Hay Muertos y muertos

Hay Muertos y muertos

por Maggie Maslach

El cine no sólo nos entretiene si no que nos puede servir para tomar con humor lo que generalmente se toma como tragedia. Particularmente nos referimos a aquello que está mas allá de la muerte y todas las corporizaciones que se han hecho de aquellos que han pasado esa frontera.


I

Si hay un tema que nos intriga a los seres humanos es el de la muerte; y en particular lo que hay después de ella.

Pero en materia de estudio (serio) siempre resultó ser demasiado difícil, de hecho nunca ningún científico pudo señalar ni muy remotamente que es lo que hay cuando se abandona la vida.

Esto es curioso, si tenemos en cuenta que se pudo saber de donde salimos (esto del bing bang) y, lo que es más impresionante, de que estamos hechos, descifrando recientemente nuestro genoma, que nos permitirá (dicen) conocer algunas afecciones que podremos llegar a sufrir. Pero así y todo esto no significa que nuestros estudiosos lleguen a ver que hay tras el velo de la muerte.

Y la pregunta es fácil deducir ¿Qué importa el genoma humano?, ¿Qué importa saber de donde venimos? Si no sabemos hacia donde nos dirigimos (no hablo ni de economía ni de política, por que eso lo sabemos de sobra).

De hecho el tema importante y preocupante es donde vamos. Por que acá, ya estamos ¿Qué importa el antes?

La muerte es algo que no nos deja dormir, porque ¿Y si no vamos a ningún lado? Y si lo hacemos ¿A cual?, ¿Qué vamos a encontrar? (Parece que la lluvia atrae a las dudas existenciales).

II

La muerte es algo que, en menor o mayor medida, nos preocupa a todos. Por un lado están los que, escépticos de jóvenes, no descartan el tema del paraíso y el infierno cuando comienzan a sumar años. Así la muerte aparece cuanto más cercana y más benévola, al fin y al cabo un día nos vamos a morir así que es mejor verla con buenos ojos.

Por otro lado están los que directamente y sin rodeos centran su atención en la misma muerte, adorándola.

Hablamos, por ejemplo, del culto a San La Muerte, una tradición muy arraigada en el nordeste argentino. Según el profesor chaqueño Ertivio Acosta, un investigador del tema desde hace muchos años, su origen se remonta a una leyenda de la época de la conquista. Al morir un rey que administraba justicia en forma ejemplar, Dios lo llevo a su lado para que lo ayudara en esa difícil tarea y luego lo envió de nuevo a la Tierra para recoger las almas en peligro antes de que las tome el diablo.

A San la Muerte se lo representa con un pequeño esqueleto que lleva una filosa y larga guadaña, que para surtir efecto debe ser tallado en un hueso humano. Según el profesor en un principio fue un culto exclusivamente personal y su imagen no podía ser expuesta a la luz del día por que perdía sus poderes. Pero con el tiempo el mito se urbanizó y se lo empezó a exhibir en altares públicos, donde el esqueleto recibe pedidos de salud amores y estudios; hasta se hizo acreedor de un día donde se celebra "San la Muerte" que es el 15 de agosto.

Igualmente no se entusiasmen tanto, por que el secretario nacional de culto le negó la inscripción a la entidad por considerarla solo como una superstición popular preexistente y no de una religión. La Secretaría Nacional de Culto considero que no tenía el mínimo de organización, estructura e identidad social como para ser registrada. Para justificar la decisión dijo que se trata de una superstición que no sería otra cosa que una versión deformada de creencias cristianas y más precisamente católicas.

III

Pero nosotros, simples mortales, no tenemos un pelo de tontos y no nos quedamos con la sola idea de cielo o infierno, por que queremos más y nos las arreglamos bastante bien para dejar en claro cuales son nuestros deseos o miedos recurriendo a la ficción.

En el campo del cine (y en la literatura y en el teatro...) buscamos la muerte que queremos ver. Así le asignamos un papel que debe cumplir para hacer real (aunque sea por algunos momentos) nuestras ilusiones de lo que debería ser o también (¿por qué no?) para mitigar ese temor que nos causa. Para ello la analizamos, la transformamos, la clasificamos y ridiculizamos. Así en la ficción ya no tenemos simples muertos.

Los Muertos Vivientes:

Cuando en la religión escuchamos hasta el cansancio "se levanto de entre los muertos" suena bárbaro, pero cuando la pensamos nos damos cuenta que si se levantó uno pueden levantarse 2, 3, 10, 30, 200... y ahí ya no esta tan bien. En la oscuridad del cine vemos entonces cientos de "Muertos vivos" que se levantan y se las agarran con nosotros que al fin y al cabo no hicimos otra cosa que tirarles varios kilos de tierra encima.

Es así como aparecen estos "seres" que revelan todo nuestro morbo (los zombies se alimentan de pedazos humanos vivos) ¿Cómo olvidar la trilogía de muertos vivientes de George Romero? Unas décadas atrás este director nos mostraba en "Night of the Living Dead" (1968) lo que sería la base de este subgénero. Y posteriormente insistiría, en "Dawn of the Dead" (1978) y "Day of the Dead" (1985), con todo un catálogo de seres que dificultosamente se levantan desde sus tumbas.

No es que el destino de zombies nos agrade demasiado, pero al menos nos da una pequeña esperanza de "sobrevida". Y, al fin y al cabo, la carne humana no debe ser tan fea.

Los que Vuelven de La Muerte:

Cuando leemos las historias de faraones y cosas relacionadas con Egipto y sus dinastías siempre resulta apasionante, claro que si la pensamos un poco resulta escalofriante saber cosas como que a las esposas las enterraban vivas con su muerto. Y más terrorífico resulta aun si lo que interviene es algo tan truculento como la maldición de un faraón, que cae sobre el que se atreviese a violar su sepultura. Y entonces recurrimos a la ficción para que nos muestre algo similar pero más "agradable". Allí es cuando aparecen las historias de momias, que al fin y al cabo son personajes bastante románticos. La criatura de las vendas es mala, muy mala: nos envía maldiciones, secuestra a la chica linda y todo para recuperar su antiguo amor, aquel por el que murió. Igualmente para resarcir tantas atrocidades esta siempre el bueno, el héroe que rescata a la chica y cierra ciertas puertas para que la maldición termine (eso si, por un tiempo, si no, no habría segundas partes).

La primera fue la de la Universal "The Mummy" (Karl Freund, 1932) donde Boris Karloff hacia el doble rol de Imhotep y Ardath Bay. Prácticamente en todos los films posteriores se siguió la línea de la película de este estudio, incluso en la popular "The Mummy" (Stephen Sommers, 1999), a pesar de incorporar un montón de efectos especiales y llevarla hacia el género de aventuras, el hilo de la historia sigue siendo mas o menos el mismo: Alguien encuentra una antigua sepultura, despierta a la momia, esta aparece en escena, se enamora de la protagonista creyendo que es su antigua amada, no entra en razones y envía una serie de maldiciones a todo aquel que se interpone en su camino, finalmente el héroe de la película descubre una llave, como un antiguo libro, que permite regresar al que volvió de la muerte a su lugar.

El destino de momia parece francamente aburrido con eso de pasar siglos y siglos dentro de un sarcófago. Aún así, el sino romántico no solo demuestra que hay "vida" después de la muerte sino también amor.

No Muertos:

No es que estén muertos, pero tampoco están vivos (aunque se dice que alguna vez los estuvieron). Mas allá de este detalle (llamémoslo así), de todas las criaturas que siguen de largo después de morir, por los que sentimos mayor atracción es por los vampiros. Tal vez por que son los que, en aspecto exterior, mas conservan su apariencia humana y sin ninguna duda por que nos atrae la seducción empleada a la hora de atrapar a sus víctimas. Los vampiros por lo general no son brutos ni mal educados a la hora de comer o buscar su dama.

Vampiros románticos y seductores hubo muchos, como el de Bela Lugosi en "Dracula" o el Gary Oldman en "Bram Stoker´s Dracula" de Coppola.

El destino del vampiro parece (en comparación con los otros casos) bastante agradable siempre y cuando se puedan superar tanto las dudas morales de andar bebiendo sangre ajena (Federico Luppi no pudo afrontarlas en Cronos, de Guillermo del Toro), así como el sufrimiento de no volver a ver la luz del sol (como en aquella maravillosa escena de Shadow of Vampire, donde el personaje de Willem Defoe espía ese retazo de cielo atrapado en una película).

 

Fantasmas:

¿Quién no escuchó aquello del alma en pena que vaga por ahí esperando que se haga justicia o alguien vengue, en su nombre, alguna atrocidad que sufrió en vida?. Estos son los peores ya que nos crean la obligación moral de tener que ayudarlos. Al principio nos parecen malos y desagradables, pero luego nos apiadamos de ellos, nos caen simpáticos o simplemente para sacárnoslos de encima, los ayudamos en su causa. Como con aquel vídeo (en The Sixth Sense) entregado al padre para que conozca la verdad sobre la muerte de su hija. El colmo de los fantasmas simpaticones, y en el que no vamos a entrar en detalles, llegó de la mano de Ghost (Jerry Zucker, 1990): tan aburridos como empalagosos.

Un futuro como fantasma parece mas bien triste, muy pocos te pueden ver y sentir. Y el resto de los días habrá que contentarse con recorrer los mismos escenarios en los que paseábamos en vida.

 

 

Se puede argumentar que, de una u otra manera, todos los seres mencionados pueden llegar a morir; o bien desmembrándolos, o descubriendo el pasaje del libro que nos libera a todos de la maldición, o clavándoles una estaca en el corazón, o ayudándoles a que su alma descanse finalmente en paz.

Y probablemente esto sea lo que realmente le da sentido a cada una de estas posibles "vidas después de la muerte". Al fin y al cabo todo lo analizamos por comparación. Es por eso que la posibilidad de la muerte es lo que realmente le da valor a estar vivos. Y es por eso que la inmortalidad no es ambicionada por nadie, sino veamos a Gilgamesh (el personaje de historieta de Lucho Olivera) cuyo único fin es reencontrarse con Utnapishtim para que le quite la bendición/maldición de la vida eterna que lo llevó a recorrer, durante miles de años, un camino de tedio y soledad.

La reflexión pasa no tanto por llegar a creer en estas posibilidades (¡Aunque hay gente que cree en cada cosa!) si no en pensar que el trato con la muerte a través del cine desacraliza un tema que durante siglos atormento a todos los humanos.

Probablemente el cine no nos da respuestas ni, mucho menos, nos termine de sacar el miedo. Pero al menos no deja encarar el asunto con mucha menos seriedad que con la que nos la solemos tomar.

Re: Hay Muertos y muertos

La muerte es como la esposa siempre firme y al lado de uno. Ella nace insistentemente de la vida. Cuando mires vida esta en consecuencia mirando muerte. No puedes separarlos. Por tanto el hombre es vida y muerte simultaneamente. Siempre que mires a un hombre estas en realidad mirando a la muerte. De aqui que tiene en sus manos el poder de la muerte. Todo lo que toca con fuerza lo aplasta con los puños. Pero la muerte supera a la vida porque ella siempre gana. Aquel que tiene vida tambièn tiene una Muerte poderosa.

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