Buenos Aires Rojo Sangre: Crónica de un festival

Buenos Aires Rojo Sangre
Crónica de un festival

por Pablo Sapere

Los pasados días 29 y 30 de noviembre se realizó el festival de cine fantástico, bizarro y terrorífico Buenos Aires Rojo Sangre, la única muestra de estos géneros que se hace en esta ciudad.
Aqui ofrecemos un repaso del evento desde la particular perspectiva de uno de los organizadores.

El hecho de ser parte de la organización de un evento como el festival de cine fantástico, bizarro y terrorífico Buenos Aires Rojo Sangre cambia totalmente la perspectiva a la hora de comentarlo. No es lo mismo evaluarlo desde el lugar de un simple espectador que hacerlo desde el otro lado del mostrador. Por eso no propondré una crónica que pretenda lograr una inasible objetividad, sino que sólo seguiré un recorrido subjetivo y parcial.

La organización

Si bien el B.A.R.S se realizó el 29 y 30 de noviembre pasado, su organización data de mucho tiempo antes. Concretamente empezamos a planearlo junto a Gabriel Schipani –director del festival– y QuintaDimension.com al caer la noche del 16 de diciembre de 2001, justo cuando terminaba la segunda edición. Si señalo la fecha, es porque en esos días se vivieron situaciones muy fuertes. Ustedes recordarán: piquetes, saqueos, la caída del presidente De La Rua y varias muertes que verdaderamente tiñeron las calles de sangre.

En ese contexto nos preguntamos si no era algo un poco banal pensar en organizar un festival de cine en medio de semejante tragedia. La respuesta la seguimos manteniendo hasta ahora: si existe una salida, sólo la encontraremos a través de la imaginación. Y un festival de cine es el modo ideal de dejar fluir esa imaginación.

Lo segundo que teníamos que resolver era como financiar este festival, que en los papeles resultaba mucho mas ambicioso que el anterior. Es claro que el B.A.R.S no cuenta con un apoyo estatal a nivel económico ni tampoco con auspiciantes privados. La idea fue, entonces, garronear (pedir prestado) todo. Así conseguimos el Centro Cultural San Martín (la sala A-B, un ámbito espectacular para el festival), obtuvimos un proyector de una dependencia pública, los programas salieron de una fotocopiadora de gente amiga, etc.. El costo final del festival fue de menos de 300 pesos (unos 80 dólares), principalmente invertidos en el pago de impuestos (aunque ciertamente es absurdo que impongan el abono de tasas en un festival con entrada gratuita, Argentores –el sindicato de los guionistas– no nos exceptuó del pago, como si lo hizo el Instituto de Cinematografía), el alquiler de un proyector de emergencia y otros gastos menores. Sospecho que el Buenos Aires Rojo Sangre es el festival de cine mas barato del mundo.

Un punto aparte para los que organizamos mereció el tema de la difusión del festival. ¿Cómo hacer que la gente se entere de que puede ver cine gratis? Lo mas fuerte se movió a través de Internet, desde QuintaDimension.com o a través de páginas amigas como El Sitio de Ciencia Ficción o Cinefania. Pero el principal punto a lograr era que el festival fuera publicitado a través de los medios masivos de comunicación y por eso estuvimos paseando por diversas redacciones de los diarios mas importantes. Esto fue encarado con poco tiempo –es claro, además de ver peliculitas tenemos que cuidar nuestros trabajos– y sin recursos (en el sentido de no poder presentar los lujosos catálogos de películas que suelen imprimir –con financiamiento estatal– festivales como el de Mar del Plata o el de Buenos Aires).

Los resultados fueron muy variados, desde lo esperado (pequeñas menciones en el conservador La Nación hasta una página completa en el mas progresista Pagina/12) a lo inesperado (desde la media página en el muy poco cinéfilo Diario Popular a la página completa del derechista InfoBAE).

Lo mas curioso vino por parte de Clarín, el diario mas vendido de la Argentina (en este caso sólo me refiero a la cantidad de ejemplares... creo) que directamente nos ignoró. ¿Por que la noticia no fue publicada? No lo sabemos. Como sea, el hecho de no aparecer en el medio paradigma del cine mainstream, no deja de tener un importante valor simbólico.

Ciertamente una organización de esta clase en muy vulnerable a los imponderables y como la Ley de Murphy es la única que se respeta en este país, el resultado fue obvio. El proyector se rompió en el momento menos indicado (viernes 29 a las 16:55, cinco minutos antes de abrir las puertas de la sala). Finalmente el aparato arrancó gracias a las habilidosas manos de los técnicos del Centro Cultural. Ese proyector fue el culpable de los retrasos y cambios de programación que sufrió el festival, así que para el año que viene deberemos ser mas cuidadosos al elegir a quien le pedimos prestado (risas).

Este breve recorrido por el backstage del B.A.R.S. mas que una excusa para justificar los problemas que hubo –que finalmente no fueron tantos, apenas algunos retrasos– apunta a que los lectores se acerquen mínimamente a entender el proceso de gestación de este festival. Además creo que el precario financiamiento y las dificultades de realización jerarquizan el resultado, de la misma manera que nos impacta mas el pequeño logro de un film de bajo presupuesto que el habitual gigantismo espectacular de una película de Hollywood.

La programación

Evidentemente lo que importa de un festival son las películas que se proyectaron, así que aquí haremos un breve repaso por alguno de los títulos pasados.

La idea del festival era mostrar un panorama de la producción argentina actual dentro del cine fantástico y bizarro. El objetivo se cumplió con creces, ya que pudimos acercarle al público corto, medio y largometrajes de diversas temáticas y de excelente factura. Indudablemente la selección de las películas no fue un proceso sencillo. Recibimos mas de 1200 minutos de material para ver y sólo contábamos con unos 600 minutos (unas 10 horas) de pantalla. Por eso la elección de cada cinta fue un proceso largamente discutido. Incluso debimos dejar afuera algunos films que en otras circunstancias (algo mas de tiempo disponible) hubiéramos pasado.

Dentro de los cortometrajes se pueden destacar, entre muchos otros, trabajos como Bar Imperial (de Gabriel Grieco) donde un tanguero racista es misteriosamente llevado al lugar del discriminado. Love me to Death (Rubens Lumiere) aportó expresionistas imágenes de película muda para ilustrar un tema de The Mission. Monster or She Monster? (Screaming Mad Crampi) sorprendió con una estética de los años ´50, una buena dosis de humor psicotrónico y algunas escenas de sexo bastante explícitas. El Cuarto de Alicia (Paula Pollachi) mostró un cuidadoso trabajo de escenografía y fotografía, con exquisitos detalles de textura y paleta de colores.

Dentro del bloque de animación, se destacó el mediometraje Plata Segura (Nestor F. y Martín C.), un film hecho con muñecos y animado cuadro por cuadro y que aportó las mayores carcajadas del festival con su temática netamente futbolera.

La sección de trailers y avances acercó varias propuestas de largometraje que, con suerte, se verán en próximas ediciones del festival. Sobresalió el avance de la comedia fantástica Adios, querida Luna nuevo trabajo de Fernando Spiner quien hace unos años había sorprendido con su film de ciencia ficción La Sonámbula. También se vio el avance de Habitaciones para turistas (Adrian Garcia Bogliano) film de horror que desde hace mucho tiempo está en producción y que cada vez promete más.

El cierre de cada una de las jornadas estuvo a cargo de dos excelentes largometrajes.

El día viernes se pudo ver Plaga Zombie: Zona Mutante (Hernán Saez y Pablo Parés) film que luego de una exitosa gira por varios festivales -Sitges, Valencia, San Sebastián- parece tener asegurada la edición en DVD en España. La película se presentó en una versión diferente a la estrenada el año pasado en Buenos Aires, con media hora menos de duración, nuevas escenas y un nuevo sonido. Y el resultado es realmente excepcional.

Zona Mutante

retoma los mismos personajes que se habían visto en la original Plaga Zombie, pero profundiza más en el aspecto argumental –una plaga alienígena que convierte a todo un pueblo en zombies– y cinematográfico. Y si bien nunca abandona el formato de parodia a las películas yanquis del género, por momentos consigue logrados momentos de suspenso.

El día sábado se presentó, en una sala abarrotada con unos 600 espectadores, Attack of the Killer Hog (Agustín Cavalieri y Marcos Meroni) en lo que fue el estreno absoluto de este largo de 107 minutos. La acción de esta película transcurre en una ciudad asolada por una nueva droga y por una serie de misteriosos asesinatos que, según los pocos testigos sobrevivientes, serían cometidos por un sádico cerdo de peluche. El film, que llevó cuatro años de producción (gran parte del tiempo esperando que la PC pentium 400 usada en la edición terminara de renderizar las imágenes) mostró una calidad de imagen y de sonido sorprendentes para llevar adelante una historia que combina misterio con un inteligente sentido del humor.

En definitiva, el Buenos Aires Rojo Sangre mostró que hay toda una nueva generación de cineastas argentinos que con mucho talento y una novedosa forma de producción están sacudiendo las estructuras del establishment cinematográfico local, tan acostumbrado a sus tradicionales créditos, subsidios y tediosos festivales de cine.

Mas allá del panorama local, otro punto a destacar fue la interesante muestra de material hispanoamericano, entre lo que se puede resaltar Amor Brujo, miniserie –con mucha intriga y suspenso– de producción estadounidense del uruguayo Ricardo Islas y el mediometraje Ö del español Daniel Farriol que, si bien por momentos abruma con su estética a lo Blair Witch Project, logra buenos climas de misterio y horror.

El público

Ninguna reseña de un evento esta completa sin mencionar a los asistentes. En relación a la cantidad de público, la respuesta fue muy buena. Duplicamos la cantidad de espectadores del año pasado. Calculamos que en total pasaron –a lo largo de ambas jornadas– unas 1500 personas. Nada mal para un festival con recursos tan limitados.

Y lo que fue excepcional fue la respuesta de ese público, que en algunos casos se bancó la programación completa (¡como 6 horas seguidas cada día!), que aplaudió con fuerza lo que le gustó y que soportó con mucho respeto los pequeños problemas técnicos que tuvimos.

La nueva edición

Los excelentes resultados que tuvimos este año nos obligan a organizar una nueva edición del festival. El compromiso es mantener todo lo bueno que logramos en este festival. El desafío es tratar de mejorarlo. Ya nuestras cabezas están funcionando en esa dirección.

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Mas información en www.quintadimension.com/rojosangre
Pablo Sapere es editor de QuintaDimension.com y programador del festival Buenos Aires Rojo Sangre

Este artículo también fue publicado en El Sitio de Ciencia-Ficción.

IV festival Buenos Aires Rojo Sangre

Del 27 de noviembre al 3 de diciembre del 2003 se hará la cuarta edición del festival.
Los invito a pasar por la pagina web para ver la programación.
http://rojosangre.quintadimension.com.

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