Sobre Terminator 3

LA TERCERA ¿SERÁ LA TERMINACIÓN DE TERMINATOR?

por Dixon Moya

En la época de las remakes y las secuelas, no podía faltar la de un clásico de la CF como Terminator. Está temporada vió llegar La Rebelión de las Máquinas (Terminator 3: Rise of the Machines) el tercer episodio de esta saga robótica.
Aqui ofrecemos una opinión sobre este film.

Como se ve desde el título, el presente artículo contará con un exceso de palabras condimentadas con la letra T, signo que parece una cruz, un martillo, una metralleta, un hombre con brazos extendidos y que recuerda la bebida que se toma a las cinco en el palacio de Windsor. Pero vamos a nuestro Tema.

Si hubo una película que a pesar de las limitaciones económicas y artísticas de su momento, impactó a la audiencia fue The Terminator (1984). La combinación de una serie de elementos convirtió esta cinta en una de las favoritas de los amantes de la ciencia ficción: 1) La historia de un futuro dominado por las máquinas, en el cual una de ellas viaja al pasado (por entonces nuestro presente adolescente), para impedir el nacimiento del líder humano que pondría en riesgo el gobierno de los robots. 2) La cacería implacable de aquella máquina indestructible y destructora en pos de una débil mujer y el protector que ha sido enviado para custodiarla, mediante una narración trepidante. 3) El romance entre los perseguidos que como toda historia de amor clásica termina frustrado por la muerte de uno de ellos, pero quien cumple su verdadera misión, engendrar en el pasado a quien será su comandante en el futuro. 4) El lanzamiento al estrellato de un actor, que hasta el momento era más una curiosidad musculosa de apellido extraño y nombre infantil, pero que gracias a sus limitaciones histriónicas de entonces, encajó a la perfección en el rol de una inexpresiva máquina de matar. Personalmente no puedo olvidar la escena de los niños en el refugio de los sobrevivientes, sentados viendo un televisor vacío, cuya pantalla sólo está animada por el fuego.

Pasaron los años y con el aumento de la leyenda de la película, el dinero de su creador y la fama de su protagonista, fue inevitable una segunda parte en 1991. En esta secuela (Terminator 2, Judgment Day), se sigue el modelo básico de la primera persecución de un robot perfecto a la desafortunada Sarah Connor y a su hijo, convertido en adolescente rebelde. Ahora Arnold Schwarzenegger no es el villano, lamentablemente en mi opinión, pues los tiempos han cambiado, su imagen de héroe con aspiraciones políticas por el partido republicano, podría verse afectada por lo cual, forzando la historia, se convierte en protector, pasando de cazador a presa, lo que de todas formas genera una imagen memorable, cuando la paranoica Sarah piensa que el monstruo ha regresado para matarla. En este caso el villano es una máquina de metal líquido, con el poder de mimetizarse en cualquier cosa, gracias a un presupuesto millonario que garantiza escenas plenas de emoción. La carga de la película no está en la historia como tal, sino en los efectos visuales y las escenas de acción, aunque al final le deja al espectador el recuerdo de una frase en español ("hasta la vista, baby") y una mano enguantada despidiéndose, pero por lo visto no del todo.

Terminator 3: Rise of the Machines.

Bajo la tutela del Director Jonathan Mostow (parece que James Cameron, en esta oportunidad no tuvo mayor participación), llega la tercera parte, pero ni definitiva ni crucial. Quizás como los niños a quienes nos sorprendió The Terminator, ya crecimos, una buena porción de la fortaleza de la película recae en las curvas de una atlética y desconocida actriz en el cine, quien ha tenido más experiencia en televisión, Kristanna Loken. Esta Terminatrix (si así puede calificarse), modelo TX, comprueba que la belleza no es incongruente con el peligro, sin duda en la iconografía de las películas de Terminator, su aparición desnuda como una metáfora de Eva conociendo el Edén, supera las anteriores de Schwarzenegger, en particular la última que explota un nuevo filón (el único) en la secuela, el humor. Este aspecto de comicidad, quizá decepcione a quienes añoran la atmósfera oscura, casi tenebrosa de la presentación original, los chistes del robot que en ocasiones sobran, son el esfuerzo por dejar en el recuerdo nuevas frases emblemáticas ("Habla con la mano"). Sin embargo, a pesar del buen número de guionistas (tres) que tratan de continuar con la historia pensada por James Cameron, hay una serie de elementos comunes, por no decir repetitivos, algunos por necesidad mercantil, que nos devuelven a las primeras partes, por ejemplo:

  • La preferencia por la ropa de cuero y lentes negros del Terminator, lo que se entiende por las franquicias comerciales, así como las ultramodernas motos policiales. No se explica por qué justo en la camioneta que Terminator roba, hay un rifle de repetición, el cual utiliza en el primer combate contra la Terminatrix, aunque alguien diría que es comprensible dada la afición estadounidense por las armas.
  • Las escenas de carretera con grandes camiones que destruyen todo a su paso, así como los Terminators saltando encima de los automóviles, luego de intensa carrera tratando de eliminar a los pasajeros.
  • La balacera del Terminator a los docenas de policías que a la postre deja un saldo de cualquier cantidad de automóviles destrozados pero ninguna baja humana.
  • Se destaca el enorme parecido físico entre la nueva pareja de acechados (John y Kate) con la de sus antecesores (Sarah y Kyle), sobre todo la semejanza entre los actores Nick Stah (John Connor) y Michael Biehn (Kyle Reese), queda claro que el primero es hijo del segundo. La historia es un calco, una mujer que el destino ha elegido como clave para la humanidad (para quienes les gusta relacionar las historias de la ciencia ficción con la Biblia, va otra idea), y quien sin proponérselo se relaciona con un hombre que parece un loco al hablar sobre robots que controlarán el mundo.
  • El reconocimiento de la fuerza femenina, no sólo por el aspecto físico sino por el liderazgo, encarnado por Claire Danes personificando a Kate (repitiendo el mismo perfil de Sarah), incluso desde la óptica de las máquinas con la modelo TX.
  • Las extremidades inferiores de los robots son seccionadas o cercenadas (lo que en el nuevo modelo no sería tan creíble por su asombrosa capacidad de regenerarse), lo que posibilita su destrucción final.

Pero algo falta en esta parte, hubo un elemento fundamental en las dos primeras, la actuación vigorosa de Linda Hamilton, quien al no seguir casada con James Cameron, frustró la posibilidad de continuar con el éxito de la historia. Vemos como el divorcio puede afectar al cine. Como se explicó, de alguna manera su reemplazo es Claire Danes, en el rol de la futura esposa del adulto John Connor (hay una escena en donde este le dice que le recuerda mucho a su madre, acaso desarrolló complejo de Edipo?), un Connor indeciso quien en esta ocasión es interpretado por Nick Stah, ante los problemas con drogas que ha tenido Edward Furlong, el joven John de la película anterior. Sin embargo, los seguidores de The Terminator, extrañamos esa mezcla extraña de fragilidad y furia de Sarah.

En mi opinión, esta tercera parte sólo se justifica como cierre de un ciclo, en adelante ya no es necesario volver al pasado pues el día del juicio, con el casi total exterminio de la humanidad llegó sin dilaciones, se han terminado las persecuciones en el tiempo que nosotros conocemos. Sin embargo, creo no equivocarme al afirmar que se trata de la película menos afortunada de la historia. Como vimos los lugares comunes abundan, y en ocasiones todo se reduce a una situación humorística como la fugaz aparición del único actor que junto con Schwarzenegger ha sobrevivido durante estos tres filmes, Earl Boen (como el Dr. Peter Silberman). Las nuevas producciones tendrán la ventaja de contar de manera nueva una vieja historia que paradójicamente no se ha visto, la lucha final entre hombres y máquinas. Terminator 3 ofrece un adelanto definitivo, John Connor efectivamente será asesinado en el futuro por un Terminator.

Por lo anterior, dudo que esta tercera entrega sea la terminación de Terminator. En una época en que es más escasa la originalidad y que lo conocido si bien sorprende menos, al mismo tiempo es una inversión más segura, es posible que en unos años volvamos a ver a un Arnold un poco más viejo, pero quizás más sabio, volviendo a vestirse de cuero, sobre todo si no resulta su pretensión política en California. El mismo ha dicho que a pesar de su edad, gracias a su preparación atlética, podría hacer más Terminators si es necesario y si el salario es atractivo, puede uno agregar. Incluso si por desafortunada causa Arnold falleciera o peor aún fuera elegido gobernador o mucho peor, presidente, las siguientes películas pueden hacerse con su figura diseñada por computador, mucho más cuando se trata de un robot asesino.

P.D.: Al concluir estas líneas, me doy cuenta que la webcam de mi computador tiene un botón verde encendido que parece mirarme, así que la giro a un lado. No puedo evitar cierto escalofrío, sobre todo al recordar la primera Terminator.

Dixon Moya.
Bogotá, Julio de 2003.

¿Más sobre Terminator 3: La rebelón de las máquinas? Lee esta Reseña en la Zona Crítica.

Re: Sobre Terminator 3

Terminator 3 es una exelente pelicula!, Arnold demostró que todavía está en forma y que Terminator todavía vive.
La verdad salí del cine muy conforme porque es una pelicula digna de las anteriores(aunque creo que la segunda es la mejor de las tres).
Espero que salga la cuarta ya que estoy muy ansioso por verla y también poder ver el gran final!! (exclusivamente la guerra).
Hasta luego. Santiago.

Re: Sobre Terminator 3

A mi me pareció una buena película, sobre todo el final, porque fue inesperado que no hayan podido evitar la guerra (aunque pueda pensarse que es para hacer la 4).
Tambien me parecieron buenas las interpretaciones.
Obvimente que parecia que en la 2 al haberse acabado con los chips y con la muerte del cerebro de Skynet, se acababa todo; pero al fin y al cabo el proyecto ya estaba desarrollado y la fabrica no habia sido destruida toda.

Re: pues a mi me gusto

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