Videodrome, de David Cronenberg

20 años de Videodrome

por José Antonio López

En 1983 se estrenaba VIDEODROME (Cuerpos invadidos / Videodromo), un film que sería determinante en la carrera del genial realizador David Cronenberg, quien ,a partir de esta película, acostumbraría borrar las fronteras entre el terror, la ciencia-ficción, el cine de autor y el cine experimental.


A principios de los años ochenta todavía no existía internet, al menos como la conocemos hoy, y la era informática estaba podríamos decir que en la prehistoria. Pero la aparición del vídeo doméstico, con la posibilidad de registrar algo emitido por televisión, conservarlo y verlo una y otra vez, supuso también una pequeña revolución que dio mucho que hablar; al mismo tiempo, la proliferación de canales de televisión, aunque no pasaba de ser un sueño remoto (o una pesadilla remota) en la España de la época, era ya una realidad consumada en Estados Unidos.

Todo el debate social de aquellos y de estos años sobre la alienación producida por los medios de comunicación, la dificultad en saber si lo que vemos en la pequeña pantalla es real o es un montaje, la manipulación de la información que recibimos, una nueva sociedad basada en la imagen donde quien controla la televisión controla el poder, etc. está en Videodrome: todo un ensayo sobre la realidad del mundo moderno y las nuevas tecnologías, y al mismo tiempo una estupenda, arriesgada e influyente obra maestra del cine.

David Cronenberg era hasta entonces una promesa en el mundo del cine fantástico que hacía películas de serie B de terror con personalidad, atmósfera enrarecida e ideas inquietantes, como Rabia o Cromosoma 3, pero que aún no había logrado despuntar con ningún producto especialmente destacable. Videodrome es su primera obra de madurez en la que demuestra no sólo poseer un universo propio que hasta aquel momento solamente se intuía y que aquí despliega en todo su esplendor, sino ser capaz de hilar un complejo, brillante y muy ambiguo discurso sobre la sociedad moderna, y de paso borrar las fronteras entre terror, ciencia-ficción, cine de autor y cine experimental (Videodrome es todo eso a la vez) y expandir el cine fantástico hacia nuevos y jugosos terrenos.

Como es la norma en todo el cine de Cronenberg, la película es la historia del proceso de autodestrucción, o tal vez de liberación, física y mental de un personaje. El protagonista, Max (James Woods), lleva un canal de televisión de poca monta que emite productos pornográficos al filo de la ilegalidad. Un día su ayudante capta una señal pirata procedente de un canal nuevo, Videodrome, cuya programación consiste en torturas muy realistas.

Max se engancha a la señal de Videodrome. Su adicción psicológica llega a materializarse físicamente; la televisión lo devora y lo convierte en un vídeo viviente en el que se introducen cintas a través de una boca/vagina en su estómago. Dichas cintas, aparte de destruir su cuerpo provocándole un cáncer, le crean alucinaciones que lo desconectan de la realidad, le lavan el cerebro, y lo zambullen en el universo programado por los creadores de Videodrome, cuyas órdenes obedecerá ciegamente.

En un mundo en el que la gente pasa entre tres y cuatro horas diarias como promedio viendo la televisión, y donde los grandes grupos empresariales, estrechamente vinculados con los principales partidos políticos, la utilizan para transmitir su ideología y para controlar al mismo tiempo la información, las mentes de los ciudadanos, y el poder político, está claro que Videodrome, como otras grandes películas del cine fantástico, es una ficción con muchos puntos en común con la realidad.

No obstante, la tecnología es poderosa y difícil de controlar: Videodrome, al principio creado por y puesto al servicio de una organización de extrema derecha que quiere "limpiar" la sociedad y castigar a los consumidores de pornografía, se les escapa de las manos a sus artífices y acaba adquiriendo vida propia. De hecho Max, tras ser programado para participar en su complot, es luego reprogramado para destruirles; sin embargo no por ello dejará de estar enganchado a Videodrome, que ha sobrevivido a sus creadores y que le ha causado una transformación difícilmente reversible.

Para acabar su metamorfosis, Max debe decir adiós definitivamente a su viejo cuerpo corrupto y entrar en la Nueva Carne al otro lado del televisor. Esto puede entenderse como el final del proceso de degeneración de una víctima de la tecnología, o como el comienzo de una nueva vida, como un suicidio o como una liberación. En cualquier caso, viendo lo frío y lo vacío del apartamento y de la existencia anterior del protagonista, no es de extrañar que prefiera pasarse al otro lado, donde al menos le esperan tentadores los labios de Deborah Harry. Larga vida a la Nueva Carne.

 

Ficha técnica del film:

Director/guión

: David Cronenberg / Productor: Claude Héroux para Famous Players/Filmplan/Guardian Trust Company/The Canadian Film Development Corporation/Universal Pictures / Fotografía: Mark Irwin / Música: Howard Shore / Montaje: Ronald Sanders / Intérpretes: James Woods (Max Renn), Sonja Smits (Bianca O'Blivion), Debbie Harry (Nicki Brand), Peter Dvorsky (Harlan), Leslie Carlson (Barry Convex), Jack Creley (Brian O'Blivion), Lynne Gorman (Masha), Julie Khaner (Bridey) / Nacionalidad y año: Canadá 1983 / Duración: 89 min.

Re: Videodrome, de David Cronenberg

Pues para mí Spider (2002) es una obra maestra indiscutible.

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