Tras los pasos de Hugo Pratt por Acassuso y Martínez

Hugo Pratt, unos de los historietistas más respetados del mundo, vivió unos cuantos años en Buenos Aires, especificamente en la zona norte. Recorrer algunos de estos lugares nos sirve para recordar algunos aspectos de su vida y de su obra.

por Pablo Sapere

Corto Maltés es uno de los personajes más icónicos del cómic europeo. Creado hace 50 años por el italiano Hugo Pratt, la saga de este aventurero excede el marco de las novelas gráficas, siendo ya un mito de la cultura del siglo XX.

Dos lunas en Acassuso

Desde la primera aparición del Corto en La Balada del Mar Salado (1967) este marino romántico y libertario recorrió el mundo en las más diversas vicisitudes. En una de sus últimas peripecias Tango... Y todo a media luz (1985) Corto Maltés llega a una Buenos Aires de los años ´20. Y no cualquier parte de Buenos Aires. Gran parte de la historieta lo vemos al Corto deambulando por la zona norte, desde un billar en San Isidro hasta la Estación Borges en Olivos, pasando por una mansión de un ricachón o una modesta gomería de Martínez y culminando en una misteriosa zona entre las estaciones de San Isidro y Martínez (cuestión de rigurosidad, la Estación Acassuso no se inauguraría hasta los años ´30) donde dos lunas crecientes asoman por el horizonte.

Estos recorridos no son casuales, porque Hugo Pratt vivió mucho tiempo en Argentina y, específicamente, en esos territorios. Curiosamente, buena parte de los propios vecinos de la zona desconocen por donde anduvo uno de los tipos más apreciados de la historia del cómic mundial. Estas líneas son para intentar desandar los pasos de Pratt por estos barrios.

Tango - Hugo Pratt

En Acassuso

A comienzos de la década del ´50 un pequeño grupo de fumettistas italianos llega a Buenos Aires. Ahí estaban Alberto Ongaro, Mario Faustinelli, Ivo Pavone y el mentado Hugo Pratt, unos jóvenes de poco más de veinte años, que venían de realizar en Venecia la revista Asso di Picche. En Argentina la Editorial Abril reeditaba ese material con gran éxito. A César Civita, el propietario de Abril, le pareció buena idea tener a los dibujantes y guionistas aquí, así que los atrajo con un contrato delirante (5000 pesos mensuales, cuando 500 ya se consideraba un buen sueldo). La editorial Abril los había convocado para alimentar la maquinaria de sus ediciones semanales. Eran títulos que se vendían a precios populares, de 30 o 50 centavos el ejemplar. Las tiradas que lograban –la revista de fotonovelas Cinemisterio vendía 350.000 ejemplares mensuales, mientras que Misterix 750.000 y Rayo Rojo 1.400.000– explican porqué Cesar Civita ofreció ese sueldazo, les pagó los pasajes desde Venecia y finalmente los instaló en un chalet en uno de los barrios más paquetes del Gran Buenos Aires: Acassuso. Ésta casa se llamaba Aski-Dena –'lo que alcanza' en vasco– y estaba en José C. Paz 218, en la parte mas cotizada del partido de San Isidro, justo atrás del CASI, yendo de Libertador hacia la barranca de cara al Río de la Plata. En poco tiempo la casa se convertiría en el centro de la vida nocturna y bohemia de la zona. Y, también, en un lugar donde se instaló la semilla de la época de oro de la historieta argentina.

AcassusoIvo Pavone, Hugo Pratt, Alberto Ongaro y Mario Faustinelli en Acassuso

Es que la interacción entre estos “tanos” y los guionistas y dibujantes argentinos fue explosiva, realimentándose mutuamente. Así lo expresaba Hugo Pratt “Venirme para acá fue encontrarme con la libertad. (...) fueron los años de mi maduración. Este es un país que lee, y yo recibí muchos estímulos literarios. [...] Yo no hubiera podido hacer las historietas que luego realicé si antes no hubiera madurado en Argentina. Y sobre todo, tuve aquí el encuentro decisivo con Héctor Germán Oesterheld, el guionista más importante que tuvo el país”. Y a la inversa, la presencia de estos italianos también significó una evolución para los historietistas criollos. Así contaba el gran Alberto Breccia cuando Pratt lo desafió para que dibujara con más esmero “Pratt me insulta porque no trabajo con ganas. Y es a instancias de Hugo que Héctor (Oesterheld) me ofrece un argumento. El argumento es el primer episodio de Sherlock Time. Entonces yo, para darle pica a Pratt lo dibujo con un poco más de esmero. Y al poco tiempo, Hugo me invita a cenar en su casa de Acassuso, y en medio de la comida me dice: ´Me dio tanta rabia ver tu historieta que la tengo acá escondida. Pero es muy buena´.

Fiesta en AcassusoNoche de vinos y cantos con Hugo Pratt, Guglielmo Letteri e Ivo Pavone

Pero ese chalet de Acassuso fue, más que nada, un lugar de bohemia y diversión, Así lo describía Ongaro, introduciendo la realidad en una de sus novelas, "cada noche Aski-Dena se llenaba de chicas y de muchachos, de guitarras, de saxofones, panderos , maracas, de todos los instrumentos rítmicos de América Latina, y desde la casa se elevaban los ritmos de samba o del frevo brasileño, las lánguidas melodías de los tangos, las modulaciones del jazz". La escritora italiana Fausta Leoni también era parte de esas veladas “fue el período más divertido de nuestras vidas. Yo, cuando puedo, hablo de Acassuso. Alberto Ongaro toda la vida ha escrito libros sobre Acassuso. Éramos todos jóvenes, todos escritores, todos enamorados, todos borrachos. Andábamos siempre tocando música. Estábamos en la casa de uno y la gente entraba y se iba y volvía con una libertad total” . También fue uno de los lugares que marcó para siempre a Ivo Pavone, otro de los venecianos de Asso di Picche "los años cincuenta son una etapa de mi vida que no olvidaré jamás. Acassuso, Belgrano R. -¡Hotel Bosque de Viena!-, Béccar... (...) Éramos felices, no lo dudes. Siempre con tiempo para reunirnos, comer, beber y bailar. Siempre se encontraba un motivo para el asado y el tango".

AcassusoJosé C. Paz 218 Acassuso, donde estaba el chalet de los tanos

Leoni recordaba que “Hugo Pratt, el genio de Corto Maltés, era el centro del grupo”. Y todos lo recuerdan como el primero en ponerse a cantar en estas veladas. Le gustaban las baladas irlandesas, que reverberaban con su notable voz. Como recordaba Alberto Ongaro “Nosotros cantábamos bien. Hugo tenía una magnífica voz de barítono. La música nos acompañó desde el principio, cómplice de nuestro éxito erótico y mundano. Incluso la tristeza fue parte de eso, pero vino a través del tango. Esa música triste, uno de los elementos que ha contribuido a la creación de Corto Maltés, esta música triste, dulce, llena de notas y complejidad”. Pratt también era fanático del jazz, como contaba Ivo Pavone “Hugo estaba loco por el jazz. Dizzy Gillespie era su poeta, de hecho, en un momento lo conoció. Fuimos a un concierto en Buenos Aires (Dizzy estuvo en Buenos Aires en 1956) y lo siguió hasta donde iba a cenar, se sentó a su lado, le hizo un retrato y terminó siendo su amigo.”

Fabuloso documento -sin audio- de las jodas de Pratt, donde se lo ve cantando, recitando y bailando unos rocanroles

En Martínez

Pratt en MartinezItalia 912, la casa de Pratt y Pavone en Martinez

La estancia en el chalet de Acassuso fue relativamente breve. Para 1952 Pratt se mudaría –con Ivo Pavone– a muy pocas cuadras, en Martínez. El locutor e historiador del barrio, Julio Lagos, rememora algunos datos. “Hugo Pratt vivió varios años en la zona de Martínez. Paraba enfrente de la estación, en el bar y almacén Podestá. Y era muy amigo del vasco de la gomería de la calle Eduardo Costa (...) Pratt vivió bastantes años en una casa de la calle Italia, en Martínez, a pocas cuadras del hipódromo de San Isidro”. Esto fue en la calle Italia 912 –al margen: esto es a apenas dos cuadras de la Casa Sapere, la disquería de mi abuelo... guardo la fantasía de que alguna vez Pratt, gran melómano, se habrá pasado por ahí a comprar un 78rpm– y su localización es parte de una modesta polémica: durante muchos años esa zona “perteneció” a Martínez, luego a Acassuso y pero a partir de una reforma del Concejo Deliberante de 2005, volvió a estar dentro de los límites de Martínez. Los más viejos del barrio zanjan el debate de una manera simple: “Acassuso nunca existió, siempre fue un barrio de Martínez”. Retomando el relato de Julio Lagos, podemos ver que se hace en el partido de San Isidro –sea Martínez o Acassuso– con el patrimonio cultural. “El actual ocupante de esa vivienda me contó que cuando Hugo dejó el lugar y se vaciaron los cuartos, encontraron que una de las paredes estaba toda dibujada: ´Era como un auténtico mural, hecho por un artista... Lamentablemente, cuando se refaccionó la casa, hubo que tirar abajo esa pared´...”.

Pratt en MartinezEduardo Costa 1558, en Martinez

Para 1956 (y hasta entrados los años ´60) el autor de Corto Maltés se mudaría al departamento 17 de Eduardo Costa 1558, Martínez, justo frente a las vías del tren Mitre. Por una cuestión de fechas, es probable que la anécdota que contaba Breccia haya transcurrido en esta propiedad.

Pratt en MartinezFicha de Migraciones de Brasil, donde Ugo Eugenio Prat (nombre real de Hugo Pratt) declara la dirección de Eduardo Costa

De regreso al barrio

Veinte años después de su partida Alberto Ongaro volvió a pisar las calles del barrio y se acercó hasta José C. Paz 218: “estoy convencido de que la casa algo oscura me reconoció. Oí una risa de niña saliendo del interior, luego la melodía de una samba. Un colibrí voló hacia mí, agitando sus alas en señal de saludo”. Nota al margen: Alberto Ongaro falleció hace pocas semanas (el pasado 23 de marzo y con 92 años) y salvo algunos poco blogs especializados, ningún medio argentino parece haber recordado sus años por aquí.

Hugo PrattHugo Pratt en sus años mozos, recién llegado de Italia

Pratt fue tajante sobre su partida de nuestro país “la despedida de Argentina fue finalmente la despedida de la juventud”. Quienes lo conocieron lo relatan como un tipo tan trabajador como seductor “Pratt era tremendamente vanidoso –contaba Boris Spivacow, director de publicaciones de Abril– entraba a la sección y se ponía a cantar baladas galesas para las chicas (...) Era un dibujante extraordinario. Era capaz de hacer, en una hora, una página de doce cuadros en tinta, con personajes de enorme individualidad y situaciones con lujos de detalles”. Entre sus obras argentinas se recuerdan fundamentalmente Ticonderoga, Ernie Pike y Sargento Kirk (todas junto a Oesterheld) y Ana de la jungla, su primera obra en solitario.

También describen a Hugo Pratt como un fabulador. Así lo contaba el artista Benicio Núñez, al que Pratt lo presentaba como el vero indiano. “El contaba a sus amigos que me había traído de la Patagonia. Que andando a caballo cerca del Río Pinturas vió un ranchito del que salía humo y se acerca y estaba yo. Entonces le pide a mi padre que me entregue para traerme a Buenos Aires... cosa que no era cierta, por que soy correntino, criado acá... (...) él vivía inventando, era un permanente creador de historietas”. Pavone también recuerda los bolazos de Pratt “tenía una extraordinaria memoria, también para las cosas que se inventaba. Ser un mentiroso significa tener una buena memoria”.

Pratt en MartinezPratt y Pavone en Martinez o Acassuso, en lo que claramente es la primera convención de fans hecha en nuestro país

Para 1959 Pratt comenzó a trabajar para editoriales de Inglaterra. Por varios años iba y volvía, pero para la segunda mitad de la década del ´60 volvería definitivamente a Europa. De todos modos siempre mantuvo muchos vínculos por aquí –“tengo amigos y nietos” dijo en una de sus ultimas visitas al país– y siempre paraba por la zona. Tal vez ,para recordar esos tiempos, hizo pasear por el barrio al mismísimo Corto Maltés. Entre las peripecias de Tango, el Corto aparece visitando la mansión en las barrancas de Martínez y una fiesta de en el Club Atlético San Isidro (CASI). De chico Pratt era jugador del Rugby Lido Venezia y alguna vez contó que agarró la ovalada en nuestro país: “en Argentina fui parte de la primera del Atlético y después del SIC, nacido de una escisión. Allí conocí al Che Guevara”. Conociendo la fama de Pratt habrá que, por supuesto, tomar con pinzas este relato. Como sea, parece que no guardó grandes recuerdos de la high society de San Isidro. En la historieta, en aquella mansión vive un peligroso mafioso y la fiesta del CASI esta plagada de policías corruptos e ingenuas señoritas de triple apellido. Como recuerda Benicio Núñez, se la tenía jurada a los “pitucos” de la zona. Incluso aseguraba que “a los rubios estos hay que emporcarles la raza”.

Pratt en MartinezLa gomería del vasco, en Martinez

Pero entre las viñetas de Tango también aparece la gomería de su gran amigo el vasco Larregui, en la calle Eduardo Costa. Ese lugar ocupan Martínez y Acassuso en la historia de Pratt, el de los amigos, los asados, el mate, las fiestas y el canto.

Topadoras

Hugo Pratt murió en Suiza en 1995 y las noticias de la época dan cuenta de una ceremonia en la Catedral Notre-Dame de Lausana que se hizo, como no podía ser de otra manera, bajo algunas notas vibrantes de su amigo Dizzy Gillespie, muerto pocos años antes. Los españoles Eric Frattini y Óscar Palmer ponen en perspectiva su obra: “Aunque no hubiera creado a Corto Maltés, Hugo Pratt habría pasado a la historia como uno de los grandes maestros del blanco y negro y como un narrador excepcional. Habiéndolo hecho, hay que añadirle a los méritos anteriores la creación de uno de los mayores mitos de la narrativa aventurera y la plasmación de algunas de las páginas más bellas y románticas jamás vistas en el medio”.

Pratt en Martinez Hugo Pratt y Dizzy Gillespie

El Chalet de José C. Paz 218, Acassuso, ya no sigue en pie. No sorprende, porque San Isidro es un municipio que no conserva su historia. El año pasado demolieron la casa de Martínez de Luis Sandrini (de la mayor figura en la historia del cine nacional, fallecido en 1980) y la casa de Béccar de Héctor Germán Oesterheld (el mayor autor de historietas de nuestro país, desaparecido por la dictadura en 1977) acumula pedidos para conservarla y convertirla en museo... mientras todos sospechamos que tiene destino de topadora. Comparemos con la localidad suiza de Grandvaux, donde vivió sus últimos años el autor. Su mayor punto de atracción es la estatua del Corto Maltés, frente al imponente paisaje del lago Léman.

GrandvauxHomenaje a Pratt en Grandvaux, Suiza

Las casas de Italia 912 y Eduardo Costa 1558 todavía existen (¡véalas antes de que las demuelan!) pero no tengo fantasías sobre su eventual conservación. Si me permito sugerir otra cosa. A metros de donde estaba el chalet de Acassuso, sobre la calle Rivera Indarte, hay una pequeña plazoleta. Es muy chiquita y parece no tener nombre. Le pediría a la Municipalidad que pusieran una pequeña placa recordando a los historietistas que vivían ahí nomás. Y también les pediría un banco. Algo simple, como para sentarse a esperar que baje el sol. Estoy seguro que cualquier noche de estas se van a ver dos lunas del lado del Río de la Plata y se va escuchar el eco de unos tipos cantando –probablemente algo borrachos, seguramente con los dedos manchados de tinta– descansando luego de haber hecho fantasear, con sus viñetas, a todo un país.

Dos lunas

 

Bibliografía:

- Caceres, German. Asi se Lee la Historieta. Buenos Aires: Beas Ediciones, 1994.
- Palmer, Óscar; Frattini, Eric. Guía básica del cómic. Madrid: Nuer Ediciones 1999
- Volta Luigi (compilador) La Aventura infinita : homenaje a Hugo Pratt. Corregidor, 1997.
- Maunás, Delia, Boris Spivacow. Memorias de un sueño argentino, Buenos Aires, Colihue, 1995.
- Troiano de Echegaray, María. Una imagen de la Argentina en la obra narrativa de Alberto Ongaro en Actas de las Terceras Jornadas de Literatura Comparada. Asociación Argentina de Literatura Comparada. 1996.
- Radio 3 su Carta: Hugo Pratt e altre latitudini (4° parte) http://www.451online.it/radio-3-su-carta-hugo-pratt-e-altre-latitudini/
- Reportaje a Alberto Ongaro, un grande de la historieta https://www.tebeosfera.com/documentos/reportaje_a_alberto_ongaro_un_grande_de_la_historieta.html
- Entrevista a Alberto Breccia: "Por algún lado hay que empezar" IV parte http://fugahistorietas.blogspot.com.ar/2009/03/entrevista-alberto-breccia-por-algun.html
- Fausta Leoni "No pienso como escritora, pienso como médium" https://www.pagina12.com.ar/2000/00-03/00-03-13/pag12.htm
- Alberto Ongaro, lo scrittore totale http://www.lastampa.it/2018/03/26/cultura/fumetti-e-cartoons/alberto-ongaro-lo-scrittore-totale-b8LrnnGQdKJE78CqgBYyrL/pagina.html
- Nuvelo sulle Pampa http://emilianoromagnolinelmondo.regione.emilia-romagna.it/casa-della-me...
- Julio Lagos periodista y locutor https://www.facebook.com/LagosRadio/
- Ivo Pavone en Argentina https://www.tebeosfera.com/1/Documento/Articulo/Olvidados/Pavone/Ivo.htm
- Pratt en Argentina http://prattenargentina.blogspot.com.ar
- Dossier Tango http://www.tobdossiercomics.com/tango-1.html
- Entrevista a Benicio Nuñez https://youtu.be/pZmxBe_ALIs?t=3m13s
- Hugo Pratt: un emigrante de la historieta. experiencia y formación literaria en argentina https://iris.unive.it/retrieve/handle/10278/41220/128940/Dal%20realismo%20magico%20al%20fumetto%20isbn%20e%20articolo.pdf
- Quando Hugo Pratt giocava a rugby al Lido (o era Buenos Aires?) http://venetoblog.corrieredelveneto.corriere.it/2014/08/12/quando-hugo-pratt-giocava-a-rugby-al-lido-o-era-buenos-aires/

Corto Maltese

Facebook Comments Box

Etiquetas

Search