CRUELDADES DIVINAS

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Anonimo

Veamos como pueden explicarnos los siguientes versículos aquellos que dicen que la Biblia es la palabra de Dios sin macula ni tacha y lo que en el Libro Sagrado se dice es necesariamente cierto.En el Deuteronomio Yahvé moraliza: “Ni codiciarás la mujer de tu prójimo , ni su casa, ni su campo, ni su siervo, ni su sierva, ni su buey ni su asno, ni nada de cuanto a tu prójimo pertenece”. (Dt. 5: 21). El mismo capítulo cinco del el mismo Deuteronomio nos relata que estando el pueblo de Israel acampado, a la orilla del Jordán y a la vista de la tierra de Canán; el buen Dios despierta la codicia de su pueblo bienamado y lo insta al despojo del bien ajeno: “ Y será que cuando te haya introducido Yahvé tu Dios a la tierra que juró a tus padres, a Abraham a Isaac y a Jacob que te daría provista de ciudades grandes y buenas, que tú no edificaste, y de casas llenas de toda suerte de cosas buenas que tú no llenaste; y de cisternas cavadas que tu no cavaste, y de viñas y olivares que tu no plantaste ...” (Dt. 5: 10. 11) Aquí podemos ver una calara invitación al robo de bienes producidos por el trabajo de otros. Tal es la Justicia Divina. La justicia de los hombre, tan imperfecta, en el código penal llama a esta conducta “incitación al delito” y a “apologistas del crimen” a quienes tal cosa defienden. Más delante el Justísimo y Misericorde insiste en lo mismo: “Más de las ciudades de estos pueblos que Yahvé tu Dios te da en herencia NO DEJES PERSONA CON VIDA, SINO QUE SIN FALTA LOS DESTRUIRÁS TOTALMENTE a saber, al Heteo, al Amorreo, al Cananeo, y al Perezeo, al Heveo y al Jabuseo, como te ha mandado Yahvé tu Dios”. (Dt. 20: 17). La Biblia es un libro lleno de contradicciones capaz de quitarle la fe a cualquiera si se lee con atención. Donde está la contradicción no puede estar la verdad. En su evalgelio Juan dice que “Dios es amor”. ¿De veras Dios es amor? ... Causa indignación leer como Josué, sicario de todas las confianzas de Yahvé, cumple al pie de la letra las ordenes de su Dios. En la primera etapa de su campaña contra aquellas pobres gentes que vivían honesta y tranquilamente del cultivo de sus campos y del pastoreo de su ganado, Josué toma 70 ciudades las que en su mayoría reduce a escombros y pasa a espada a hombres, mujeres, ancianos y niños. Hasta los animales domésticos no escapan a la furia de Dios y gran parte del ganado mayor y menor es muerto a espada. GALENO ZALÁNMonterrey, capital del Nuevo Reino de León, Méxiconull

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