Más sobre Señales

Señales

o del cine con ideas

por Campo Ricardo Burgos López

Una película, como la recientemente estrenada Señales de M. Night Shyamalan, da lugar a diversos analísis y reflexiones.
Por eso publicamos esta nota que nos ofrece una interesante visión de Signs desde otro punto de vista.

 

En medio del oceáno de atontamiento general que las películas con descomunales presupuestos y efectos especiales sin freno ocasionan en los espectadores por estos días, Señales (Signs), la última película del director M. Night Shyamalan, constituye una islita de sensatez. Pero, como siempre, antes del comentario contemos un poquitito de qué se trata la cinta.

La Historia

La película se inicia cuando la familia del ex predicador Graham Hess (compuesta por una hija, un hijo y un hermano del predicador) descubren en su granja una serie de enormes y misteriosos símbolos que alguien ha hecho sobre los cultivos de maíz. En un principio, Hess y su hermano piensan que todo es una broma, pero luego, en la región empiezan a ocurrir otros hechos extraños: Los perros se tornan agresivos y atacan a sus dueños, y en ciertos aparatos de radio se perciben voces estrambóticas que no parecen ser humanas. Todo se empieza a complicar cuando la televisión muestra que en otros países del mundo distintos a Estados Unidos, también han aparecido de repente muchas señales en los sembrados; por último, la televisión muestra un tremendo aluvión de ovnis que se van estacionando en los cielos de las grandes ciudades del planeta. Sin querer convencerse de lo que parece obvio, Hess le prohíbe a su familia ver la televisión pero tal medida no le sirve de mucho: Una figura de apariencia humanoide aparece sobre los tejados de la casa, luego, el mismo Hess percibe otra figura rara paseando en la noche por los maizales y, finalmente, en una granja próxima el antíguo predicador tiene un encuentro asustador con un extraterrestre que ha quedado encerrado en una despensa. Convencido de que algo pasa, vuelve a ver televisión y entonces se entera de la ola de paranoia que recorre el mundo: Es evidente que los extraterrestres preparan una invasión a La Tierra y que ella se desencadenará de un momento a otro. Una y otra vez, los canales de TV transmiten imágenes perturbadoras, parece que ha llegado el fin del mundo y es claro que nadie lo esperaba. Con base en toda la información, la familia de Hess concluye que las señales en los sembrados son una suerte de ayuda de vuelo para los alienígenas y que, dado que la mayoría de apariciones de extraterrestres suceden en las cercanías a las señales roturadas en el suelo, ellos corren peligro. Angustiada, la familia Hess decide tapiar puertas y ventanas de su casa y alistarse para enfrentar un ataque de otro mundo (Aquí vale la pena anotar que Graham Hess abandonó su vocación religiosa después que un accidente ocasionó la muerte de su esposa y lo dejó viudo; en el momento en que ocurren todos los hechos de la historia, Hess es alguien que ha perdido por completo la fe en Dios y que abomina de todo aquello que suene a religión). Cuando Graham y su hermano han concluido el tapiado de los accesos a su casa, las señales de radio y televisión desaparecen y los extraterrestres (en una escena que recuerda mucho El regreso de los muertos vivientes cuando los zombies tratan de entrar a la casa donde se han refugiado los humanos) intentan por todos los medios ingresar a la vivienda. Pese a la resistencia desesperada que Graham y su hermano oponen al ingreso de los alienígenas, poco a poco los invasores van ganando terreno y al fin los cuatro miembros de la familia Hess se ven obligados a encerrarse en el sótano de la casa. En este momento todo parece perdido, da la impresión que presenciamos los últimos momentos de la familia Hess y que en el resto del mundo a los humanos no les va mejor. Es de noche y en medio de la falta de luz del sótano, los dos adultos y los dos niños se duermen. A la mañana siguiente, un vetusto aparato de radio que había en el sótano anuncia que la invasión está siendo repelida, y que la mayoría de extraterrestres inexplicablemente se alejan de La Tierra. Confiados en la noticia, los niños y los adultos Hess salen de su refugio y entonces no puedo contar más, por que le dañaría la sorpresa a los amables lectores que hayan leído hasta aquí y que no hayan visto el filme. Señalemos tan sólo que en la última secuencia Hess presenciará unos hechos que le harán recobrar la fe en Dios y que le mostrarán -como dice La Biblia- que los caminos de Dios no son los caminos de los hombres.

Algo de Análisis

Señales

muestra el tránsito de un hombre desde su falta de fe en la providencia divina hasta el momento en que vuelve a recobrar esa fe. Curiosamente, la película se adhiere a la tesis que San Pablo plantea en una de sus Cartas a los Corintios: Se ha de confiar más en la necedad de Dios que en la sabiduría de los hombres, Dios sabe "para qué se equivoca". En la "vuelta de tuerca" con que finaliza el filme, el espectador comprenderá que en el mundo no existen coincidencias y que hasta la acción más ínfima comporta un significado (en ese momento entendemos por qué la hija de Hess dejaba vasos de agua a medio tomar por todas las habitaciones de la casa, por qué el hijo de Hess sufría de asma, por qué el hermano del predicador había sido un bateador frustrado de béisbol). La película recuerda aquella frase de Einstein según la cual "Dios no juega a los dados" y que apuntaba a que todo cuanto nos ocurre en la vida y todo cuanto acontece en el universo, tienen una razón de ser y un sentido; es también desde ese determinismo característico que no es un exabrupto afirmar su convergencia con las cosmovisiones cristiana y freudiana (recordemos que tanto cristianos como freudianos aseveran que nada de lo que ocurre en el universo es gratuito, que todo suceso cuenta con una intencionalidad aun cuando generalmente no seamos conscientes de ella).

En segunda instancia, anotemos que Señales es una de esas raras muestras de lo que podríamos denominar "ciencia ficción religiosa". En general -como ya lo hemos dicho en alguna otra ocasión- la ciencia ficción es un género más bien dado al ateísmo y al agnosticismo, las obras que van en contravía de esta tendencia, no son precisamente el grupo más numeroso (en esa línea de contravía vienen a nuestra memoria las obras de C. S. Lewis donde los extraterrestres resultan siendo medios a partir de los cuales se puede llegar a Dios, o clásicos del género como Star Maker de Stapledon, A case of conscience de Blish,y A canticle for Leibowitz de Walter M. Miller Jr., entre otros). Pues bien, Señales entra en ese escaso grupo de obras donde, increíblemente, los extraterrestres conducen a la creencia en Dios. Son los alienígenas -y no una profusión de verborrea religiosa- los que de nuevo llevan al predicador Hess al redil; de hecho - y aceptando que afirmarlo es un exceso- en cierto momento pareciera que Dios ha permitido la invasión de todo un planeta por extraterrestres, con el único fin de que un solo hombre recobre su fe (y si eso fuera así, sería una muestra de cuál puede ser el nivel de despilfarro de Dios).

En cuanto al argumento de Señales digamos que Shyamalan -salvo las diferencias obvias entre los dos filmes- emplea la misma estrategia de resolución que ya había mostrado en El Sexto Sentido (The Sixth Sense): De nuevo la última secuencia determina un giro que afecta toda la interpretación de la película. Así mismo, debe resaltarse la eficaz dosificación del suspenso, de hecho toda la película va "in crescendo" hasta que accedemos al clímax final. Por otro lado, también ha de agradecerse a Shyamalan que, pese a usar la figura más estereotipada del extraterrestre serie B (calvito, con apariencia humanoide, de ojitos saltones y manitas de uñas afiladas), ello no lastra la historia; por el contrario, quizá ese ícono puede asumirse como una pequeña broma del director. Al tratar la manida temática de los extraterrestres, Shyamalan no ha caído en el pecado de abarrotar de efectos digitales la pantalla a fin de suplir así la palmaria falta de ideas (pareciera que hoy en día en Hollywood manda el refrán "Si no tienes ideas para noventa minutos de película, entonces llénala de efectos"). No. En Señales se hace uso de los efectos especiales en un mínimo grado, y la efectividad de la obra descansa en el argumento, en la caracterización de los personajes, y en esa sensación de indefensión que deja esa solitaria familia sitiada por los extraterrestres en su granja. La película de Shyamalan demuestra que también en el cine de ciencia ficción "menos puede ser más". Junto a otras cuantas películas como la canadiense The Cube, Señales hace parte de la ciencia ficción salvable de estos tiempos; para fortuna del cinéfilo, la película de Shyamalan está en las antípodas de esas orgías sin sentido como Spiderman, Hombres de Negro II o El ataque de los clones a las que la gente sigue acudiendo sin ton ni son.

Post Data:

Señales muestra que el milagro es algo que le ocurre únicamente a quien tiene los ojos entrenados para verlo; muestra también -como en el clásico tango Cambalache- que el mundo ha sido, es y será una porquería, pero que quizá algún día entenderemos para qué tanta porquería.

Bogotá, Septiembre de 2002

Otra opinión sobre esta película: http://www.quintadimension.com/modules.php?name=News&file=article&sid=134

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