¿Superman Antidemocrático?

¿SUPERMAN ANTIDEMOCRATICO?

Eduardo Alberto Guzmán Novoa

Un episodio de la serie «Lois and Clark: The New Adventures of Superman» muestra un perfil poco conocido del Hombre de Acero. En esta serie, Superman debe asumir el trono de Nueva Krypton convirtiendo su breve gobierno en una curiosa y retrógrada monarquía absolutista. ¿Será que Clark Kent y su alter ego abandonaron la senda de la democracia y la lucha por la libertad?

En medio del ambiente del mundo en general por el gran reclamo popular por la democracia, cuando veo un episodio de la teleserie americana «Lois and Clark: The New Adventures of Superman» me quedo algo desilusionado.

Se trata de un episodio de tres partes. Para entonces, Lois ya conoce la identidad secreta de Superman, Clark Kent ya se le ha declarado a Lois, Lex Luthor ya ha muerto y Superman ya conoce todo lo referente a sus orígenes.

Pero vamos al episodio en sí. Superman descubre que él no es el Ultimo Hijo de Krypton, pues hay otros kryptonianos que escaparon a la destrucción de su planeta natal y que han llegado a la Tierra, buscándolo.

Estos supervivientes han creado un nuevo mundo, el Nuevo Krypton. Pero solo puede gobernarlos un "noble" perteneciente a la «Casa El». El único que queda es el hijo del difunto Jor-El: Kal-El (o sea Superman).

Tras eludir los atentados de un conspirador kryptoniano que pretendía su "trono", Superman deja la Tierra y vuela a la nave-embajada del Nuevo Krypton, donde usará vestiduras "reales" y será reverenciado por todos (con inclinación incluida) como Lord Kal-El, el soberano del Nuevo Krypton. También conoce a su futura consorte, hija de la nobleza, con quien deberá reinar (además de un harén de concubinas para su uso personal).

El conspirador kryptoniano (de sangre noble) toma, con su pequeño ejército, la Tierra y propone intercambiar la libertad de ese mundo por el trono del Nuevo Krypton. Kal-El no acepta dejar a sus congéneres bajo el reinado de un ambicioso tirano, pero tampoco desea ver esclavizado a su planeta adoptivo.

La solución está en un duelo a muerte, privilegio de los kryptonianos de "sangre noble". Ambos adversarios se baten en la Tierra (justo en frente del «Daily Planet»). Al final, la victoria será del Hombre de Acero.

Superman decide que su verdadero hogar está acá, en la Tierra y hace arreglos para dejar el reinado de Nuevo Krypton en buenas manos. El Hombre de Acero vuelve a ser miembro de este mundo, mientras que reaparece Clark Kent, cuya repentina ausencia a nadie, al parecer, había extrañado.

Esta historia tiene un solo punto en contra, según mi forma de ver. Desde que comenzó a mencionarse el mundo natal de Superman como "planeta Krypton" (en el «Action Comics» Nº 1 de 1938 solo era "un planeta distante"), éste siempre ha sido una civilización más avanzada que la de la Tierra. Y no solo en tecnología sino también en forma de gobierno.

En la novela «Las Aventuras de Superman» (The Adventures of Superman, 1942) de George Lowther, Krypton era un mundo regido por el Consejo de los Cien, que gobernaba el planeta desde el gran Templo de la Sabiduría. El líder supremo del Consejo era el anciano Ro-Zan.

En los primeros episodios de las series radiales y las seriales de los años cincuenta se siguió ese modelo para recrear el extinto mundo natal de Kal-El. Y, en la película «Superman: The Movie» (1978), reaparece el Consejo que gobierna Krypton aunque no se dice si es "de los Cien", ni se nombra al "Templo de la Sabiduría" como tal, ni se da el nombre del líder supremo del Consejo (de hecho, ni siquiera se sabe si él es el líder o un miembro más del Consejo que habla en nombre de todos).

Como se nota, Krypton siempre fue mostrado como un planeta de gobierno democrático, donde no hay el menor asomo de monarquía ni de absolutismo. Jamás vemos ni gentes "sangre azul" ni, mucho menos, nadie se inclina para saludar a un "soberano", ni hay matrimonios arreglados o "nobles" con un harén de concubinas a su disposición...

Y esto era muy lógico, pues un mundo regido por un sistema de gobierno monárquico absolutista estaría condenado a nunca progresar. Donde se explota a los trabajadores y se aferran anticuadas doctrinas imperialistas que perpetúan las diferencias económicas y sociales, nunca habrá lugar para que surja una moderna civilización.

Pues bien, es esa misma clase de dictadura la que vemos en el Nuevo Krypton (obviamente réplica del planeta Krypton que estalló), contradiciendo la visión de sociedad utópica que siempre habíamos visto en los cómics y en la pantalla.

El Nuevo Krypton tiene naves espaciales y otros adelantos tecnológicos pero, paradójicamente, la gente aún se inclina ante un noble "de sangre real". Sus ciudadanos corrientes son más cultos que cualquier sabio de la Tierra, pero aceptan el ser gobernados por una autocracia complaciente, en la cual la clase trabajadora lleva la peor parte.

Si fuera un pueblo tan adelantado, hace mucho que debió comprender que el llevar un alto título de noble soberano no es la base de NINGUN sistema de gobierno, sino que el supremo poder ejecutivo se deriva del mandato de las masas (y no de una ridícula "ceremonia de coronación").

Se que en Europa hay países regidos por el sistema monárquico. Pero todos son monarquías constitucionales (el rey solo es un adorno sin poder alguno). La del Nuevo Krypton era, en cambio, una MONARQUIA ABSOLUTISTA. Y eso fue lo que me dejó un poco decepcionado. Ahora que se clama por más democracia y libertad (o, como diría Superman, "por la verdad y la justicia"), me chocó ver esta nueva y absurda versión de la sociedad que rigió al planeta Krypton.

El ver al Nuevo Krypton como una super civilización con un sistema de gobierno medieval me pareció mas inverosímil que ver una nave espacial volando a la velocidad de la luz.

Episodios mencionados de
«Lois and Clark: The New Adventures of Superman»
:
#66- Big Girls Don't Fly
#67- Lord of the Flys
#68- Battleground Earth

Facebook Comments Box

Etiquetas

Search