La Era de Apocalipsis y El Sueño de Hierro

Dos ucronías eugenésicas

por Sergio Alejandro Amira

el sueño de hierroEl Sueño de Hierro (de Norman Spinrad) y La Era de Apocalipsis (la saga de 1994 de Marvel Comics) son una aproximación a un mundo divergente causado por la ausencia de un individuo. En el caso de El Sueño de Hierro, esta determinante ausencia es la de Adolf Hitler en la Alemania post-Primera Guerra Mundial, en el caso de La Era de Apocalipsis, la ausencia de Charles Xavier, en el Universo Marvel. Dos historias que, a pesar de las apariencias, tienen mucho en común.

Pablo Capanna considera El Sueño de Hierro (1972) de Norman Spinrad, un experimento mental de paranoia aplicada y cita el famoso paradigma del aleteo de una mariposa que puede llegar a provocar un tornado en el otro extremo del mundo. Uriel A. Durán por su parte, también se sirve de una mariposa para introducir su comentario a La era de Apocalipsis en la edición especial de X-Men Chronicles de Editorial Vid (2001), pero más que a la mariposa citada por Capanna, Durán parece aludir a la del cuento El Sonido del Trueno (1952) de Ray Bradbury. "Según una de las numerosas reglas no-escritas de la ciencia-ficción, más específicamente la relativa a viajes en el tiempo, matar una mariposa en el pasado puede provocar la destrucción de galaxias enteras en el futuro" (Durán.)

Independiente del origen del lepidóptero lo que tanto Durán como Capanna desean ejemplificar es lo mismo: la ausencia de un individuo determinado en el lugar y el tiempo que le tocaron vivir, podría cambiar el mundo hasta hacerlo irreconocible.

La saga de 1994 de Marvel Comics conocida como La Era de Apocalipsis es, al igual que la novela de Spinrad, un experimento que nos llevó a un mundo divergente causado por la ausencia de un individuo. En el caso de El Sueño de Hierro, esta determinante ausencia es la de Adolf Hitler en la Alemania post-Primera Guerra Mundial, en el caso de La Era de Apocalipsis, la ausencia de Charles Xavier, en el Universo Marvel.

El Sueño de Hierro

La novela de Spinrad no es solo una ucronía, sino además una ucronía dentro de una ucronía. Spinrad propone un mundo producto de la divergencia creada por un Adolf Hitler que, tras intervenir un breve periodo en actividades políticas extremistas en Alemania, emigra a Nueva York en 1919. En la ucronía "principal" que propone la novela, Hitler se convierte en ilustrador de pulps de ciencia-ficción, iniciándose como autor de dicho género en 1935 y llegando incluso a dirigir una revista llamada Storm y a ganar un Hugo póstumo en la convención de 1955 por su novela El Señor de la Swastika. Esta otra ucronía, que compone el grueso del libro, es la historia de Feric Jaggar, un joven genéticamente puro quien habita una Tierra alterna cuya población ha sufrido los efectos de una guerra termonuclear que ha causado horrendas mutaciones de las cuales la más peligrosa es la representada por los malignos y telepáticos "Doms" de Zin (capaces de coaccionar y someter a los demás seres convirtiéndolos en títeres.) La agenda de los Doms incluye la infiltración de la capital de los "hombres verdaderos", Heldon, y la corrupción del caudal genético de sus ciudadanos.

Feric, al igual que el propio Hitler, ha nacido fuera de la nación que terminará liderando (es hijo de exiliados políticos), y una vez cumplida la mayoría de edad, viaja a Heldon para someterse a las pruebas de pureza racial y así obtener la ciudadanía helder. Apenas Feric arriba al control fronterizo descubre que los funcionarios están bajo el sistema de dominio de un mutante de Zin que permite la entrada de todo tipo de aberraciones genéticas, y al que Feric intenta desenmascarar sin éxito. Feric volverá más tarde sin embargo, encabezando una muchedumbre de hombres verdaderos que rescatará a los oficiales fronterizos eliminando al Dom. A partir de este punto Feric, convencido que el triunfo de Heldon, la pureza genética y la verdadera humanidad se han fundido con su destino personal, inicia una meteórica carrera política que le llevara, tras hacerse del mítico Gran Garrotte de Held, a convertirse en el Comandante Supremo de Heldon y a declararle la guerra a los mutantes. Al mando de sus ejércitos Feric llegará hasta la capital misma de Zin, destruyéndola por completo antes que un Dom sobreviviente detone el arma definitiva de los "antiguos" que en cuestión de minutos envía al aire millones de toneladas de polvo radiactivo. "Las matrices de tus preciosas mujeres de sangre pura sólo producirán enanos jorobados, caras de loro, pieles azules y docenas de nuevas mutaciones, quizá incluso nuestra propia especie", sentencia el anciano Dom antes de ser destrozado por el Gran Garrote de Helm (este vil ataque de los Doms no será un contratiempo para Feric por supuesto.)

El Señor de la Swastika

está escrita en el mismo tono que un panfleto propagandístico fanático. Feric Jaggar es prácticamente invencible, un übermensch cuyos enemigos están descritos con una vileza tal, que justifica todas las atrocidades contra ellos cometidas en nombre de la humanidad "verdadera."

Al final de El Sueño de Hierro nos es posible conocer algunos aspectos del mundo alternativo en que El Señor de la Swastika fue escrita, esto gracias al comentario de un tal Horace Whipple que ridiculiza la obra de Hitler, un libro, según él, pletórico de obsesiones fálicas, fetichismo, y homosexualidad, "...escrito en seis semanas por un escritor de pulps que nunca demostró talento literario, y que bien pudo haber escrito el libro mientras sufría los primeros síntomas de una paresia."

La lectura del comentario de Whipple nos muestra los alcances, más allá del mundillo literario de la ciencia ficción de la edad de oro, de una Tierra donde Hitler nunca lideró el partido nazi. En esta versión alterna de nuestro mundo la Gran Unión Soviética ha alcanzado niveles de antisemitismo tan atroces como los de la Alemania nazi (pereciendo cinco millones de judíos en la ultima década), además de dominar Eurasia, la mayor parte de África y las republicas sudamericanas, alzándose sólo Japón y Estados Unidos como últimos bastiones de la libertad, "en un mundo que parece destinado a perecer bajo la marea roja." Whipple, basado en ciertos indicios que indicaban que el incipiente partido nazi de su mundo habría sido antisemita, especula que los Dominantes de Zin tal vez simbolizaran a los judíos de no ser por que evidentemente son una alegoría de la Unión Soviética, a raíz de esto Whipple se muestra desconcertado con respecto a los mutantes que infestan El Señor de la Swastika, no encontrando paralelo alguno para ellos con la realidad contemporánea. Esta incapacidad de extrapolación, dada por el contexto histórico de la realidad divergente de El Sueño de Hierro, hace que Whipple además, considere altamente inverosímil el surgimiento de un ser como el protagonista de la obra de Hitler, y más aún, la idea que una nación se arrojara a sus pies "...por obra de manifestaciones multitudinarias de fetichismo publico, de orgías de estridente simbolismo fálico, y de asambleas de oratoria histérica adornadas con antorchas." Un personaje como Feric Jaggar, concluye Whipple, podría ofrecer un liderazgo férreo a una nación, pero a un alto precio, "podríamos ganar el mundo, pero perderíamos nuestras almas."

La Era de Apocalipsis

Esta saga se extendió durante cuatro meses durante los cuales todos los títulos de la familia "X" fueron reemplazados por sus contrapartes alternas y en ella ocurre algo similar a El Señor de la Swastika pero a la inversa, siendo los mutantes quienes declaran una guerra eugenésica contra los "verdaderos humanos". Todo se inicia en Uncanny X-Men #320 con el hijo bastardo del profesor Xavier, Legión, quien ha decidido viajar 20 años en el pasado para eliminar al mayor obstáculo que su padre ha tenido que enfrentar para la consolidación de su sueño de pacífica co-existencia de humanos y mutantes: Erik Magnus Lehnsherr alias Magneto, el Amo del Magnetismo. En aquellos años Xavier y Magnus trabajaban en un Hospital de Israel, eran buenos amigos y nada parecía presagiar los cruciales roles que ambos cumplirían. Arrastrados por el flujo temporal han viajado al pasado también algunos X-Men, que nada pueden hacer para impedir que Legión mate a su futuro padre cuando este intenta salvar a su amigo Magnus. Como resultado de esto Legión y los X-Men desaparecen de la nueva línea temporal y Magneto en reconocimiento al sacrificio de su amigo se compromete a realizar su sueño (será él quien funde a los X-Men.) En Sabah Nur, un mutante cuasi-inmortal también conocido como Apocalipsis, que ha existido desde el antiguo imperio egipcio y cuyo dogma, aplicado a las relaciones humano-mutantes es la "supervivencia del más apto", decide emprender su guerra contra los humanos mucho antes que en la continuidad normal alertado por la batalla entre Legión y Magneto sobre los cielos de Haifa. Sin un Charles Xavier que le haga frente, Apocalipsis logra apoderarse de todo el continente americano.

El Estados Unidos de esta línea temporal se convierte en la zona cero del Imperio de Apocalipsis, irguiéndose su imponente fortaleza en medio de las ruinas de lo que fuera Manhattan. La mitad del continente desde Florida hasta los limites de Canadá está bajo directo control del Alto Señor mientras que la otra mitad ha sido asignada a sus Cuatro Jinetes. A través del nordeste de Norteamérica, separando Canadá de Alaska, serpentea el monstruoso Muro de Apocalipsis que se extiende a través de miles de kilómetros, desde el Estrecho de Bering hasta Asia, bloqueando las posibles rutas de escape humanas. América Central ha desaparecido bajo las aguas y Sudamérica ha sido bombardeada por misiles nucleares como "método de limpieza", convirtiendo el continente entero en un Chernobyl a gran escala. Rodeando Norte y Sudamérica, diseccionando el Océano Pacífico del Atlántico, se encuentran las Plataformas del Perímetro de Seguridad. Situadas a unas 200 millas de distancia, estas plataformas armadas vigilan que nadie entre o salga del reino del darwinista Apocalipsis quien, al igual que los Dominantes de Zin, realiza horribles experimentos y manipulaciones genéticas tanto en humanos como mutantes considerados "indignos para la causa" (podemos encontrar un evidente paralelo entre los Guerreros Zin y los soldados de Apocalipsis llamados Infinitos, generalmente manufacturados a partir de humanos mutados artificialmente.)

Los continentes de África, Asia, Australia, y Europa aún pertenecen a los humanos libres, aunque han sufrido por igual los ataques de Apocalipsis. Francia ha sido devastada por los bombardeos y Paris inundada. Un fortificado Londres se ha transformado en la base del Concilio Humano mientras que la Isla Muir en Escocia sirve de factoría para los gigantescos robots centinelas, la principal arma humana que se encarga de patrullar el perímetro de defensa en el sudeste de África. Japón ha corrido igual suerte que el continente sudamericano, siendo reducido a una tierra baldía. Para empeorar más aún el panorama el clima se ha vuelto altamente inestable debido a un severo trauma en el campo electromagnético de la tierra producido durante la segunda batalla entre Magneto y Apocalipsis, en la Montaña Wundagore.

Este es el oscuro panorama en que los X-Men siguen luchando por la protección de aquellos "que les odian y temen", por el sueño de Xavier. La saga concluye en X-Men Omega, con el Alto Concilio Humano atacando la capital de Apocalipsis y este respondiendo con bombas nucleares (a que les suena conocido) antes que la realidad misma sea borrada gracias al cristal M’Krann.

El Sueño de Hierro

y La era de Apocalipsis, dos ucronías eugenésicas con un mensaje en común, los invito a sacar sus propias conclusiones.

© 2002, Sergio AlejandroAmira

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