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Fecha de publicación: Septiembre de 2004 |
Nippur y una historieta de mierda |
Un análisis ideológico sobre Historia de una Vieja Rebelión, episodio aparecido en el D'Artagnan de enero de 1975. por Marcelo Froia |
Umberto Eco en Apocalípticos e integrados apuntaba que el mayor logro de Súperman había sido su doble personalidad, y que el personaje de Clark Kent fuera la máscara con la que el lector medio se identificara, y que funciona como puente entre el lector y el superhombre, ya que no es cuando Superman es Clark Kent que los lectores nos identificamos, sino precisamente cuando es el superhéroe que hace el bien merced a sus proezas sobrehumanas. Nippur de Lagash, "el errante", "el incorruptible", no necesitó de ese ardid publicitario para entrar a la piel de los lectores, ya que no se trataba más que de una persona normal sin mayores habilidades que su entrenamiento en el arte de la guerra por haber sido hijo de un general del rey de Lagash, allá por mediados del siglo XXIV AC. Eso y una gran inteligencia, un humanismo desbordante, su poco apego por el poder, y lo más importante, era un filósofo, un sabio. Y demás está decirlo, todos los lectores de comics, salvo lo de gran guerrero, compartimos esas virtudes, incluso podríamos ampliar el círculo al resto de los mortales que no leen comics, a los que solo ven películas, a los que son doctores y mecánicos de autos, los maestros y la totalidad de los adolescentes... Acerca del título No es la intención de quien esto escribe expresar que la historieta de Nippur es una mierda, sino que voy a ser más específico: vamos a comentar la historieta "Historia de una vieja rebelión" que se publicó en la revista D’Artagnan 344 en enero de 1975. Dejando de lado la valoración adjetiva-subjetiva sobre Nippur como historieta integral, como personaje y como baluarte del ser nacional, ya que como Mafalda, como Patoruzú, como Inodoro Pereyra es un personaje que ha trascendido las fronteras del papel para ser ícono de la argentinidad, como el mate, como el gol de Maradona, como tantas otras "maravillas". Sobre los personajes Nippur de Lagash fue creado por Robin Wood (guionista) y Lucho Olivera (dibujante). Su primera historieta se publicó en 1967 en la revista D´Artagnan 151, editada por la Editorial Columba. Aproximadamente 449 episodios y 31años de publicación. Muchos años si tenemos en cuenta que no son muchos los personajes que sobreviven sin aparecer en los grandes diarios argentinos. Llegado a este punto me veo obligado a reconocer que Nippur nunca fue santo de mi devoción, siempre me pegaron otros personajes: Gilgamesh, el inmortal, siempre fue mi preferido, quien compartía todos los atributos de Nippur pero con el agregado de la inmortalidad como peso existencial que lo llevaría a vivir aventuras por todo el arco histórico de la humanidad hasta su destrucción atómica y su posterior redención, reflexionando sobre la (mala) condición humana. O Jackaroe, el cowboy solitario desclasado. O Dax y sus contingencias por la manchuria agreste. O Mark y sus mutantes. Ni que hablar de Grace Henrichsen, la espía que amó a Dennis Martín, el espía experto en lanzar cuchillos y enamorar mujeres durante la guerra fría. Chindits y Aquí, la legión son de los pocos ejemplos que pudimos encontrar de héroes que privilegiaban la camaradería antes que el valor individual, como en Brigada A, como Backstreet Boys, cada integrante tenía sus propias cualidades, estaba el gracioso, el experto en bombas, el líder, el genio de los disfraces, aunque siempre faltó el marica, que habría sido un elemento interesante para desarrollar las historias... Y no olvidarse de Dago, El Cosaco, Helena, Mi Novia y Yo, Or-Grund, Pepe Sanchez, Savarese, Wolf y alguna que otra maravilla que ha sabido, y con creces, hacer más felices las solitarias tardes de preadolescencia, adolescencia y temprana juventud de quien hoy porta las bolas como kilo de yerba sin palo y que escribe esto con la autoridad que le otorga el haber soñado despierto alguna vez con ser inmortal, tener los ojos brillantes y ser un experto del kung fú, enamorar a esa rubia autosuficiente, matar mutantes, hacer justicia en el lejano oeste, trabajar en una redacción de una revista, luchar contra los monstruos atlantes, ser legionario francés, dormir entre lobos y hasta con ser hincha de Chacarita (ni eso pude...). Vayamos al grano La historieta "Historia de una vieja rebelión" ha sido publicada recientemente (abril del 2004) en la Biblioteca Clarín de la Historieta en el especial sobre Nippur, tal vez uno de los pocos aciertos de esa colección tan empeñada en desconocer ciertas leyes básicas como la diagramación original de lo que ellos republican. No ha sido así en esta ocasión y sea tal vez el de Nippur el mayor acierto. Aquí el principiante tendrá oportunidad de conocer al errante incorruptible en una selección histórica de muy buen tino donde se puede apreciar desde su nacimiento en 1967, su apogeo creativo según pasan los años y su decadencia formal hacia la década de los ’90, la década decadente.
La historia del esclavo
Luego la desazón de los esclavos liberados que deben luchar demasiado por la libertad. Idi trata de convencer a uno de los esclavos liberados y recibe los argumentos de hierro que a esta altura ya sospechamos no solo argumentos del ex-esclavo sino también de Nippur, Wood y hasta de nosotros mismos: "Se lucha solamente por llenar el estómago. Y el de los esclavos está lleno mientras que nosotros masticamos dignidad, digerimos dignidad y nos morimos de hambre y dignidad." ¿Más claro? Pasale Blem. Es destacable también la capacidad de organización de Idi-Narum para lograr sus objetivos, quien a esta altura sólo le faltaba barba y una boina calada con estrellita roja en el frente y un habano. Ante el requerimiento de qué hacer sin provisiones la respuesta es contundente: "No sé". Entonces "Las Ciudades" decidieron acabar con la amenaza (nótese, son las ciudades y no los dueños de esclavos) y mandan ejércitos para exterminarlos. Un general de estos ejércitos contacta a Nippur, que hasta entonces y durante todo el episodio se mantendrá neutral, para que hable con Idi-Narum para que se rindan para evitar inútil derramamiento de sangre. Nippur habla con Idi y recibe una disertación acerca de la inutilidad de las cosas y que se vaya que él va a luchar hasta el fin. Dice que si se rinde hasta su muerte será inútil, lo que no aclara es porqué. Así es que en dos páginas de muy jugado diseño por Lucho Olivera (algo que luego desplegaría en todo su esplendor en las páginas de Gilgamesh, el inmortal) Idi-Narum es vencido y tomado nuevamente prisionero negándosele así hasta una muerte heroica que habría servido aunque sea para terminar como un canto a las causas perdidas, pero ni eso, pobre Idi-Narum.
El mensaje La mencionada historieta data de enero de 1975. La editorial Columba se ha caracterizado más que por la falta de referencias históricas por su compromiso con negar todo lo que sucediera puertas afuera de la realidad del papel de las revistas, después de todo se trataba de historietas, mero entretenimiento para las clases populares, que los intelectuales, sabemos, leen libros que son más serios. Pero el problema es que los artistas no pueden, a veces, escapar al contexto que los cobija. Sin ir mas lejos este episodio de Nippur puede ser leído como un alegato contra la guerrilla que actuaba en el país en esos tiempos. Subversivos y rebeldes eran términos que estaban a la orden del día. Podrán alegar que solo se trata de una historieta y que no tiene nada que ver con eso, pero sería pecar de ingenuos suponer que la realidad es algo que sucede al margen de lo que se haga en ella. Y por otro lado la metáfora es evidente: los esclavos "violentos", "subversivos", "rebeldes". Aunque falta una pata de la historia: la triple A, Lopez Rega, Isabel, Lorenzo Miguel... Solo tenemos por un lado las gentes que viven en las ciudades, que como era costumbre en esa época, tenían esclavos. Y por el otro los esclavos que siembran destrucción en pos de la libertad, que después de todo no era algo que los dueños de esclavos negaran tan rotundamente, ya que "la mayor parte de los esclavos eran bien tratados. Vivían bien y luego de cierto tiempo podían comprar su libertad.¿Porqué arriesgar esa tranquila seguridad por una locura de espadas, hambre y muerte?". O sea, no era tan malo ser esclavo, tampoco es tan malo ser obrero, y menos aún en el marco de una democracia en la que incluso te podés convertir en millonario o playboy como le ocurrió al mismísimo Robin Wood. Nippur:"No es la historia de una gran rebelión. No hubo mucha gloria o mucha proeza, eso sí, como en todo hecho humano, mucho error, mucha torpeza y mucho sudor. Casi nadie recuerda esa pobre rebelión. Tal vez yo soy el único. Tal vez no quiero que la olviden, porque si las pequeñas rebeliones son olvidadas, irán creciendo de volumen y un día destrozarán nuestro mundo y harán temblar a los dioses en sus lejanas moradas. Yo, Nippur de Lagash, he relatado esta historia para que los hombres no olviden". ¿Qué es lo que no debemos olvidar? ¿Qué no debemos alterar el orden de las cosas porque sino los dioses se van a enojar? En estas últimas sabias palabras Nippur anticipa algo que se veía venir, aunque no por olvidar estas pequeñas rebeliones, sino justamente por lo opuesto, para evitar que estas "pequeñas rebeliones" tomaran proporciones de auténtica relevancia los dioses instauran, apenas un año después, la dictadura militar con el saldo ya conocido de, entre otras calamidades, 30000 desaparecidos, que no eran precisamente ni 30000 esclavos enardecidos ni 30000 guerrilleros salvajes, bandoleros, malditos que buscan botín fácil o dementes que buscan sangre. La moraleja
Abriendo el paraguas Aquí solo he ensayado un análisis ideológico, exento de valoraciones positivas o negativas, pero no exento de ideología, ya que yo tengo la mía, y evidentemente, Nippur también tiene la suya, aunque no coincidan. No quieran leer en estas líneas que Nippur es una mala historieta, solo que este episodio en particular se puede hacer una lectura que va un poco más allá de la simple aventura que sucede en un lugar lejano en el tiempo y el espacio. Marcelo Froia (julio 2004)
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