreau, a su vez locamente enamorado de Faustine. La riqueza de la novela reside en buena medida en que permite (y aún fomenta) una lectura desde una increíble cantidad de claves: el amor, la inmortalidad, la realidad, el arte en general y el cine en particular, etc.

EL SEÑOR DE LAS MOSCAS

William GoldingPrimera y más célebre novela del ingles William Golding (imagen). Publicada en 1954, con el tiempo se convirtió en un clásico de culto de la literatura inglesa de posguerra y libro de lectura obligatoria en colegios e institutos anglosajones. "El Señor de las Moscas" plantea un accidente aéreo que deja como únicos sobrevivientes a unos pocos escolares británicos, que quedan varados en una isla. En un entorno desconocido y sin adultos, los niños crecen librados a loss instintos básicos de la humanidad... lo que dista de ser halagüeño, porque de la inocencia primigenia degeneran en la crueldad abyecta y hasta el canibalismo. Es ésta una visión de la naturaleza humana que sintoniza perfectamente con el clima cultural de los años '50, signado por el recuerdo en carne viva de la Segunda Guerra Mundial y por los peores años de la Guerra Fría. Y por cierto, con este comienzo del siglo XXI que se llama Atocha, Abu Ghraib, Darfur, Grozny, Torres Gemelas, Guantánamo, Bali, Beslan, Gaza...



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