Los Nuevos Iniciados, de Antonio Mora Velez

Los Nuevos Iniciados, otro viaje a la literatura fantástica colombiana.

Por Robert Phillip Corpus Sanzo

Antonio Mora Vélez es uno de los padres de la ciencia ficción en Colombia.
Ha escrito cuentos, poemas, artículos y ensayos relacionados con el género. Y ahora acaba de lanzar su primer novela: Los Nuevos Iniciados.

 

No es ningún novato ni mucho menos un nuevo iniciado; en esta ocasión el veterano escritor colombiano de literatura fantástica, Antonio Mora Vélez, reconocido en antologías internacionales de ciencia ficción, justamente admirado por la pequeña pero creciente comunidad de aficionados al género en el país, autor de varios poemarios y de tres libros de cuentos, le ofrece al público su primera novela de ciencia ficción: Los nuevos iniciados.

Los nuevos iniciados es un pequeño texto que presenta una historia que se desarrolla en una era posapocalíptica, en la cual, como suele suceder, la humanidad se ve envuelta en la tarea de rehacerse nuevamente partiendo desde los más básicos principios y ayudada por los ángeles, una especie de patriarcas, de origen presumiblemente espacial, que se encargarán de irle brindando gradualmente al hombre las herramientas necesarias para erigir una nueva civilización. En medio de esto se encuentran Antuko y Abimael, dos habitantes de la costa atlántica colombiana, descendientes de los sobrevivientes de la hecatombe acaecida, quienes deberán vérselas con los problemas que implica el hecho de estar bajo la potestad de unos seres superiores cuyos propósitos no son del todo claros.

A nuestro modo de ver, Los nuevos iniciados está muy marcada por dos tipos de obras, primero por grandes textos de la literatura universal como El Ramayana y El Mahabarata, pero sobre todo La Biblia, y segundo por la más pura tradición de la space opera, encontrándose en este punto reminiscencias de autores como Asimov y su serie Fundación o de Olaf Stapledon y su Hacedor de estrellas. Entre sus aciertos señalaríamos que hace algo que aún es inusual en nuestro medio, como es el ubicar la trama sobre las primeras comunidades de la humanidad renacida y sus mentores espaciales, en un ámbito caribeño, y el curioso juego textual planteado por el hecho de que los personajes de la novela, en varios momentos suelen leer los cuentos y poemas que en otras épocas ha publicado el mismo Mora Vélez . Desafortunadamente, sin perder su valor, la novela no está exenta de ciertos defectos que, por su peso, no le permiten llegar al nivel que se hubiera esperado de un autor de la condición y experiencia de Mora Vélez.

El gran conflicto de “Los nuevos iniciados” que parte de la base de que Abimael guarda sospechas respecto al hermetismo de los ángeles, y lo que estos seres realmente tienen planeado para su comunidad, no es desarrollado con la suficiente contundencia, ni consigue crear suspenso, y al final del libro, ya muy difuminado, termina siendo disuelto en la descripción de una de las actividades folclóricas del acontecer cotidiano de los habitantes de la región, que aunque es muy llamativa, como clímax no viene al caso para lo que ya había sido planteado durante el transcurso del relato.

En pocas palabras, teniendo presente lo anterior, el texto de Mora Vélez se asemeja más al modelo de una crónica ficcional de la tan promocionada historia oculta de la humanidad, escrita al mejor estilo de un Erich Von Daniken[1] o unos Jacques Bergier y Louis Pawels[2], que al de una novela con un principio, nudo y desenlace. Es inevitable tener la sensación de que a ratos la historia se inclina mucho por todo ese sistema de seudocreencias transmitido por la Nueva Era, y que la ciencia ficción ha dejado de ser un ameno juego de reflexiones, para convertirse en un aparato de difusión de supuestas “verdades” sobre el cosmos y la humanidad. Por todo lo anterior, Los Nuevos Iniciados, salvo algún aspecto ya mencionado, de ningún modo es una obra novedosa o fuera de lo habitual en el ámbito de la literatura fantástica colombiana, la calificaríamos tan sólo como un viaje hacia espacios ya conocidos.


Bogotá, Junio de 2008.

 

 

 

[1] Autor de textos como “Recuerdos del futuro: Enigmas insondables del pretérito” (1970), “Regreso a las estrellas” (1971) o “El oro de los dioses” (1974).

[2] Autores del famoso éxito de los años sesentas “El retorno de los brujos”.

 

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