En toda evolución cultural (siempre visto en retrospectiva),
se pueden divisar claramente los períodos de invención y creación y los
de carencia y reciclaje. En la historia del cine, por ejemplo, se pueden
apreciar claramente distintos períodos de evolución. En el caso del cine
terrorífico, más específicamente las películas producidas en el mercado
norteamericano, se puede anotar el período 1931-1941 como el de origen
de la concepción cinematográfica de los personajes (caso Drácula, Frankenstein,
Hombre Lobo) que luego serían explotados entre 1941 y 1945 y redibujados
y reexplotados entre 1957 y 1972 por la productora inglesa Hammer Films.
Pero hay que ser justos: la creatividad de los '30 se vio inspirada por
el cine alemán, desde el primer filme del Golem (Der Golem, 1914) de Paul
Weggener y Henrik Gaalen hasta el Nosferatu de F.W. Murnau. Con esto se
quiere ejemplificar que toda producción artística ha tenido (y tiene)
una fuente de inspiración (o plagio, según se prefiera). Saliendo del
cine de géneros vemos en el trabajo de Brian De Palma un cuasi permanente
homenaje al maestro del suspenso Alfred Hitchcock (plagio le llaman sus
detractores). Es así como películas como Obsesión, Vestida Para Matar
(Dressed to Kill, 1980) y Doble de Cuerpo (Body Double, 1984) son homenajes
directos a Vertigo (1959), Psicosis (Psycho, 1960) y La Ventana Indiscreta
(Rear Window, 1957). En la historia de la TV el asunto es mucho más sórdido,
y las influencias no llegan a hacerse conocidas por las siguientes razones:
· Es raro que se cite un episodio de una serie como
fuente de inspiración para una película.
· Los críticos de cine no se especializan por lo general
en ver series de TV.
· Usualmente son las series de TV que plagian películas
y refritan las tramas adaptadas a los protagonistas de turno.
Por conclusión, a menos que se utilice a la serie como publicidad,
como el caso de las versiones cinematográficas de series de los '60
y '70, como Los Intocables (The Untouchables, 1987) y Misión Imposible
(Mission: Impossible, 1996), (ambas películas de De Palma, para seguir
en tema, ¿vio?), el espectador común y corriente jamás llega a darse
cuenta del origen televisivo de tal o cual trama cinematográfica. Durante
los años '50 la TV norteamericana fue un hervidero de creatividad y
rivalizó con el cine en materia cultural. Grandes episodios de series
se tuvieron posteriormente sus versiones cinematográficas, como el caso
de Marty (1955) con Ernest Borgnine o Requiem por un Peso Pesado (Requiem
For a Heavyweight, 1959) con Jack Palance. Pero el caso de Twilight
Zone es curioso. La serie se emitió entre 1959 y 1964 por la cadena
CBS y fue una increíble fuente de ideas innovadoras en el género fantástico
y de ciencia-ficción, ideas que luego serían tomadas por otros como
base de muchas películas posteriores.
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