Hijos de los Hombres, de P. D. James

P. D. James: Cuando La Dama del Crimen Visitó la ciencia ficción.

Por Jorge Oscar Rossi

Phyllis Dorothy James, más conocida por P.D. James es llamada "la dama del crimen" por su constante aporte a la literatura policial. Sin embargo con Hijos de los Hombres (The children of men) se mete de lleno con la ciencia-ficción. Aqui se analizan los resultados.

"En la madrugada de hoy, 1º de enero del año 2021, tres minutos después de las doce, murió en una pelea en un suburbio de Buenos Aires el último ser humano nacido sobre la faz de la tierra: tenía veinticinco años, dos meses y doce días."

Así comienza Hijos de los Hombres, una novela escrita en 1992 por la inglesa P. D. James, que parte de la siguiente especulación: ¿Que pasaría si, de pronto, la totalidad de la raza humana se volviera infertil?

Hace unos días me topé con la obra, publicada en el 2000 por Editorial Sudamericana en edición de bolsillo, en una mesa de saldos de un...hipermercado, en la ciudad de Buenos Aires. Costó 1,95 devaluados pesos argentinos, un poco más de medio dólar, lo que demuestra, entre otras cosas, mi proverbial sentido del ahorro.

En el libro, los últimos nacimientos se producen en 1995, llamado por ello el año Omega. Omegas son también los nacidos en ese año, la bella, inteligente y especialmente cruel generación final que viene a ponerle el telón a la Humanidad. A partir de allí, a todas las sociedades solo les queda envejecer y morir, poco a poco, sin otro porvenir a la vista. La infertilidad general llegó como una plaga y son infructuosas todas las tentativas para revertirla. El mundo de esta novela es un mundo sin esperanza, un mundo que se va apagando lentamente.

La acción transcurre en Inglaterra en el año 2021 y el protagonista y ocasional narrador es Theo Faron, un historiador de Oxford que acaba de cumplir cincuenta años y empieza a llenar las hojas sueltas de un diario. A través de su diario, Faron se nos presenta como un hombre reflexivo, irónico hasta el sarcasmo, solitario y desengañado de su vida y de sus semejantes. En otros capítulos, narrados en tercera persona, se refuerza esa impresión, aunque el personaje, como en toda novela que se precie, irá cambiando su forma de ser. El carácter de Faron tiene su explicación: Es que en un mundo sin futuro solo pueden vivir aquellos cuyo egoísmo sea lo suficientemente fuerte como para justificar una existencia a la que toda posibilidad de trascendencia le es negada de antemano.

Faron es el primo de Xan Lyppiatt, el Custodio de Inglaterra, una suerte de dictador que gobierna un país al que cosas como elecciones y democracia dejaron de importarle hace tiempo. La gente quiere seguridad, comodidad y placer para pasar sus últimos años lo mejor posible. Eso es lo único que importa y eso es lo que el Custodio les da a los treinta y seis millones de ingleses que quedan.

Un pequeño grupo que conspira contra el poder alimentará la trama y obligará al escéptico y desencantado Faron a abandonar su relativamente cómodo lugar de testigo e involucrarse activamente en la cuestión, en especial, a causa de Julian (sic) una joven mujer que integra el grupo.

DE LOS ASESINATOS A LA CF

Phyllis Dorothy James, más conocida por P.D.James o "la dama del crimen", nació en Oxford en 1920, pero su familia pronto se trasladó a Cambridge. Al empezar la segunda guerra mundial se incorporó a la Cruz Roja como enfermera, y en 1949 empezó a trabajar para la seguridad social británica.

En 1968 obtuvo un cargo en el Departamento de Policía del Ministerio del Interior, en el servicio forense, donde adquirió los conocimientos de metodología policial y forense que le han permitido recrear en sus novelas policiales, situaciones que destacan, especialmente, por su verosimilitud.

Entre sus principales títulos encontramos Sabor a muerte, Intrigas y deseos, El pecado original, Muerte de un forense, Un impulso criminal y Sangre inocente. Hijos de los Hombres es su primer novela fuera del género policial.

¿COMO SE ATREVE A METERSE CON NOSOTROS?

El estilo de James se destaca, e Hijos de los Hombres es un ejemplo, por la precisión metodológica y una colorida descripción de situaciones y personalidades. Tiene un ritmo lento, moroso, detallista, perfeccionista, lo que no la hace recomendable para cualquiera.

Los fanáticos de la CF hard deberían albergar pocas expectativas de disfrute con esta obra. Un escritor de Ciencia Ficción "dura", tipo Larry Niven, por ejemplo, dedicaría paginas y paginas a contar como se produjo la infertilidad universal, cuales son las teorías que explican la misma y que soluciones se intentaron. También se interesaría por contar porque no se recurrió a la clonación, como medida desesperada de perpetuar la raza humana. En cambio, James ni se preocupa por todo esto. Para ella, la infertilidad simplemente llegó, y los distintos países, al principio coordinados por Naciones Unidas, intentaron remediarlo, y ya para el año 2021 casi se había perdido toda esperanza. Punto.

En vez de eso, la autora busca mostrar, en la mejor tradición de la CF blanda o "humanista", como afecta a la sociedad este insólito hecho.

Así, el protagonista nos cuenta: "Hemos apartado de nosotros, como padres en duelo, todos los recuerdos dolorosos de nuestra perdida. Los juegos para los niños han sido retirados de las plazas...Quemaron todos los juguetes, excepto las muñecas que algunas mujeres no del todo cuerdas utilizan como sustitutos de niños. Las escuelas estuvieron cerradas durante un largo tiempo hasta que las clausuraron o las convirtieron en establecimientos de educación para gente adulta...Solo en los casetes y los discos se escuchan las voces de los niños...Para algunos resulta insoportable, pero para la mayoría de la gente funcionan como una droga."

No hay avances tecnológicos en este mundo sin futuro, (¿Qué sentido tendría?), salvo en lo que hace a drogas y tratamientos contra la senilidad. La gente que vive en pueblos se va mudando a las ciudades, conforme avanza la despoblación, porque con el paso del tiempo, el gobierno solo podrá garantizar seguridad, agua corriente, energía eléctrica, buenos caminos y comida en las grandes ciudades. Lo demás, se abandona.

Hasta la religión tiene que cambiar. Al principio, se había impuesto la creencia de que la infertilidad del hombre es el castigo de Dios por su desobediencia y sus pecados, idea plausible para muchos, en los primeros tiempos que siguieron al año Omega, cuando la violencia urbana que venía de antes se agudizo a niveles increíbles. Pero a medida que los años pasaron y las ciudades se fueron transformando en "pacíficos depósitos de dóciles ancianos" que solo querían seguridad y tranquilidad, esta forma de ver las cosas, muy propia del Antiguo Testamento, trocó en una predica evangelica que se sintetizaba en la frase "Dios es amor y el amor lo justifica todo".

Así, pasa a ser popular un culto liderado por una tal Rosie McClure, para quien, dice Faron, "la gente ha caído en el error porque no ha comprendido la ley del amor. La respuesta ante el dolor es un anestésico o una aspirina, ante la soledad la seguridad de que Dios se preocupa por nosotros... No se pide a nadie que haga sacrificios excesivos ya que Dios, al ser Amor, solo desea que sus hijos sean felices".

Estas y otras descripciones de una sociedad que solo busca gratificarse mientras espera el final, son los puntos más fuertes del libro. Una sociedad estéril y frustrada, donde algunas mujeres calman su angustia paseando muñecas en cochecitos de bebe y hay sacerdotes que acceden a bautizar gatitos, hasta que el sinsentido de la propia existencia o la incapacidad física que produce la vejez hace que los ancianos participen de un Átropos, una ceremonia de suicidio colectivo supervisada por el Estado.

PERO, ¿PASÓ LA PRUEBA?

"En mi caso, Inglaterra es el único lugar del que puedo decir que sé cómo piensa la gente, cómo es su temperamento. Para mí la ambientación de una historia —que hago siempre al principio de mis libros— es algo muy importante. Es lo que da credibilidad a un libro en el cual el lector tiene que sumergirse por completo. En mi opinión, en la crime novel la ambientación tiene que estar al principio. El escenario del crimen ejerce influencia sobre los personajes y su conducta, y contribuye al desarrollo de la trama. En el lector, por su parte, crea un estado de ánimo de miedo y expectativa"

, dijo la autora en un reportaje publicado por el diario argentino Clarín el 19 de agosto de 2001. Aquí, en Hijos de los Hombres, James aplica esta formula a rajatabla, aunque no se trate de una novela policial. Si bien el problema de la infertilidad afecta a todo el planeta, la narración está centrada en Inglaterra y la descripción de sus ciudades, viviendas, museos, iglesias y caminos es minuciosa.

P.D. James, (o, si quieren, la Baronesa James de Holland Park, ya que en 1991 se convirtió en par del Reino Unido por sus méritos literarios), sabe llevar Hijos de los Hombres con la eficacia de una profesional, dando clases en materia de construcción de personajes. Si la literatura consiste en el arte de transmitir pensamientos, ideas y emociones a través de la palabra escrita, James demuestra que conoce el oficio a la perfección. Los personajes tienen suficiente "carnadura" para parecernos humanos. Se muestran ambiguos y contradictorios, es decir, vivos.

Pero, no hay que olvidarse que James no escribe para elites, se traten estas de círculos intelectuales o de fanáticos de la CF, sino que busca llegar al gran público y en eso, el libro refleja las limitaciones que surgen de ese tipo de escritura. Así, la autora busca que el lector comprenda lo que está pasando y eso deja afuera recursos literarios que podrían "embellecer" el relato, pero a costa de exigirle mayor atención al que lee.

También debemos tener presente que la P. D. proviene del genero policial y que esta fue su primera incursión en la CF. Esto es lo que le da a Hijos de los Hombres una de sus particularidades más interesantes: Evidentemente, a James le importan muy poco las convenciones del género al que ingresa por primera vez. Ella aborda la CF con la inocencia de sus inexpertos 72 años, armada nada más, y nada menos, que con su oficio.

Y su oficio nos regala paginas de buena literatura, aunque probablemente el producto final no lleve al paroxismo del entusiasmo a los aficionados del genero, que quizás sentirán que "le falta algo". Probablemente, un autor de CF hubiera hecho mas foco en la violencia y belleza de los Omega, que en cambio aparecen bastante poco. Asimov o Clarke no se habrían privado de, por lo menos, una trilogía, con semejante tema entre manos.

Me puedo imaginar sin mucho esfuerzo una "precuela" que cuente la llegada del año Omega y el violento y caótico lustro siguiente y una secuela ambientada unos cuarenta años después de Hijos de los Hombres. Dado el final que James le dio, los que lean la novela advertirán que esta posible secuela tiene enormes posibilidades narrativas. Sin embargo, parece que doña P. D. no tuvo interés en meterse en una kilométrica zaga a las que nos tienen acostumbrados los escritores de CF últimamente.

De todas maneras, y para ir terminando, tenemos una muy recomendable mirada sobre la ciencia ficción de parte de una escritora profesional, veterana en otras aguas literarias, pero novata en este genero y el resultado nos hace recordar una vieja y sabia máxima: Si alguien es realmente un buen escritor de genero policial, o romántico, o de terror, quiere decir que, ante todo, es un buen escritor. El genero viene después.

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Referencias

http://www.cyberdark.net/ver.php3?cod=4257
http://www.circulo.es/Contenido/Autores/Autor.asp?Codigo=9426
http://www.brecha.com.uy/numeros/n529/9447.html
http://www.edsudamericana.com.ar/prensa/noticias01-08.html#2001-08-19a
http://usuarios.iponet.es/casinada/06pdjame.htm

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