Alien Nation y los latinos en U.S.A.

ALIEN NATION
y los latinos en USA

por Eduardo Alberto Guzmán Novoa

En 1988 se estrenó un interesante film de ciencia ficción titulado ALIEN NATION. Pocos años después la historia fue llevada a una teleserie del mismo título, pero que daba un nuevo enfoque al argumento ya planteado. Esta producción televisiva planteaba una extrapolación de uno de los problemas actuales de los Estados Unidos: la inmigración de los latinoamericanos.

En 1988 se estrenó un interesante film de ciencia ficción titulado ALIEN NATION. La cinta tomaba el tan recurrido tópico de poner una pareja de policías dispar. Si ya habíamos visto un policía blanco con uno negro, uno joven con uno viejo, ahora veíamos un policía terrestre con uno extraterrestre.

Pocos años después el mismo tema fue llevado a una teleserie del mismo título pero que daba un nuevo enfoque al argumento planteado a la película. Nuevos personajes y nuevas sub-tramas hicieron de esta producción televisiva una extrapolación de uno de los problemas actuales de los Estados Unidos: la inmigración de los latinoamericanos y su incorporación a la sociedad yanqui.

Veamos el argumento de la serie. Los tenctoneses, una avanzada raza extraterrestre, habían creado una poderosa civilización basada en la esclavitud. En una ocasión, una de sus naves de carga, que iba con un convoy, se desvió de su ruta y se perdió en el espacio. Tras viajar a la deriva por un buen tiempo, la nave terminó llegando a la Tierra y cayendo en un desierto de USA. El contenido de la nave de carga: 250,000 esclavos (hombres, mujeres y niños).

Tras ser sometidos a una cuarentena médica, los aliens fueron incorporados a la sociedad americana. Ya que sus nombres tenctoneses eran difíciles de pronunciar, se les dieron nombres terrícolas. Por otra parte, sus diferencias con la especie humana son notables pero tolerables: su capacidad de aprendizaje es más rápida que la de los humanos, su fuerza muscular es superior a la nuestra, la leche cortada puede embriagarlos, se alimentan de animales crudos, etc. Pero las diferencias más notables están en sus patrones culturales, notablemente distintos a los nuestros.

La humanidad recibió a estos aliens de maneras diversas. Mientras que algunos les daban una cordial bienvenida, la mayoría les daba la más feroz discriminación; oficialmente se les llama "newcomers" (recién llegados), pero la jerga terrícola les da el nombre de "slags" (escorias). Por otro lado, los tenctoneses se adaptaron rapidamente a su nueva situación. Algunos tuvieron éxito en los negocios, llegando a haber incluso auténticos magnates alienígenas; otros, en cambio, viven en la indigencia. Mientras unos se dedican a negocios ilícitos (hay hasta gangsters tenctoneses), otros se dedican a actividades legales y hasta benéficas (vemos aliens policías, como el protagonista).

Y es en este contexto donde aparecen los personajes de la historia.

MATTHEW SIKES: Policía de Los Angeles, cuyo anterior compañero fue muerto por unos tenctoneses delincuentes. Su irritación fue grande cuando le asignaron a un alien como nuevo compañero pero, con el tiempo, fue haciéndose gran amigo de él, llegando a manifestar gran interés y solidaridad por el pueblo tenctonés.

GEORGE FRANCISCO: Primer tenctonés que llegó a policía. El nombre original que le dieron fue Sam Francisco pero, por sugerencia de Matthew, lo cambió a George. Está casado y tiene dos hijos, aunque con el transcurrir de la serie le nacerá un tercero.

LOS PURISTAS: Siniestra organización racista, copia al carbón del Ku-Klux-Klan, que odia a los tenctoneses con pasión y que proclama que la Tierra es solo para los terrícolas. Su hostilidad hacia los aliens (que a veces llega a extremos criminales) se debe a la superioridad física y mental de éstos sobre los humanos.

LOS KLEEZANTSUN: Son los criminales capataces de las naves de esclavos tenctonesas. Tras su forzosa incorporación a la sociedad terrícola, la mayor parte de ellos se ha dedicado a actividades ilícitas. Curiosamente, nunca aparece ningun Kleezantsun que inspire simpatía o que esté arrepentido por su infame pasado.

La serie tuvo variados e interesantes episodios, de los cuales sobresale el titulado «Contact». Los tenctoneses intentan localizar su nave de carga perdida, para lo cual envían una sonda a tratar de rastrearla. En la Tierra, un Kleezantsun ubica la sonda e intenta enviarle un mensaje con la ubicación de los esclavos extraviados para que puedan ser recogidos.

Interesante planteamiento. Los antiguos amos de los esclavos asilados en nuestro mundo vienen a reclamar lo que, segun sus leyes, les pertenece. ¿Qué haremos los terrícolas? ¿Debemos devolverles a los ahora libres "newcomers" para que sean nuevamente esclavizados? ¿O bien nos negaremos a entregarlos por ser ellos ahora parte de nuestra sociedad?

Sin embargo, lo que pudo haber sido un excelente dilema moral, que pondría a reflexionar a los americanos acerca de sus disposiciones anti-inmigratorias, es malogrado por un incómodo detalle: Matthew Sikes y George Francisco descubren que el mensaje que el Kleezantsun está por enviar a la sonda tenctonesa aclara que los esclavos perdidos pueden ser recogidos en nuestro planeta junto con toda una especie también apta para la servidumbre... LOS HUMANOS.

Así, lo que inicialmente pudo ser para Matthew una preocupación legítima por el futuro de sus amigos aliens desaparece ante un peligro más inmediato: la posible esclavización de su propia especie. Y si en la audiencia hubo una angustia por el triste destino de los tenctoneses, ésta pasa a segundo plano ante otra nueva: ahora se trata de nuestra propia piel.

El episodio termina cuando la pareja de policías detienen al Kleezantsun justo cuando enviaba su fatal mensaje al espacio. Al final, queda la duda si el mensaje llegó a la sonda o se perdió en la inmensidad del espacio.

Después de que acabara la serie se dió inicio a varios telefilms. El primero de ellos fue ALIEN NATION: DARK HORIZON, que en cierta forma es conclusión del episodio «Contact» de la teleserie. Al parecer, el mensaje del Kleezantsun sí llegó a ser captado por la sonda espacial, aunque de manera incompleta. Los tenctoneses envían al joven oficial Ahpossno para que investigue el paradero de los esclavos perdidos.

Ahpossno llega a la Tierra y, haciéndose pasar por un "newcomer", se pone en contacto con los antiguos Kleezantsun para coordinar la llegada de las naves tenctonesas que recogerán a los esclavos. No le preocupa una posible resistencia de los terrícolas, pues ha podido comprobar que todas sus armas (incluso las atómicas) son muy primitivas comparadas con las de ellos.

Se repite la angustia inicial que el espectador tuvo en el episodio «Contact» de la teleserie. Ahora vemos que los tenctoneses están dispuestos a llevarse a los "newcomers" de vuelta a la esclavitud sin siquiera interesarle la posible reacción de los terrícolas. ¿Qué pasará entonces? ¿Simplemente dejaríamos que se los lleven para no crearnos problemas con esa poderosa fuerza? ¿O igualmente lucharíamos por la libertad de los aliens que asilamos, incluso contra una potencia superior?

Sin embargo, como ya había ocurrido en «Contact», aquí también se estropeó un interesante tema de reflexión moral planteado a la teleaudiencia. Ahpossno dice a los Kleezantsun que también planea llevarse a los humanos, pues ellos podrían ser tan buenos esclavos como los tenctoneses (uno se pregunta cómo, pues los terrícolas no tienen las capacidades físicas ni intelectuales de los aliens). Y una vez más, los espectadores dejamos de interesarnos por el "oscuro horizonte" de los "newcomers" para preocuparnos por nuestro propio "oscuro horizonte".

Al final, tras una lucha cuerpo a cuerpo con George Francisco, Ahpossno escapa al espacio para reunirse con sus superiores e informarles de todo. Ignora que, durante la pelea, George le inoculó un virus biológico, mortífero solo para los tenctoneses. Cuando el oficial se reune con su gente, ya es cadáver. Los aliens concluyen que la Tierra es un mundo "venenoso" para ellos y deciden no ir allá; opinan que todos los esclavos fugitivos ya deben haber muerto por el mismo motivo.

Por estos dos episodios, que pudieron ser polémicos, vemos lo serio de la cuestión de los inmigrantes extranjeros en los Estados Unidos de América. El asunto que preocupa más es el de la inmigración latinoamericana. Los que vienen de Europa o Canadá pueden ser tolerados (más que nada por motivos raciales). Los de Africa y Asia no son tantos. Pero los continentales provenientes de más abajo de Río Grande son la actual preocupación del Gobierno yanqui.

Al igual que los "newcomers" tenctoneses, los latinos en USA también son cada día más, y ocupan puestos cada vez más elevados en la sociedad americana, pese a la férrea discriminación racial existente. A pesar de todas las trabas que se le ponen, muchos logran la tan ansiada "green card", convirtiéndose en ciudadanos de un pueblo que los desprecia por considerarlos "diferentes" e "inferiores", pero que no puede deshacerse de ellos legalmente, salvo por medios extra-oficiales (léase Ku-Klux-Klan, versión en la vida real de los Puristas).

Ahora entendemos por qué los guionistas de la serie se cuidaron muchos de no llamar a la conciencia de los americanos con el episodio «Contact». Casi todos han reconocido a los latinos en los tenctoneses de la serie. Es por ello que no se podía mostrar a los terrícolas "sacando la cara" por los inmigrantes alienígenas: un mal ejemplo. Y es por ello que se incluyó que lo que amenazaba a los "newcomers" es lo mismo que amenaza a nuestra sociedad. En ese caso, sí vale la pena luchar. Alianza estratégica, sí; amistad, no.

Lo mismo se aplica para el guión del telefilm ALIEN NATION: DARK HORIZON. Los enemigos de los "newcomers" también nos amenazaban a nosotros. Así que debemos ayudarlos, pues eso nos conviene. Ahora bien, si la amenaza solo fuera para ellos... ¡no es nada que nos interese!

Para finalizar recordemos que, durante la Era Reagan, se dispuso que cualquier cubano fugitivo que llegara a las costa de Florida adquiriría casi automaticamente la ciudadanía americana. Pero, acabada la Guerra Fría, Cuba dejó de ser estratégica en la política internacional y esta disposición humanitaria fue derogada. ¿Por qué? Pues porque al Tío Sam ya no le convenía asilar a estos "newcomers".

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